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25/06/2020 10:45 CEST | Actualizado 25/06/2020 10:45 CEST

Ya están aquí: empresas españolas que venden trabajos académicos

Como promedio, un típico TFG de 40 páginas puede costar entre 240 y 840 euros (una media de 540 euros).

smolaw11 via Getty Images

Por Rubén Comas Forgas, profesor titular de Universidad de Documentación y Comunicación Científica, Universitat de les Illes Balears; y Jaume Sureda, catedrático. Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, Universitat de les Illes Balears:

 

Llegar a la situación actual era cuestión de tiempo. En 2007, en un estudio pionero en España sobre empresas que ofrecen trabajos académicos a la carta, identificamos y analizamos nada menos que 521 plataformas. Ninguna de ellas había sido creada u operaba en España.

Trece años después, en el marco de un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCI), hemos localizado hasta 60 portales de compra-venta de trabajos académicos “made in Spain”.

Es decir, en poco más de diez años se ha producido en España una verdadera explosión de la oferta comercial de trabajos académicos que, también en nuestro país, amenazan la calidad y reputación de la enseñanza superior. Veamos algunas de las características de estas plataformas.

Propiedad, fecha de registro y estándares de seguridad

Poco más de una cuarta parte de las plataformas españolas que venden trabajos académicos no proporciona información sobre su propiedad. Del resto cabe remarcar que 19 pertenecen a seis empresas que se reparten buena parte del negocio.

Por lo que respecta a la localización de estas empresas, seis de cada diez se concentran en las comunidades autónomas de Valencia y Madrid. Segregando los datos por provincias, destaca que hasta 35% de estas empresas están ubicadas en Alicante, una suerte de Silicon Valley de este sector de negocio.

Prácticamente siete de cada diez sitios web han sido creados en los últimos tres años. Se trata, por tanto, de portales relativamente jóvenes y en clara expansión. Sobre su nivel de seguridad (analizada mediante la prueba de servidor SSL), la gran mayoría de portales (81,1%) tiene certificado de seguridad; pero, de éstos, menos de la mitad obtienen calificación de A o A+.

Oferta y tarifas

Los principales productos ofrecidos son trabajos finales de Grado (aparecen en la cartera del 92,5% de las plataformas), trabajos finales de Máster (88,7%) y tesis doctorales (64,2%). El catálogo también contempla la venta de otros “productos académicos”: presentaciones power point o prezi; proceso y análisis de datos estadísticos, principalmente mediante el uso de SPSS; elaboración de resúmenes; o artículos académicos y posters. Hasta el 73% de los portales hace referencia explícita a que sus productos son únicos y que utilizan programas de detección del plagio para asegurar la “originalidad” de la obra.

Casi un tercio de las plataformas analizadas proporciona información sobre el coste de sus servicios. Algunas tarifan por página, fluctuando entre 6 y 21 euros, dependiendo de la modalidad de trabajo; más baratos los trabajos de Grado y más caros los de Master y más aún las tesis doctorales. Como promedio, un típico TFG de 40 páginas puede costar entre 240 y 840 euros (una media de 540 euros).

Otras plataformas no tarifan por página sino por tipo de ensayo y tiempo en que debe entregarse; oscilando entre 249 y 3.000 euros. Como en cualquier negocio que se preste las ofertas son siempre un buen reclamo: hay webs que ofrecen descuentos en función del volumen y número de páginas y otras en períodos específicos: “50% de descuento en noviembre”, pregona una de las webs analizadas.

El 22,6% tiene un sistema de pago seguro, principalmente proporcionado por la pasarela Redsys; el resto de webs no proporciona suficiente información para determinar si se aplican sistemas seguros de transacción económica. El procedimiento de pago más recurrente es la tarjeta de crédito o débito (el 50,9% ofrece esta posibilidad), seguido por el pago con cuenta de paypal (47,7% de los sitios web ofrece esta opción). El 43,4% acepta pagos por transferencia bancaria.

El 13,2% de las plataformas analizadas exige al cliente el pago completo del producto antes de enviarlo, mientras que el 30,2% permite el pago a plazos.

Especialidades

El 41,7% de los portales no especifica las carreras universitarias para las que proporcionan sus servicios de “escritura fantasma”. Casi cuatro de cada diez webs señalan que ofrecen sus servicios para cualquier área de conocimiento (Ciencias Sociales, Ciencias de la Salud, Humanidades, Ingeniería o Ciencias) y casi dos de cada diez definen explícitamente en qué áreas están especializadas.

Las carreras en las que dicen estar especializados estos sitios web son principalmente: ADE y Economía, Formación Docente, Derecho y Enfermería; en todos los casos se trata de titulaciones con un elevado número de alumnado.

Perfil de los “escritores fantasma”

Otra dimensión de análisis fue el perfil de los escritores de los trabajos ofrecidos por los sitios web. La mitad de ellos facilita una descripción de quien se encarga de redactar los trabajos que venden. Las características más comunes son: profesionales en un determinado tema con experiencia, profesores universitarios, con estudios de nivel de posgrado (Master o Doctoral). En 15 de los sitios web existe la posibilidad de enviar un CV para trabajar en estas empresas de escritura fantasma.

Deshonestidad académica

Las web de compraventa de trabajos académicos son una clara incitación al alumnado a que incurra en comportamientos que si bien no podemos calificar de ilegales por la inexistencia de una legislación diáfana, sí que estamos convencidos de que suponen una falta grave de deshonestidad académica y contravienen de manera muy evidente los principios de integridad, honradez y probidad que deben ser la base de toda formación universitaria.

Las administraciones competentes deberían encarar el desafío que plantean los servicios de escritura académica y apostar por su prohibición a través de disposiciones de carácter legislativo, como se ha hecho en países como Irlanda, Nueva Zelanda y Australia.

De todas maneras, conviene no ser ingenuos y ser conscientes de que la prohibición de este tipo de portales por parte de un Estado no necesariamente supone su desaparición; lo más probable es que, como ha ocurrido con el negocio de la piratería digital, cambien el dominio y la localización de la empresa, radicándose en países con legislaciones más permisivas. Sea como fuere, algo hay que hacer; ya están aquí, debemos ser conscientes de ello y aplicarnos en combatirlos de la mejor manera posible.