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10/09/2018 21:28 CEST | Actualizado 10/09/2018 21:38 CEST

Montón, en la cuerda floja

El PSOE presiona a Sánchez para que la ministra dimita. El máster de la titular de Sanidad pone a prueba la coherencia del presidente ante el 'caso Casado'.

Hay pocos desatinos tan penosos en política como la incapacidad de saber retirarse a tiempo. La ministra Carmen Montón ya tarda en irse. Y en ese riesgo de ignorar cuándo poner punto y final a su paso por el Ministerio de Sanidad es probable que alguien se lo ponga a ella para no comprometer el discurso de cambio y regeneración del Gobierno de Pedro Sánchez.

Cuando Moncloa calla y el PSOE bulle, pinta bastos. Tic-tac-tic-tac... La cuenta atrás ha empezado. Nadie da un euro por su continuidad. Ni en Ferraz, ni en el PSPV, ni entre sus compañeros del Consejo de Ministros hay palabras con las que justificar cómo obtuvo un título de postgrado en el Instituto Público de la Universidad Rey Juan Carlos que, tras los casos Cifuentes y Casado, está siendo investigado por los tribunales de Justicia.

EFE
La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Carmen Montón, en la rueda de prensa celebrada este lunes.

Ambigüedad en las respuestas, largas cambiadas, "ya veremos" o "yo ya he trasladado mi opinión al respecto" es todo lo que sale por boca de los socialistas desde que el diario.es destapara que la ministra de Sanidad obtuvo un máster en la Universidad Rey Juan Carlos plagado de irregularidades.

Y es que la historia se repite, aunque esta vez en las filas socialistas. Primero fue Cristina Cifuentes, después Pablo Casado y ahora Carmen Montón. Tras todos ellos, esa inexplicable obsesión por aparentar lo que no son y nadie les exige. La misma universidad, el mismo instituto, el mismo director de máster, ya imputado por los casos Cifuentes y Casado... y el mismo dislate: un titulo presuntamente regalado, con convalidaciones sospechosas, matrículas pagadas fuera de plazo y asignaturas nunca cursadas.

Y lo peor, el mismo argumentario como instrumento de defensa que utilizaron sus adversarios para casos, si no idénticos, con muchos parecidos. Las explicaciones que Montón ha dado ante la prensa no son muy distintas de las que dio el presidente del PP Pablo Casado cuando saltó a la opinión pública su polémico máster, ni siquiera de las de Cristina Cifuentes antes de su sonada dimisión, si bien sólo ella es incapaz de recordar siquiera el lugar donde acudía supuestamente a las clases y si era en Móstoles, en Leganés o en Getafe... "Iba en taxi o me llevaba algún familiar". Sólo por tan estrambótica respuesta y su desmemoria ya es merecedora del cese fulminante.

El asunto pone ahora a prueba la coherencia del PSOE

A juzgar por las señales emitidas, Pedro Sánchez podría estar ya buscando sustituta, aunque si hubiera dependido de algunos socialistas, la dimisión debería haber sido inmediata. La polémica del máster de Montón ya era conocida en Valencia, donde un diputado no adscrito de las Cortes valencianas llegó a registrar una pregunta al respecto cuando la hoy ministra era titular de la misma cartera en el Gobierno de Ximo Puig.

Con Montón se repite, pues, la historia de Màxim Huerta -el ministro de Cultura más breve de la historia de la democracia-, a quien se le reprochó en su día que no informara al presidente del Gobierno de su situación fiscal con Hacienda antes de ser nombrado para el cargo.

Si Casado debía dimitir por las sombras de su curriculum académico, no hay motivo para que Montón no haga lo mismo.

Cuando Pedro Sánchez eligió a la exconseller valenciana para la cartera de Sanidad ya había saltado a los medios de comunicación el escándalo del máster de Pablo Casado, y el PSOE había reaccionado con contundencia a la polémica hoy judicializada. Así pues o la ministra le ocultó al presidente la información sobre el máster que ella cursó en la URJC y también bajo la supervisión del director imputado o éste, aún sabiéndolo, decidió nombrarla para el cargo.

Sea como fuera, el asunto pone ahora a prueba la coherencia, no del presidente del Gobierno que nunca fue del todo implacable ante el caso Casado, sino la de su partido. Si la cesa, Pedro Sánchez dejará en evidencia la estrategia del presidente del PP. Y si la mantiene en el cargo le estará dando la razón en un asunto que el PSOE no dudó en criticar con contundencia y convirtió en material de desgaste contra el sucesor de Mariano Rajoy.

EFE
Pablo Casado, presidente del PP, y Teodoro García Egea, secretario general del PP, a su llegada al Comité de Dirección del PP, celebrado hoy en la sede de Génova.

Si Casado debía dimitir por las sombras de su curriculum académico, no hay motivo para que Montón no haga lo mismo. Y si el PSOE valida este tipo de prácticas, quizá no ilegales, pero de todo punto inmorales, está validando una forma de hacer y estar en política. De ahí que, desde que se conociera el caso, destacados dirigentes del PSOE y algún que otro ministro hayan trasladado al presidente la necesidad de que la titular de Sanidad presente su dimisión cuanto antes para no entorpecer la labor del Gobierno y, sobre todo, para no comprometer su discurso sobre la regeneración democrática.

La ministra dijo no obstante tener el respaldo del presidente del Gobierno. Claro que idéntica frase pronunció Màxim Huerta ante los micrófonos de varias radios, y horas después estaba dando una rueda de prensa presentando su renuncia.

P.D. Y todo ello el mismo día en que Sánchez pretendía celebrar el aniversario por sus cien primeros días de Gobierno y la ministra de Defensa, Margarita Robles, provocaba un nuevo incendio en el Senado al dar por paralizado el contrato suscrito por el anterior gobierno para la venta de bombas a Arabia Saudí. ¿Todo en orden?