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05/08/2018 11:35 CEST | Actualizado 05/08/2018 14:33 CEST

Donald Casado

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Donald Trump ha lanzado 4.229 mentiras o afirmaciones engañosas durante sus primeros 558 días de mandato, según la minuciosa recopilación realizada por el diario The Washington Post. La cifra causa escalofríos: 7,6 falsedades cada 24 horas.

Cualquier mente buenista podría pensar que el grueso de las mentiras se produjeron en las primeras semanas de presidencia y creer, no sin cierta lógica, que el impulso al engaño se ha ido atemperado con el paso del tiempo. Nada más lejos de la realidad: en los dos últimos meses las mentiras de Trump han rozado las mil. El presidente se recrea en las falsedades, hasta convertirlas ya en una forma de ser y un estilo de Gobierno. A estas alturas de la Administración, parece que el magnate es incapaz de decir al menos alguna verdad para que le crean cuando miente.

Vivimos en la paradoja de que el líder de la primera potencia del mundo presume de ser el mayor luchador contra las Fake News siendo, al mismo tiempo, el mayor generador de Fake News. No hay tema que se le resista si vale una buena mentira. Pero el predilecto, el que le hace recurrir de forma más natural al burdo engaño es la inmigración: de las 4.229 mentiras o falsedades, 538 estaban relacionadas con temas migratorios, según el recuento de The Washington Post. Casi una al día sólo sobre esta cuestión.

Salvini, Le Pen o el propio Trump deben estar orgullosos de Casado. En apenas dos semanas se ha sacado todo un Máster en mentiras

El mayor problema de Trump no es Trump, sino los millones de votantes, espectadores y ciudadanos estadounidenses que le compran las mentiras una a una, sin rechistar. En vez de quejarse o rebatir la falacia contribuyen a esparcirla con un like o retuit. Son cómplices voluntarios de la patraña.

Por todo esto inquieta tanto que el actual líder del PP, Pablo Casado, se haya sumado con tanto fervor y tan poco recato a la estrategia de la mentira que tantos réditos le está dando a Trump. Espanta hacer una mera recopilación de los últimos días para constatar cómo el popular ha difundido bulos, ha engañado (a sabiendas) y ha convertido la mentira en su principal arma política.

Esta semana, en Ceuta, denunció que se había atacado con machetes a Guardias Civiles en el salto que se produjo el 26 de julio. El Ministerio del Interior no mencionó en ningún momento el uso de ese arma, pero qué más le da a Casado la realidad si a cambio puede arañar un buen puñado de votos.

Lo peor es la gente que le aplaude, jalea y esparce sus mentiras como si fueran verdades esculpidas en mármol

El PP, que siempre que ha estado en la oposición ha utilizado la inmigración como elemento de ataque al Ejecutivo, denuncia ahora el 'efecto llamada' que provocan las políticas que está llevando a cabo el Gobierno de Pedro Sánchez. Según datos de Pablo Casado, en los años 2006 y 2007 (con Zapatero como presidente del Gobierno, claro) llegaron a las costas canarias 80.000 inmigrantes. Los datos, otra vez, del Ministerio del Interior, desmienten esa cifra: fueron 44.156 personas en los dos años.

Otros de los argumentos utilizados por Casado para criticar a Pedro Sánchez tiene más sencilla comprobación: le acusa de haber acudido a Valencia "de visita para recibir a los inmigrantes del barco Aquarius" a "hacerse la foto". Ni Sánchez fue a Valencia ni menos aún se hizo fotos con los inmigrantes a bordo. Busquen, busquen en Google las imágenes. Con todo el cinismo del mundo, Pablo Casado sí se ha hecho unas cuantas esta semana con los inmigrantes llegados a las costas de Algeciras, bien rodeado de cámaras y con la hipócrita sonrisa que pone cualquier vendedor de crecepelos.

Jon Nazca / Reuters

Hay más: el líder del PP repite una y otra vez que el Gobierno ha prometido "papeles para todos" cuando ni un sólo ministro ha dicho algo tan siquiera similar. "Nosotros somos solidarios con quien lo necesita", ha presumido Casado. Otra mentira: entre 2008-2017, con Rajoy, la ayuda al Desarrollo se recortó más de un 70%, situando a España en los puestos de cola de los países europeos, y fue el Gobierno de Rajoy el que retiró la tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular (reforma que ha derogado Pedro Sánchez). En fin, el año pasado por estas fechas el incremento de inmigrantes a las costas españolas, con Rajoy, se incrementó un 170% ante el cierre de otras rutas del Mediterráneo.

Casado, situado en la derecha más ortodoxa del PP, abraza sin rubor la política de la mentira de Donald Trump, y quién sabe si, en caso de seguir la escalada, no acabará abogando por tirar las vallas para construir sólidos muros y evitar así invasiones de inmigrantes. Lo peor no es eso: lo peor es la gente que le aplaude, jalea y esparce sus mentiras como si fueran verdades esculpidas en mármol.

Salvini, Le Pen o el propio Trump deben estar orgullosos de Casado. En apenas dos semanas se ha sacado todo un Máster en mentiras.

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