Ya huele a barbacoa: algunas propuestas buenas, bonitas y baratas

No implica grandes preparativos, se adecúa a todo tipo de paladares y dietas, y no exige de grandes conocimientos culinarios.
Tiempo de barbacoas en el jardín.
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Tiempo de barbacoas en el jardín.

Un cumpleaños, un reencuentro, una graduación, el inicio del verano... cualquier excusa es buena para inaugurar el verano organizando una fiesta alrededor de una barbacoa.

Preparar una barbacoa en la terraza, el jardín o el ático es un plan irrechazable para casi todo el mundo: no implica grandes preparativos, se adecúa a todo tipo de paladares y dietas, y no exige de grandes conocimientos culinarios, sólo algunas normas básicas para que salga en su punto.

La primera de ellas, mantenerla escrupulosamente limpia para que los alimentos no tengan el sabor de las hamburguesas de hace un año. La segunda, no hacer las brasas con líquido de encendido para que la comida no absorba sabores químicos. Tener la tara cerrada es otra de las reglas de oro, para que el humo circule dentro de la parrilla y la comida se impregne del olor y el sabor característicos. Y por último, colocar las carnes y embutidos directamente sobre el calor; en cambio, no hay que hacerlo con pescados, aves y verduras que se asan de forma indirecta con el calor que circula.

En marcha el plan barbacoa

Si estás dispuesto a hacer de las barbacoas casi un estilo de vida este verano, ten en cuenta que lo más importante es saber elegir precisamente eso, la barbacoa.

La primera opción, si dispones de una amplio jardín o una gran terraza es plantearte una barbacoa de obra o prefabricada. Si el espacio del que dispones para instalarla es pequeño o sencillamente prefieres poderla recoger y guardar cuando acabe la temporada, una barbacoa plegable y transportable es la solución —y si es de segunda mano, mejor para tu economía y mejor para el medioambiente—.

Barbacoa en el jardín
Johner Images via Getty Images/Johner RF
Barbacoa en el jardín

Llegados a este punto, el mundo de las barbacoas transportables nos ofrece distintas posibilidades y a la hora de decantarnos por unas u otras conviene pensar en los pros y contras de cada tipo de barbacoa.

La de carbón. La gran ventaja es el sabor que imprime a la comida. Por contra, el tiempo de calentamiento es mucho más lento.

La eléctrica. Las ventajas de este tipo de barbacoas son claras: producen muy poco humo y no desprenden malos olores. En contra, su dependencia de un enchufe eléctrico.

De gas. Sólo tienes que pulsar un botón y ya está funcionando: rápida, sencilla y limpia. Los ‘peros’ que se pueden sacar son su precio y que contaminan más.

Panceta y chorizos, pero también lubina y calabacín

Hablar de barbacoa no supone solo poner en la parrilla chorizo, panceta, salchicas, costillas y hamburguesas, alimentos que debemos incluir en nuestra dieta de forma excepcional.

Ahora bien, las posibilidades nutritivas y culinarias de la barbacoa van más allá de carnes y embutidos. Pescados, mariscos, verduras, hortalizas, carnes blancas e incluso frutas, cocinadas entre brasas, resultan deliciosas.

Por ejemplo: mazorcas, brochetas de pollo con verduras y sardinas son saludables propuestas que nos permiten hacer de la barbacoa casi una costumbre a lo largo del verano.