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15/01/2019 07:17 CET | Actualizado 15/01/2019 12:28 CET

Todo esto es España

Getty Images

Soy Juan Español, hijo de Juan Español y nieto de Juan Español. Durante siglos caminamos por la piel de toro, llevamos nuestros pasos a cada rincón de la península Ibérica; nos asentamos junto a otros caminantes en cuevas y llanuras protegidas, fuimos creciendo junto a nuestras cosechas y vecinos, cultivamos la paz y la convivencia, creando lo que hoy se llama España.

Por esta tierra, pasaron ejércitos, imperios, colonos, todos fundaron aldeas, pueblos, ciudades y los invasores fueron invadidos y los sentimientos más básicos y humanos dieron carácter a lo que hoy se sigue llamando España.

Todos ellos crearon sus marcas en Hispania y así impusieron sus lenguas, leyes y formas de hacer –sus culturas- para que ningún conquistado olvidase bajo que signo se encontraba. Exhibían pendones y todo tipo de oriflamas, para reforzar la nueva seña de identidad, desalojaban todo tipo de signos anteriores, modificaban las formas de hacer y con ello la lengua. Tan solo uno de aquellos invasores permitió convivir con culturas asentadas con anterioridad, eso les enriqueció mutuamente.

Todo esto, ocurrió en un lugar que hoy se sigue llamando España.

Juan Español sufrió los acuerdos, tratados y negociaciones del territorio en el que años atrás anduvo poniendo voz a la tierra callada, que junto a sus vecinos vigorizaron esos lugares. A partir de los contratos firmados ya no pudieron ver a sus familias y amigos, tampoco cómo germinaba el trabajo hecho. Algo se desgajaba en sus almas.

Todo esto, ocurrió en un lugar que hoy se sigue llamando España.

A pesar de los sinsabores por la pérdida de los territorios, siguieron laborando, ayudados por sus culturas ancestrales, buscaron formas de organización social más igualitarias en las oportunidades y más cohesión entre sus habitantes, sin que ello diese lugar a perdidas de culturas.

Todo esto, ocurrió en un lugar que hoy se sigue llamando España.

Juan Español no se levantó contra la España constitucional, siempre estuvo junto a la legalidad y luchó por la legalidad. Por su fidelidad sufrió persecución, cárcel, destierro y sobre todo olvido y humillación.

Todo esto, ocurrió en un lugar que hoy se sigue llamando España.

Que nadie tache a Juan Español de anticonstitucional, de antipatriota, él levantó siempre la bandera de España en cada lugar de su exilio.

Que nadie considere a Juan Español como antiespañol, por no vitorear en plazas y campos de fútbol, lo obvio.

¡Yo soy español, español, español!

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