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14/10/2015 06:54 CEST | Actualizado 14/10/2016 11:12 CEST

'Glamour' en la ONU, pero menos de un céntimo de euro para los Objetivos de Desarrollo Sostenible

cafeLos países en desarrollo, han adoptado el discurso del comercio justo, la sostenibilidad y lo adquirido éticamente, pero en la realidad, esas mal llamadas "soluciones sostenibles" aportan menos de un céntimo de euro por cada taza de café para erradicar la pobreza.

Foto de una plantación de café en Nicaragua/REUTERS.

Hace unos días, los jefes de Estado, presidentes, primeros ministros y ministros de Relaciones Exteriores de los 194 países miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunieron en Nueva York para comprometerse a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que tienen como fin combatir la pobreza, la desigualdad y proteger el medio ambiente.

Mientras jefes de Gobierno, ministros de Relaciones Exteriores, embajadores, miles de periodistas y representantes de las Naciones Unidas cumplían con sus misiones diplomáticas en hoteles y restaurantes de lujo, también bebían café y té. Lo interesante es que la cadena de valor de esas bebidas calientes es una evidencia irrefutable de lo que se debe cambiar en el mundo para alcanzar realmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y que dentro de este sistema de intercambios comerciales en el que vivimos, lo que necesitamos es un sistema real de Valor Compartido, y no la ostentación de la ONU reforzada con publicidad mediática.

Hoy en día se destina menos de un céntimo de euro por cada taza de café y té consumidas -en la misma ONU en Nueva York, Ginebra o Viena y en todos los países desarrollados- a programas de compensación a los productores con el objetivo de erradicar la pobreza en las comunidades rurales donde se cultivan estos granos. Y sin embargo, todos los políticos afirman estar comprometidos con los ODS.

Los países en desarrollo, han adoptado el discurso del comercio justo, la sostenibilidad y lo adquirido éticamente, pero en la realidad, esas mal llamadas "soluciones sostenibles" aportan menos de un céntimo de euro por cada taza de café para erradicar la pobreza. La cantidad de café verde necesaria para producir una libra de café tostado (453 gramos) es comprada a los agricultores, la mayoría de las veces, a menos de 1,10 euros. Cada libra de café tostado produce entre 60 y 75 tazas. Si restamos los costes de producción, los agricultores reciben como beneficio menos de un céntimo de euro por taza.

Para los productores de los países en desarrollado, la prima financiera, a la que por cierto llaman "comercio justo" en el norte, es de menos de 0.003 euros por cada taza de café -menos de un tercio de céntimo-, no obstante, ellos presumen de que van a salvar al mundo comprometiéndose a lograr los ODS con ese valor compartido insignificante; mientras tanto, el valor añadido, las utilidades y los impuestos generados por las industrias de café y té en las naciones desarrolladas suman decenas de miles de millones de euros al año.

Si realmente queremos cambiar el mundo, debemos consumir café, té y todo lo demás en comunión con los productores. Lo que quiero decir es que cuando no les compensamos adecuadamente por lo que producen, nos convertimos en co-responsables de su pobreza y su sufrimiento.

En contraste con toda la propaganda que hubo acerca de los objetivos globales de la ONU, muy poco se publicó en la prensa acerca de que existe una gran e inaceptable brecha entre lo que los políticos de los EEUU, Canadá, Europa y otros países del G7 dicen y lo que realmente están haciendo cuando beben una taza de café o toman el té. En mi opinión, todos los políticos de los países desarrollados que asistieron a la cumbre de la ONU en Nueva York suspenderían el test más básico de lo que significa el valor compartido en cada taza que beben.

Es absolutamente inaceptable. Es simplemente una explotación que se destine menos de un céntimo por cada taza de café y té bebido por Ban Ki Moon en la ONU, los Obama en la Casa Blanca, por Merkel en el Bundeskanzleramt, por Cameron en el 10 de Downing Street, por Hollande en el Palacio del Elíseo, por Renzi en el Palazzo Madama, por Rajoy en La Moncloa, por Tusk, Juncker y Schultz en Bruselas, por Abe en Tokio, y por todos los reyes en sus palacios y por todos los otros presidentes y primeros ministros de los países desarrollados, así como por todos los demás ministros y parlamentarios.

El valor de consumo de la industria mundial del café es de más de 153 mil millones de euros por año. Según la OCDE, la asistencia neta oficial para el desarrollo (AOD) de los miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) fue de 118,5 mil millones de euros en 2014. El valor anual de consumo de las industrias de café y té juntas es casi dos veces más que la AOD de todos los miembros del CAD. Por desgracia, el café y el té que se consume en el Château de la Muette en París, donde tiene su sede la OCDE, y donde se reúnen los miembros del CAD, también contribuye con menos de un céntimo por cada taza para ayudar a alcanzar los SDG. Lo mismo ocurre con el café y el té bebido en el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional e incluso el BID en Washington.

Como periodista, debo decir que la mayoría de mis excolegas de los medios de comunicación no están haciendo un trabajo riguroso. Además de la falta de seguimiento sobre las llamadas "soluciones sustentables" y la casi nula publicación de las cifras que realmente importan para combatir la desigualdad, el café y el té que consumen la mayoría de periodistas en los países desarrollados también contribuye con menos de un céntimo de euro por cada taza para erradicar de la pobreza en las zonas rurales donde éste se producen.

The Financial Times, The Guardian, The New York Times, el Wall Street Journal, The Washington Post, Los Angeles Times, Miami Herald, The Huffington Post, EEUU, USA Today, The Economist, Sueddeutsche Zeitung, Frankfurter Allgemeine,Handelsblatt, Spiegel, Stern, Bild, ZDF, ARD, Le Monde, Le Parisien, Paris Match, El País, El Mundo, TVE, Corriere della Sera, la Repubblica, RAI, CNN, BBC, FOX, ABC , CBS, NBC, Cielo, Reuters, AP, Bloomberg, EFE, ANSA, AFP, DPA, Dow Jones, Kyodo News, Asahi Shimbun, NZZ, La Tribune de Geneve, etc. deben cambiar el valor compartido en su café y té para dejar de participar en la perpetuación de la pobreza.

Si realmente queremos cambiar el mundo, debemos consumir café, té y todo lo demás en comunión con los productores. Lo que quiero decir es que cuando no les compensamos adecuadamente por lo que producen, nos convertimos en co-responsables de su pobreza y su sufrimiento. Estamos violando sus Derechos Humanos. No podemos confiar y esperar a que los políticos y las grandes empresas cambien el mundo, ambos se benefician de nuestra indiferencia.

Estamos creando CAFÉ FOR CHANGE, CHAI FOR CHANGE y 10CentsPerCup (10CentavosPorTaza), un sistema de Valor Compartido real basado en una compensación transparente para ayudar a erradicar la pobreza en las regiones donde se cultivan el café y el té. Mi equipo y yo estamos convencidos que hay millones de consumidores que quieren cambiar el mundo con acciones, y no sólo con palabras. Por favor, únase a nosotros www.CAFEFORCHANGE.ORG

Sara es italiana. Ella ama el café. Sara quiere cambiar al mundo.

Foto @CAFEFORCHANGE por Diego Mazzarese

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