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12/10/2018 10:04 CEST | Actualizado 12/10/2018 10:04 CEST

¿Qué izquierda?

Pixabay

Plataforma Ahora nace a comienzos de 2017 y se presenta en Madrid el 30 de marzo de ese mismo año con un objetivo principal: hacer posible que exista en España una opción política de izquierdas no nacionalista, que una a la defensa del Estado del Bienestar, las políticas sociales y la justicia social, la defensa de la igualdad en todo el Estado y la unidad cívica de España. Durante todo este tiempo, además de organizar actos de diversa índole para transmitir nuestras principales ideas recogidas en nuestro Manifiesto Fundacional, nos hemos reunido con múltiples colectivos y organizaciones con ideas parecidas así como con personas relevantes, con el principal objetivo de integrar y sumar fuerzas.

En este intercambio constante de ideas y sano debate con unos y con otros, hemos abogado siempre por ubicarnos en la izquierda, y así lo hemos explicado a la opinión pública. Pero conviene seguir aclarando este término, para que nadie se lleve a engaño y, a la vez, quien pudiera recelar, deje de hacerlo. Así pues, ¿de qué izquierda hablamos?

Hablamos de una izquierda no nacionalista, es decir, igualitaria, solidaria y progresista, que defienda la igualdad y la justicia social, rechace pulsiones identitarias y defienda la unidad de España frente a quienes pretenden trocearla; una izquierda rebelde, irreverente y transformadora, exigente y radical (que vaya a la raíz de los problemas) pero respetuosa con los que piensan distinto; no fanática sino abierta a la crítica y a influencias externas; cercana a los ciudadanos y atenta a sus problemas reales; flexible en lo accesorio pero firme en lo esencial; imaginativa y moderna; amplia y plural y que hable con voces distintas... pero que defienda las mismas ideas en todo el territorio nacional. Positiva, dialogante, propositiva y pactista; ni vasquista ni catalanista pero sí europeísta (porque queda pendiente la construcción europea) y, desde luego, española y europea. Una izquierda ejemplar, limpia, honrada, honesta y regeneradora, capaz de reconocer tanto los errores propios como los aciertos de los adversarios políticos; que anteponga el interés general al particular y que piense en el conjunto de la sociedad y en su bienestar; optimista (porque cree en la sociedad) y rigurosa (a la hora de presentar y defender propuestas); valiente (es decir, que no renuncie a replantearse lugares comunes o a abrir nuevos debates como la renta básica universal, entre otros); dispuesta a enfrentarse seriamente a los nuevos retos (envejecimiento poblacional, cambio climático, inmigración, robotización, terrorismo internacional) e imaginar y pensar soluciones globales a los principales problemas. Argumentativa, didáctica e ilustrada pero no intelectualoide, cercana a la gente y sensible a sus problemas reales, conocedora de la realidad social de cada parte de España; no identitaria sino ciudadana; autónoma, libre e independiente (es decir, no supeditada a intereses innombrables o controlada por los poderes fácticos que habitan en la sombra); ni diva ni divina ni altiva sino humilde; reflexiva, observadora, sensata, sensible, internamente democrática; consciente de sus limitaciones pero persistente y decidida; seria pero amable, responsable y rigurosa (no dramática, catastrofista o exagerada), capaz de poner en valor todo lo bueno y dispuesta a denunciar toda injusticia; ecuánime que no neutral; respetuosa pero exigente y crítica; ambiciosa e idealista, que no ingenua o ilusa; expresiva pero no estridente ni demagógica; ni partidista ni partidaria sino instrumental (un vehículo para hacer un mundo mejor); imperfecta pero perfeccionista; popular (cercana a la gente), que no populista; imaginativa que no fantasiosa; una izquierda favorable a ampliar nuestros espacios de convivencia en lugar de levantar nuevas fronteras; constitucionalista porque cree en la CE del 78 pero dispuesta a reformarla para mejorarla y actualizarla; ecologista; republicana (porque defiende los valores republicanos: igualdad, legalidad y fraternidad), laica en lo religioso y en lo identitario (importan los ciudadanos más que los territorios); social, socialdemócrata y cívica; cosmopolita y universalista.

Una izquierda, en fin, digna de tal nombre.

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