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09/07/2012 08:43 CEST | Actualizado 07/09/2012 11:12 CEST

La agenda de Falsarius: salmorejo vacacional

JUEVES: Me entra un monazo curioso de comer salmorejo. Me voy al súper y compro uno de brick. Pero claro, soy genéticamente incapaz de comprar algo de comer, por muy precocinado que esté, y no tunearlo.

LUNES: Critican a los jugadores de la Selección porque se habían tomado unas cervezas para celebrar la victoria. Debo haberme perdido algo. ¿En qué momento tomarse unas copas para celebrar algo se convirtió en un pecado? Vamos que tampoco estaban abrazando farolas, y además del mejor equipo de fútbol de Europa, eran un grupo de chavales celebrando una victoria histórica. No sé si la crisis nos está volviendo puritanos. O directamente idiotas.

MARTES: He tenido un sueño de lo más curioso. Me fichaba la policía (esta parte tenía más de déjà vù que de otra cosa, pero bueno) y al enterarse de que era Falsarius se comportaban muy amablemente conmigo. En la foto para la ficha, en vez de con un número me hacían posar con un código de barras. Curioso. Tal vez estaba influenciado por este vídeo que me hicieron para la web de La Voz de Cádiz.

MIÉRCOLES: Se descubre el bosón de Higgs. ¿Cómo es posible que un mismo tertuliano hable con tanta soltura de fútbol un día, y al día siguiente de física de partículas? Misterios del universo.

JUEVES: Me entra un monazo curioso de comer salmorejo. Ese hecho, unido al perezón prevacacional que arrastro desde hace unos días, desemboca en una inevitable situación. Me voy al súper y compro uno de brick. Pero claro, soy genéticamente incapaz de comprar algo de comer, por muy precocinado que esté, y no tunearlo. Y ahí empieza mi dilema. Lo podría haber servido con huevo duro y unos taquitos de jamón, que es lo que se le suele poner al salmorejo, pero también me daba pereza. Finalmente, una vez más, las especias vinieron en mi auxilio. Puse el salmorejo, bien fresquito de la nevera, en un recipiente y lo espolvoreé con un poco de pimentón picante. Un hilito de aceite rico y a zampar. Parece mentira lo que cambia. Cómo sería la cosa que tuve una iluminación. Me vi diseñando una dieta maravillosa. No adelgazas tú, engordan los demás.

VIERNES: Preparando la que va a ser mi última receta de la temporada en el A vivir de la SER. De la temporada o vaya usted a saber, que viene jefe nuevo, tras la marcha de la Montse, y nunca se sabe. Decido aprovechar el brick de salmorejo (que por cierto, y sin que sirva de precedente publicitario, era de la marca Alvalle y estaba muy rico) y marcarme una receta ligerita y veraniega. Mientras la hago desarrollo una curiosa teoría. Los trajes de baño también tienen obsolescencia programada. Les ponen algún producto químico de alta tecnología que provoca que con los fríos del invierno y la falta de luz en el armario encojan y tengas que comprarte uno nuevo (y más grande) cada año. En cualquier caso me quedan unos cogollitos con salmorejo bastante apañados.

SÁBADO: Intento llevar mi abrelatas a pasar la ITA (Inspección Técnica de Adminículos), pero cierran los sábados.

DOMINGO: Veo que me ha llegado el libro picaruelo ese del que tanto se habla , "50 sombras de Grey". Decido empezar a leerlo aunque sólo sea para ver si aprendo a escribir libros que se vendan. Bueno, vale, por eso y porque soy un viejo verde.

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