Zelenski califica de "infierno" la situación en el Donbás, donde aumentan las bajas

Kiev denuncia 13 muertos en una serie de ataques de las fuerzas rusas en la provincia de Lugansk y sostiene que ha matado a 28.700 militares enemigos desde febrero.
Un soldado ucraniano, ante un cráter en una casa atacada en Krymske, Lugansk.
Un soldado ucraniano, ante un cráter en una casa atacada en Krymske, Lugansk.
Vadim Ghirda via AP

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó de “infierno” la situación en el Donbás, donde las tropas rusas intentan aumentar la presión, y afirmó que los ataques rusos no tienen ninguna explicación militar.

“Las fuerzas armadas de Ucrania siguen avanzando en la liberación de la región de Jarkov. Pero en el Donbás los ocupantes intentan aumentar aún más la presión. Es un infierno, y no es una exageración”, afirmó Zelenski.

Se refirió al “bombardeo brutal y sinsentido” de Severodonetsk, donde “sólo en un día hubo doce muertos y decenas de heridos”. Y subrayó que los bombardeos de ciudades ucranianas, los ataques aéreos y con misiles del ejército ruso “no son sólo acciones militares durante la guerra”.

Aludió asimismo a los ataques rusos en la región de Chernígov, en particular al “terrible” ataque en Desna, donde continúan las tareas de desescombro y donde hay muchos muertos, a los constantes ataques en al región de Odesa, en las ciudades del centro de Ucrania, y al Donbás “completamente destruido”. “Todo esto no tiene ni puede tener ninguna explicación militar para Rusia”, agregó.

Para Zelenski se trata de “un intento deliberado y criminal de matar al mayor número posible de ucranianos, de destruir el máximo de hogares, instalaciones sociales y empresas”. Al mismo tiempo, expresó su convencimiento de que esto será calificado como “genocidio del pueblo ucraniano” y que todos los invasores serán definitivamente llevados ante la justicia.

13 muertos en Lugansk

Las autoridades de Ucrania han denunciado justo este viernes la muerte de 13 personas en el marco de una ofensiva militar lanzada el jueves por las fuerzas rusas para intentar hacerse con el control de dos localidades situadas en la provincia de Lugansk, en el este del país.

El jefe de la Administración Militar regional de Lugansk, Serhiy Gaidai, ha indicado en su cuenta en Telegram que “el enemigo está llevando a cabo una operación ofensiva en áreas de Lisichansk y Severodonetsk” y ha recalcado que “en toda la región de Lugansk hay más de 60 casas destruidas”.

Así, ha detallado que durante las últimas 24 horas se han registrado 24 muertos en Severodonetsk y otro en una localidad cercana, antes de reseñar que los ataques rusos han destruido hogares en localidades como Nirkovo, Zolotoye, Vrubovka, Rubizhne y Toshkivka.

“Pese a ello, el asalto contra Severodonetsk no ha tenido éxito y los rusos han sufrido”, ha manifestado Gaidai. “Las consecuencias del ataque han sido sentidas por los residentes”, ha apuntado, al tiempo que ha resaltado que “cinco rascacielos han sido destruidos”. “La situación no es mejor en Lisichansk y las localidades cercanas”, ha destacado.

Las ciudades de Severodonetsk y Lisichansk se encuentran en la zona de la provincia de Lugansk no controlada por la autoproclamada República Popular de Lugansk y es uno de los principales objetivos de las fuerzas rusas por lograr nuevos avances en la zona.

Las Fuerzas Armadas de Ucrania han afirmado este viernes que alrededor de 28.700 militares rusos han muerto desde el inicio de los combates. El Estado Mayor del Ejército de Ucrania ha indicado que unos 200 soldados rusos han muerto durante las últimas 24 horas y ha agregado que desde el inicio de las hostilidades han sido además destruidos 1.263 carros de combate, 596 sistemas de artillería y 200 lanzacohetes múltiples autopropulsados y blindados.

Asimismo, ha destacado que también han sido destruidos 204 aviones, 168 helicópteros, 93 sistemas de defensa antiaérea, 2.162 vehículos y tanques de combustible, trece embarcaciones y 460 drones, mientras que han sido derribados 103 misiles de crucero.

Cadáveres de civiles ucranianos, algunos maniatados, en Bucha, a las afueras de Kiev

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