Ninguno de los dos, Isabel Díaz Ayuso o Pablo Casado, ha demostrado estar a la altura del cargo que ocupan.
Miles de personas se concentran a favor de Ayuso a las puertas de la sede de Génova 13
Miles de personas se concentran a favor de Ayuso a las puertas de la sede de Génova 13
Europa Press News via Getty Images

También se puede utilizar, una vez más, el refrán de la burra del gitano, que entre todos la mataron y ella sola se murió. ‘Pobriña’, que diría Feijóo, que aunque a la gallega manera ya lo venía advirtiendo hace tiempo. En política el centro es algo más que un mero punto geométrico. Es el lugar ideológico en el que confluye la moderación de las distintas ideologías, y que constituye un apetitoso caladero electoral. Este estado de ánimo suele atravesar, aunque sea con fuertes bandazos, los temporales y sacudidas del populismo que acompaña a las cíclicas crisis; o indignarse y hasta desencantarse ante la corrupción o la incompetencia de los políticos.

Aunque no sean lo mismo, tanto Podemos como VOX surgen en un medio ambiente de cabreo. La extrema derecha, además, se ha beneficiado de una enorme campaña de desinformación a la que la Rusia de Putin ha sometido, por sí misma o a través de banderas de conveniencia —el mercenariado es una de sus actuales señas de identidad— a las democracias liberales de Europa; asimismo también han echado los palangres en el banco pesquero de la
izquierda radical, esa que a pesar de tantos pesares como produjo, sigue añorando a la URSS y confunde el putinismo oligárquico con un idealizado marxismo-leninismo. Ante la desvergonzada amenaza y la ‘guerra híbrida’ del Kremlin contra Ucrania ni está ni se le espera su pacifismo.

Isabel Díaz Ayuso ha apretado el ‘botón nuclear’ en el peor momento para el PP… y para España; la derecha ya ha convertido en una táctica habitual dañar la imagen exterior del país. Ante cada diferencia con el presidente Sánchez, la plana mayor, camino de ser menor, de Génova 13 acude a Bruselas con la insana intención de boicotear con medias verdades, mentiras envueltas en papel celofán o clamorosas tonterías la llegada de los más de cien mil millones de euros de los fondos europeos especiales para la reconstrucción post pandémica. Ciertamente no es muy patriótico este proceder, pero siempre hay una bandera a mano con la que envolverse. Las mejores putas de hotel nunca parecen putas.

“Al final se perdieron las formas, se echó por la borda la compostura, el respeto, la camaradería… la imagen, que lo son todo en una democracia. Sin lo formal, las democracias son como un huevo sin yema. Puro trumpismo”

Lo que empezó siendo una mera lucha de ambiciones se ha convertido en un cisma; el disimulo era un disfraz. La ideología, más allá del capitalismo de amiguetes o de casino, una ficción. La libertad, un asunto de cañas y melopeas callejeras. Al final se perdieron las formas, se echó por la borda la compostura, el respeto, la camaradería… la imagen, que lo son todo en una democracia. Sin lo formal, las democracias son como un huevo sin yema. Puro trumpismo. El banquillo judicial continuo no les ha dejado ninguna enseñanza perdurable. Han vuelto a caer en sus tentaciones por lo visto genéticas: poco antes fue el escándalo de los trucos para hacer encallar la reforma laboral, no por otra causa sino porque, bendecida por la UE, traía bajo el brazo un pan de 10.000 millones de euros Next Generation.

En esta historia que pasará a los anales (en todos sus sentidos) de la política, se han colado casi todos los ingredientes de una novela negra: espionaje a lo Mortadelo y Filemón, ‘fontaneros’ del aparato, a lo Pepe Goteras y Otilio, chapuzas a domicilio, apelaciones sensibleras a ‘la familia es lo primero’, amistades rotas, presuntos tráficos de influencia, puñaladas por la espalda… Reculadas de caballo ante un precipicio. Quienes critican la ambición de los demás desde luego saben de qué hablan.

Ninguno de los dos, Isabel Díaz Ayuso o Pablo Casado, ha demostrado estar a la altura del cargo que ocupan. Tener, de verdad, madera de gobernante. Y muchísimo menos de estadista. La penúltima pataleta ha sido de traca: enviar al populacho a cercar el cuartel general del PP, la sede de su legitimidad y a exigir mediante la fuerza callejera la dimisión y puesta en fuga de su presidente legítimo al margen de los cauces establecidos. Han sustituido la democracia por
el pataleo. La ley y el orden por el chantaje y la algarada. A su vez, su presidente y su núcleo duro tampoco parecen haber respetado la ‘legalidad interna’ vigente. La externa ya se verá.

