Financiación privada en la lucha contra el cáncer: los nuevos 'amigos' del CNIO

Financiación privada en la lucha contra el cáncer: los nuevos 'amigos' del CNIO

GTRESONLINE

El 4 de febrero se celebra (si se le puede llamar "celebrar") el Día Mundial contra el Cáncer. Esta enfermedad, en todas sus variantes, mata a más de ocho millones de personas al año en todo el mundo, y es la segunda causa de muerte entre los españoles. "Uno de cada tres varones y una de cada cuatro mujeres serán diagnosticados de cáncer a lo largo de su vida", explica la Asociación Española contra el Cáncer en su página web.

En 2008 se detectaron en España unos 197.000 nuevos casos de cáncer, en 2012 fueron 215.500 (un 9,6% más) y para 2015 se prevén unos 227.000, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). El cáncer más frecuente en general es el colorrectal, mientras que en hombres es el de próstata y en mujeres el de mama. Por suerte, aunque aumenten los casos, disminuye la mortalidad: en 2008 fallecieron a causa de esta enfermedad más de 104.000 personas, mientras que en 2012 la cifra fue inferior a 102.800 (una bajada del 1,3%), según recoge SEOM. El Instituto Nacional de Estadística establece una tasa de mortalidad que también va a la baja: de 269,34 (muertes por cada 100.000 habitantes) en 2008 frente 237,34 en 2012.

Para que esa mortalidad se reduzca, para que el cáncer sea una amenaza cada vez menos mortífera, hay que invertir miles, millones de euros en investigación. Se necesitan centros tanto especializados como generales, científicos, instalaciones, maquinaria tan novedosa como cara... Mucho dinero que, dada la exigua cantidad que los presupuestos generales destinan a la investigación (6.395 millones consagraban los Presupuestos de 2015 al I+D+i, apenas un 1,82%), sigue siendo a todas luces insuficiente.

En este reportaje de laSexta puedes ver cómo trabajan los profesionales del CNIO en su día a día.

Para tratar de subsanar parte de las carencias presupuestarias, hay quienes tiran de colaboración y de inventiva. El pasado mes de noviembre, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) puso en marcha un novedoso programa. No tanto por el concepto en sí, que ya existía en multitud de fundaciones y asociaciones, sino por aplicarlo, precisamente, a la Ciencia. Así, el centro ha creado la figura de Amigo del CNIO.

"No hay una conciencia social de la importancia de la investigación. La Ciencia ha vivido de espalda a la sociedad, no había una comunicación fluida. Hasta hace unos años se iba tirando, pero ahora hay una situación económica que nos afecta a todos. A nosotros también", explican fuentes del CNIO. Gracias a esta figura cualquiera puede donar de forma fácil y segura en la web del centro de investigación una cantidad de 10 euros en adelante. Se puede hacer con tarjeta bancaria, transferencia o talón, y, como todas las donaciones, tienen una deducción fiscal del 30% (que sube al 35% si se mantiene durante tres años). El donante recibe del CNIO un libro, una camiseta, una pegatina y el certificado de la correspondiente donación.

"Recibimos donaciones mensuales de cantidades pequeñitas, está teniendo muy buena acogida", relatan, explicando que este tipo de colaboraciones están a la orden del día en países como Estados Unidos o Gran Bretaña. "En otros países hay concienciación, esto es una carrera de fondo", relatan.

Pero, ¿por qué dona la gente? ¿Por qué da parte de su dinero a la investigación contra el cáncer? Como explicaba María Blasco, directora del CNIO, en su reciente post en El Huffington Post, "uno de los principales motivos de preocupación para los filántropos es el área de la salud, y una de sus principales motivaciones para donar, la experiencia personal vinculada a la causa elegida, ocupando esta motivación la primera posición en países con sistemas económicos y sociales tan dispares como EEUU y España".

De ahí que algunas de sus historias tengan un trasfondo emotivo. Como la de la panadería al sur de Madrid que decidió donar toda la recaudación de un día para la investigación contra el cáncer. O la de un padre y sus cuatro hijos, que por Navidad dieron mil euros cada uno. "Luego les invitamos al centro, les enseñamos las instalaciones, hacia dónde queremos ir... Cada vez hay más concienciación", explican.

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Una plataforma de micromecenazgo como ésta busca, explica la experta, visibilizar la ciencia y sus logros. De ahí que pronto lancen una newsletter para que estos Amigos puedan estar al corriente de la actividad del que es el cuarto centro mundial en excelencia de monográficos de cáncer. Y, por supuesto, también buscarfondos. Por ahora, con tan pocos meses de recorrido, no se puede cuantificar lo logrado, pero se trata de que con el tiempo suponga "un porcentaje razonable". Y eso que, por suerte, el presupuesto del CNIO no se ha desmoronado como el de tantos otros centros de investigación: cuenta con unos 21-22 millones de euros anuales de financiación pública directa del Estado, y con "una cantidad similar de fondos competitivos: concursos, programas... en los que compiten los investigadores".

El futuro pasa por una combinación perfecta de financiación mixta: "Esto no puede sustituir a la financiación pública. Es una inversión generadora de riqueza: detrás hay innovación, productos tecnológicos, empresas... En otros países el porcentaje de financiación privada es muy notable. En España no hay". Todo será cuestión de ir haciendo amigos.

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