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08/05/2019 07:31 CEST | Actualizado 08/05/2019 07:31 CEST

¿Y si las próximas elecciones votamos sin rogar?

Juan Naharro Gimenez via Getty Images

Con los resultados electorales del pasado 28 de abril en la mano, y sin necesidad de entrar a valorar los pactos habidos o por haber, podemos y más importante, debemos desde hoy trabajar en asegurar que NO nos volveremos a rasgar las vestiduras por el voto rogado, y esto solo se logrará si nos lo quitamos del medio.

Hay un gran porcentaje de nuestros conciudadanos en el exterior que cada cuatro años pasan por el mismo ciclo: quieren votar, y al final no votan.

Muchos lo intentan, algunos comenzando el proceso tarde, dejándolo para el ultimo día, algunos desde países con un sistema postal tercermundista, que impide que lleguen a tiempo sus ruegos, sus papeletas, o sus votos. También hay unos cuantos, que cada cuatro años se dan cuenta que siguen sin registrarse como obliga la legislación española en sus Consulados, o sin actualizar su registro, y no tomarán medidas para cambiarlo, y volverán a quejarse dentro de cuatro años.

Muchos lo logramos… o eso creíamos, ya que la Marea Granate informa de que mucho voto presencial en urna en el consulado no ha llegado a ser computado al no haber llegado valijas diplomáticas. ¿Cómo? ¿Después de todo el esfuerzo, y tras muchos kilómetros y tiempo perdido para llegar a los consulados, no cuentan nuestros votos?

Este giro en la historia nos muestra que incluso los que sonreímos triunfantes tras pasar por todos los obstáculos para votar, quizás, no hayamos triunfado como tal, y nuestros esfuerzos y ganas por ser oídos no han logrado que con nuestro voto sumemos en la decisión de quién nos dirige los próximos cuatro años.

Pues en vez de quejarnos ante el nuevo Gobierno, que parece ser que será el mismo que nos dijo que  solo faltaron 15 días para lograr derogar el voto rogado, debemos exigir que esta vez, en los primeros 15 días del nuevo mandato, se rectifique este injusto sistema.

Hay un gran porcentaje de nuestros conciudadanos en el exterior que cada cuatro años pasan por el mismo ciclo: quieren votar, y al final no votan.

Se ha intentado pero se ha llegado tarde. Se han llenado titulares de prensa nacional y programas referentes de televisión, como Informe Semanal y muchos otros, que han hablado del problema que supone, y miles de mensajes en redes sociales han estado informando de cómo nos afecta.

No nos vengan con que hay cuatro años por delante. No nos vengan con que hay consenso y que será fácil y rapidito. No nos vengan con que esta vez no habrá una Ana Pastor presidiendo el Congreso, que parará la votación, imposibilitando que podamos opinar y votar sin el engorroso voto rogado.

La reforma de la ley ya esta consensuada. El trabajo de la subcomisión para la reforma electoral en el Congreso de los Diputados llego a sus conclusiones. El Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), a través de una subcomisión específica sobre la reforma de la LOREG, adjunta a la Comisión de Derechos Civiles y Participación, presentó su trabajo al pleno y se aprobó la opinión de los representantes en el exterior.  La Comisión de Justicia del Congreso aprobó ya la reforma de la Ley de Protección de Datos que, a su vez, modifica la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Marea Granate, incansable, ha estado igualmente trabajando en presentar opciones a los partidos… El trabajo está hecho, y queremos sus frutos. 

Hay provincias en las que pocos centenares de votos hubieran movido la balanza de un lado o de otro, y en el exterior somos 2 millones y medio, que seguro hubiéramos contribuido en poder cambiar algunos escaños, pudiendo poner nuestro granito de arena para elegir a políticos que nos representen.

Hagan su vida fácil y no nos den opción a criticar por enésima vez el voto rogado en el próximo pleno del CGCEE. Actúen antes.

 

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