El recurso a la pitada y la turba es ‘muy mucho’ frecuente en ciertos sectores ‘populares’. No hay acto del 12 de Octubre, Fiesta Nacional, en que grupos bien orquestados decorados con flamear de banderas no silben e insulten a los presidentes socialistas. Encarnan a esa España gritona y falsaria que jura la Constitución con aspavientos pero en vano. Acostumbrados a ese anual rito de autoritarismo y malcriadez, que no respeta ni el homenaje a los soldados caídos
ni la presencia de los Reyes, han visto como la cosa más natural saltarse primarias y secundarias; comités y congresos. Otra vez, ‘la maté porque era mía’. Criticaba anteayer el papa Francisco a quienes “se enorgullecen de ser cristianos y ven a los demás como enemigos”. Casi siempre los golpes de pecho son para comprobar si la cartera sigue en su sitio.

“Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso, Albert Rivera, Santiago Abascal…todos ellos, y otros muchos, fueron amamantados por la misma teta”

Desde luego, así no se frena a la ultraderecha encarnada en VOX, el genio maléfico al que la irresponsabilidad sacó de la botella en que Fraga lo había encerrado. Algunas encuestas señalan una caída abrupta de las expectativas electorales del Partido Popular desde que se desató la ‘tormenta perfecta’ y un ascenso en paralelo de VOX. Ya se sabía que estaban unidos, como con Ciudadanos, por muy transitados vasos comunicantes. Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso, Albert Rivera, Santiago Abascal…todos ellos, y otros muchos, fueron amamantados por la misma teta.

Hace unos días, el 10 de febrero, The Economist bajaba a España a la segunda división en calidad democrática; la desciende al grupo de ‘democracia defectuosa’ por una razón principal: por la caída de la credibilidad de la justicia como consecuencia del insensato bloqueo del PP a la renovación forzosa del Consejo General del Poder Judicial mandada expresamente por la Constitución. Y no hay disculpa que valga. No se puede condicionar este mandamiento a que se haga una ley a la carta o se juzguen las intenciones sin ni siquiera la ayuda del polígrafo de La 5. Este episodio que los españoles estamos viviendo es una desenfadada ‘guerra civil’ en directo, con las banderías exaltadas de la prensa adicta y los periodistas de pecho, que no han logrado meter a Sánchez por medio… hunde un poco más el prestigio internacional de nuestro país. Como es natural, el PSOE aplica el prudente consejo de Napoleón a sus generales: “cuando el adversario se equivoque ¡no lo distraigas!”.

La historia nos enseña que cuando el liderazgo es una pose, una sombra, una ficción / y el mayor bien es pequeño / que toda la vida es sueño / y los sueños sueños son, cada palabra es un paso hacia el risco; cuando el discurso se sustituye por la arenga y las jaculatorias; cuando la reflexión se cambia por el pronto imperativo, el desdén y la altivez; cuando la duda se convierte en debilidad; cuando la negociación y el pacto son sinónimos de rendición
incondicional; cuando la controversia y el desacuerdo ideológico muta en filibusterismo parlamentario o en maloliente ristra verbal de insultos; cuando las intenciones se ocultan tras el trampantojo de un lenguaje engañoso; cuando el fin justifica los medios, todos los medios… cuando no se aceptan las consecuencias perversas de los propios actos ni se argumenta la elección del método… cuando no hay ‘toma en consideración’ de los errores, acto de contrición y propósito de la enmienda, sino clara determinación de seguir la
jodienda… la cosa tiene mal arreglo.

El PP se ha partido en dos bandos ya abiertamente irreconciliables. Ha sido una herida tan profunda y pública, ha provocado tanto dolor, que es imposible borrarla de la memoria. De los contendientes, de la militancia y de la asombrada ciudadanía. Y de esa Europa que asiste asombrada a este esperpento. Esta derecha de regate corto, a la que las cosas serias le parecen de coña, no es fiable aliada para los partidos conservadores europeos que mantienen su fe en los valores democráticos y europeístas y que están decididos a contener el populismo nacionalista de una extrema derecha que quiere comerse a Caperucita y resucitar el pasado.

A los populares españoles solo les queda un camino para no ser comidos por el lobo: declarar caducados los ensayos, reconstruir el partido y sustituir los liderazgos inmaduros y frívolos por dirigentes sensatos y a ser posible con ideología y respetuosos con la Constitución y con el espíritu europeísta. El PSOE ha hecho sus catarsis. Hágala el PP para sobrevivir a este golpe.

Quien no aprende del pasado y no pone algo de su parte para no repetirlo prolongará su viacrucis.