Yolanda Díaz

Nadie se cree lo que dijo, que buscará la papeleta a la derecha del PSOE, en el centro político.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
J. J. Guillén / EFE

Se habló en demasía de la visita a Francisco de la vicepresidenta podemita. Era un viaje institucional obligado, que ya había realizado entre otros, y con acierto, Sánchez. Pero como esta buena mujer va de sobrada, no quedó muy bien. Delante de su santidad, tras mostrarle la bufanda tejida de materiales renovables, dijo “impresionante”, buscando el aplauso de la embajadora, a la que luego la obligó a repetir “verdad”. La embajadora, respetando el rango, atenazada, repitió y aplaudió sus palabras. Yolanda Díaz suele ejercer el abuso de autoridad clásico de los comunistas. Al Papa no le he habló de lo que le preocupa, los flujos migratorios y las actuaciones de España al respecto, y no fue por carecer de las competencias propias, ya que en su calidad de vicepresidenta se las puede arrogar aun siendo una falacia, solo en el caso de esta señora.

“Frente amplio es una expresión que acuña Lenin después de pasar por las armas a los mencheviques; se dice pronto”

A esta mujer se la trae al pairo lo que piense el Papa, aunque se relacione con las viejas aspiraciones de la izquierda. En España, en una rueda de prensa con la ministra portavoz, también buscó que la otra secundase de viva voz una declaración. La ministra se negó. Un político que persigue la aprobación de sus pares es un mal político; los de raza saben que lo tienen. La Díaz no entiende que los socialistas no vivimos para agradarla, sino para sacarla del Gobierno mediante los votos, algo que se conseguirá dada la división del frente amplio, que nacerá con pronta fecha de caducidad.

Frente amplio es una expresión que acuña Lenin después de pasar por las armas a los mencheviques; se dice pronto.

Resulta lógico que parte de las provincias de Castilla León, las de la España vacía, no hayan sido capaces de presentar candidaturas a las muy próximas elecciones autonómicas. Yolanda Díaz, que tiene más recursos, podía haberlo hecho, pero se ha topado con UP. Ione Belarra es la líder de los podemitas se mire como se mire, por mucho que la Díaz pretenda, de cara a la galería, en el Gobierno, ponerse el manto del ordeno y manto. Nadie mata a su hijo recién nacido, y menos la Belarra. No parece que Ione Belarra vaya a participar en el frente amplio, ni en Castilla León ni en las siguientes convocatorias. UP pretende, y es de rigor, mantenerse como un grupo independiente al margen de cualquier formación y persona.

Todo indica que IU presenta su marca a las convocatorias electorales sin la nueva organización de la Díaz. Ione Belarra y los dirigentes podemitas conocen que subir en las encuestas de aceptación no significa ganar un montón de votos; la que no la asume es nuestra dama. Así que así tenemos a nuestra heroína de causas fatuas desnuda antes los suyos, sin capacidad de montar un partido político con la ambición legitima, sin los cuadros del supuesto partido, los que cazan los votos, y sin un futuro claro.

“Por cierto, los políticos no derraman un río de lagrimas cuando son ministros, se arman de argumentos”

A Yolanda Díaz nadie le hace caso. Yolanda Díaz carece de la calidad política que se le exige a un político. Por cierto, los políticos no derraman un río de lagrimas cuando son ministros, se arman de argumentos. Iba nuestro personaje como alma en pena plañendo y llorando para que le hiciesen caso mientras tejía el telar de la reforma laboral. Sus lágrimas de cocodrilo se quedaron en nada. Como ha ocurrido siempre en nuestra democracia, repasen las hemerotecas, la reforma laboral la hicieron el presidente y los agentes sociales. En la última, para arrumbar a la Díaz, el presidente introdujo a Calviño.

Por cierto, Nadia, creo que estás tardando en afiliarte al PSOE. Te toca, entiendo.

Las declaraciones en El País de la Díaz, el domingo 2, merecen ser arrojadas a la escombrera donde palidecen las demás de políticos sin ningún fuste. Siempre se ha dicho que los ministros son gente preparada, en el curriculum. Sin mencionar nombres, en los cientos que nos han acompañado desde el 78, ha habido demasiados que no sirvieron ni para pintar santos.

Yolanda Díaz declaró: “Quien haga fracasar la reforma deberá explicarlo a los trabajadores”. Fue ella la que intentó, en su urdimbre, que fracasará la reforma, en su derivada sustancial, las obligaciones con Bruselas. De nuevo apareció Calviño al rescate, a negarle la mayor.

“Yolanda Díaz y Abascal harían buena pareja”

A otra pregunta: Quién gana y quien pierde con las reformas, respondió de salida: eso es muy masculino. No se comprende mezclar peras con manzanas cuando en la formulación no existe, ni en la gramática, el género. Meterlo de rondón en la respuesta, en un tema de interés general no viene al caso, lo que me lleva a preguntarme si viene al caso que semejante negada sea vicepresidenta.

Resulta de rigor para una vicepresidenta defender los intereses generales dentro y en especial fuera de nuestras fronteras, haciendo país. Aquí ha protegido sin la mínima critica las declaraciones fuera de tono y de lugar del ministro de agricultura sobre la agricultura, vomitada en un medio extranjero. Se hubiera esperado una censura, pues afecta a la parte podemita del Gobierno. Yolanda Díaz prefiere ganar votos a realizar una buena gestión en el Gobierno. Pero ya está extraviando votos, extraviada ella como está en el alumbramiento de una nueva formación que nacerá despistada, moribunda.

Nadie se cree lo que dijo, que buscará la papeleta a la derecha del PSOE, en el centro político. Sus hechos demuestran cada día que es una comunista recalcitrante.

Yolanda Díaz y Abascal harían buena pareja.

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