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12/01/2019 09:05 CET | Actualizado 12/01/2019 09:05 CET

Sola ante el peligro

Las claves de la semana.

El HuffPost

Se abre el telón y aparece Susana Díaz. De verde y blanco. En la sede de San Vicente, pero sin secretarios provinciales, sin miembros de la Ejecutiva y sin consejeros del Gobierno. Sola ante el peligro por primera vez en toda su carrera política. Ella siempre fue de aparecer escoltada por una pléyade de incondicionales que jamás se atrevieron a contrariar sus opiniones ni sus acciones políticas. La imagen que deja esta semana recuerda sin embargo a la de Gary Cooper en el papel del sheriff Kane de aquél mítico western. La misma agonía, la misma peregrinación gestual, las mismas dudas, el mismo miedo... Y una idéntica lucha interior entre el cumplimiento del deber y el instinto de supervivencia.

No parpadeen porque la nueva superproducción de la "factoría Díaz" promete secuencias inolvidables como las de la cinta de Fred Zinnemann. La ex todopoderosa secretaria general de los socialistas andaluces tiene el firme propósito de atornillarse a la silla del Parlamento y no cejar en el empeño hasta resurgir de sus cenizas y volver a San Telmo. Quiere ser, como si entre ellos hubiera habido alguna vez algún parecido, el Guillermo Fernández Vara de Andalucía. Y si en el camino hasta que lo consiga Pedro Sánchez se estrella en la escena nacional, su objetivo es pasar a la Reconquista del socialismo español.

Igual ha visto demasiadas películas. O igual aún le queda entre su habitual séquito alguien que le susurre al oído que la resurrección es posible incluso después de dos muertes y que su sobrevalorado liderazgo es un invento de la prensa. Nada está escrito. Pero, si quien perdió de forma humillante una de las más cruentas batallas internas que se recuerdan en el PSOE y ha sido responsable de haber perdido el poder institucional del principal feudo socialista tras 36 años de Gobierno, es capaz de resurgir de sus propias cenizas quiere decir que existen los milagros laicos o que el volumen y la talla de los liderazgos políticos actuales son raquíticos. Más bien lo segundo que lo primero.

De momento, Díaz cree que la alianza de PP, Ciudadanos y VOX es una bomba de neutrones que puede explotar en cualquier momento de la Legislatura y que ella estará ahí dispuesta a volver a pasar por las urnas. Esta vez sin acentos andaluces, a pecho descubierto y enfrentándose sin miramientos al independentismo catalán, que es en buena medida el que ha más influido en el resultado de las elecciones andaluzas, más allá de errores propios que la presidenta en funciones nunca ha reconocido. Lo de la autocrítica tampoco formó parte nunca de su acervo político.

Aunque los focos de la escena hayan virado a otros protagonistas, Susana Díaz mantiene intacta la seguridad en sí misma. El shock que le provocó el resultado del 2-D no le duró más de 15 días. Al decimosexto, ya estaba, teléfono en mano, contando urbi et orbe sus planes: ni el puente de plata que algunos pretendían que cruzara hasta el Senado para que abandonase la secretaría general del PSOE-A y facilitase la renovación del proyecto andaluz ni el sometimiento que desean en Madrid a las posiciones políticas del presidente del Gobierno. Más bien lo contrario. Se opondrá a todo lo que considere que debe oponerse.

El mensaje ha llegado nítido a Ferraz, después de que por dos veces desde la noche de las elecciones la dirección federal le mostrara la puerta de salida. Una al día siguiente del 2-D para que facilitara la regeneración y asumiera los resultados como propios y otra, en una entrevista del presidente del Gobierno con la agencia Efe esta misma semana, en la que Sánchez habló de un cambio de ciclo en Andalucía. Lejos de arredrarse, las señales de Díaz son inequívocas: no se irá ni antes ni después de las municipales por mucho que en Madrid se insista en que los alcaldes del sur renegarán de ella en sus respectivas campañas y en la dirección federal se hayan conjurado para ralentizar los tiempos para tomar el control de la federación andaluza.

Díaz cree que la alianza de PP, Ciudadanos y VOX es una bomba de neutrones que puede explotar en cualquier momento

Todo depende del cristal con el que se mire y de quién sea el interlocutor para la enésima batalla que se avecina entre Sánchez y Díaz porque hay cuadros medios en Andalucía que siguen al lado de la secretaría general. Y no precisamente porque crean que pueda ser el faro que les guíe en la travesía del desierto que supondrá el paso a la oposición, sino por las compañías de las que se ha rodeado el "pedrismo" en el sur, que se han dedicado fundamentalmente a amargar la vida orgánica de todo el que no jurara hasta en arameo fidelidad a los principios generales del movimiento "sanchista".

Pues esta es la imagen del PSOE que deja la semana, la de una secretaria general dispuesta a dar batalla pese a haberse comprometido en su día a que, si con ella no había remontada, se iría sin hacer ruido y sin más. Claro que aquellas palabras fueron en alusión a Pedro Sánchez. Lo de cumplir con su propia doctrina ya era otra cosa...

Las señales de Díaz son inequívocas: no se irá ni antes ni después de las municipales

Díaz en todo caso reivindica autonomía para una federación, la andaluza, que pasó de ser puntal del partido a ser oposición de la dirección federal desde el Congreso de Sevilla que enfrentó a Rubalcaba de Chacón. Alguien en algún momento se cansó de apoyar a otros y decidió que Ferraz tenía que ser el PSOE de Andalucía o no sería. De ahí la dinámica de confrontación permanente durante los últimos años, y que tuvo su punto más álgido el 1-O de 2016.

Justo lo contrario, por cierto, de lo que ha hecho el PP durante la negociación con Ciudadanos y Vox para impulsar un Gobierno de cambio en aquella Comunidad. El desdén con que la derecha ha tratado la autonomía andaluza en estas últimas semanas con la tutela de Génova sobre Juan Manuel Moreno Bonilla no deja de ser un mensaje letal para los razonamientos del catalanismo independentista sobre el concepto que la derecha tiene de lo que es una Comunidad autónoma.

Continuará....