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19/01/2016 07:02 CET | Actualizado 18/01/2017 11:12 CET

Foro de Davos: ni siquiera un centavo por taza para mejorar el estado del mundo

davosEs inaceptable que alguien se atreva a llamar "comercio justo", "sostenible" o incluso "ético", a un sistema de certificación que comparte una prima de menos de un tercio de un centavo por cada taza con las comunidades productoras de café que viven en la pobreza. En tantas comunidades denominadas de "comercio justo" del café, té y cacao, sólo una de cada veinte niñas se gradúa de la escuela secundaria.

Foto: EFE/LAURENT GILLIERON

Esta semana se reunirán nuevamente en la localidad suiza de Davos más de 1.500 de los empresarios, políticos, académicos y líderes de pensamiento más influyentes del mundo. Esta es la cita anual de la élite del poder económico en la que también estarán cientos de prominentes periodistas de los principales medios de comunicación del planeta.

Dado que uno de los supuestos objetivos del Foro Económico Mundial es poner fin a la pobreza extrema, uno podría preguntar: ¿cuántos centavos por cada taza de café, té y chocolate caliente consumida en la reunión de la élite mundial en Davos contribuye a mejorar el estado del mundo?

La respuesta es sorprendente: Menos de un centavo de dólar por cada taza de café, té y cacao, del mal llamado "comercio justo", "sostenible" o "ético", consumido por los participantes del Foro Económico Mundial ayuda a erradicar la pobreza. ¿Está sorprendido?

El insignificante valor compartido en las bebidas calientes que se consumen en el Foro Económico Mundial en beneficio de los productores en las comunidades rurales es un reflejo del compromiso del WEF, por sus siglas en ingles, a mejorar de la situación del mundo y de la indiferencia y/o adicción de muchos líderes empresariales y políticos a los modelos económicos que perpetúan la pobreza y el hambre, pero generan decenas de miles de millones de dólares anualmente en ganancias para las empresas en los países desarrollados.

Todos los asistientes al Foro de Davos saben de la pobreza y el hambre en las comunidades que producen café, té y cacao, y en las zonas rurales y urbanas en las que miles de millones de personas producen y crean lo que consumimos. Y sin embargo, han permanecido indiferentes a la peor forma de violencia: millones de personas, que producen la comida y las bebidas consumidas en el Foro Económico Mundial de Davos -que algunas de las empresas miembros del WEF venden con beneficios enormes - ven morir a sus hijos debido a la pobreza como consecuencia de los bajos precios que reciben como fruto de su trabajo.

Foto: EFE

El café, el té y el cacao no son una excepción, sino un claro ejemplo de cómo el mundo desarrollado compensa a los pobres que producen nuestras bebidas favoritas para comenzar nuestro día.

Los que asisten a las reuniones de Davos tienen el poder de cambiar el mundo, y muchos tienen la obligación legal de hacerlo, ya que son funcionarios públicos elegidos por ciudadanos que esperan y necesitan resultados, no promesas vacías. Sin embargo, el impacto de la WEF en mejora de la situación del mundo hasta ahora ha sido mucho menos que impresionante.

En enero de 2014, el papa Francisco envió un mensaje a la élite de Davos: "Les pido a ustedes cerciorarse de que la humanidad sea servida por la riqueza y no gobernada por ella".

Los participantes del WEF podrían sin duda impulsar una agenda de vía rápida para el desarrollo económico global con un sistema transparente de valor compartido, pero hasta ahora parecen reacios a hacerlo.

Un nuevo sistema de valor compartido en el comercio mundial no sólo mejoraría la situación del mundo para los más pobres, sino que se traduciría en miles de millones de dólares en oportunidades de negocio para las empresas de todos los tamaños. La erradicación de la pobreza y la creación de una clase media global donde hoy reina la pobreza son las mayores oportunidades de negocio aún sin explotar.

Nosotros en CAFÉ FOR CHANGE trabajamos para crear un nuevo sistema de valor compartido en el café, té y cacao que permitirá a los consumidores, y a cualquier empresa que venda café, té y cacao, compartir 10, 20, 30, 40, 50, etc., centavos por taza para erradicar la pobreza en las comunidades que los producen. Nuestro objetivo es erradicar la pobreza y crear una clase media rural en una generación.

Es inaceptable que alguien se atreva a llamar "comercio justo", "sostenible" o incluso "ético", a un sistema de certificación que comparte una prima de menos de un tercio de un centavo por cada taza con las comunidades productoras de café que viven en la pobreza. En tantas comunidades denominadas de "comercio justo" del café, té y cacao, sólo una de cada veinte niñas se gradúa de la escuela secundaria. Esto no sólo es injusto, es inmoral y, de hecho, viola el derecho a la educación de los hijos de decenas de millones de personas que trabajan para nosotros.

Es peligroso para todos nosotros que periodistas y medios de comunicación continúen siendo una especie de porristas voluntarios del foro de Davos. El mundo en que vivimos es una bomba de tiempo. La desigualdad y la segregación social se han convertido en un riesgo político serio, incluso en los países desarrollados.

Pido a todos los participantes del Foro Económico Mundial considerar seriamente apoyar un sistema de valor compartido real y transparente para erradicar la pobreza. Pido a todos los periodistas que cubren el WEF atreverse a hacer las preguntas correctas.

El WEF no puede continuar haciendo declaraciones vacías de lo "comprometido" que está a "Mejorar la situación del mundo", cuando en realidad cada taza de café, té y cacao que beben en el Foro de Davos y en sus oficinas en Ginebra perpetúa la pobreza con un beneficio de menos de un centavo de dólar para los agricultores y campesinos que producen para ellos y para todos nosotros.

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