Helena Bianco, aquella chica que tenía miedo al avión

Helena Bianco, aquella chica que tenía miedo al avión

Helena Bianco no había hecho otra cosa en la vida que cantar. A sus padres les había llamado la atención que cantara mejor que hablaba.

Durante más de una década, no hubo un verano sin que Los Mismos obtuvieran un gran éxito. La mayoría fueron versiones de canciones extranjeras a las que el trío vallisoletano sabía imprimir una cierta dosis de calidad. Voy a pintar las paredes con tu nombre, San Bernardino o Mrs. Vanderbilt llenaron de color una época muy innovadora en la música española.

Era un momento muy innovador en este país, partíamos de nada –recuerda Helena Bianco, la vocalista del grupo–. Soltamos la peineta y la copla y empezamos a luchar por el pop y el rock. Es natural que la música de aquella época haya quedado prendida en todos nosotros”.

El proceso de selección de estos temas era bastante riguroso. Cada año la discográfica Belter hacía una selección y reunía a Joan Barcons, su arreglista de cabecera, y a Los Mismos.

“Los elegíamos entre todos, comprobábamos que tuviera los ingredientes necesarios para que fuera un éxito comercial y lo grababámos –sigue contando Bianco–. No éramos nada perezosos para la promoción. Entonces no había campañas pagadas, tenías que ir de emisora en emisora, de ciudad en ciudad, con el jefe de ventas de la casa discográfica, para hacer una promoción personal, cantando en directo cada vez que te lo pedían. Puede que tardaras más pero la canción acababa calando en la gente”.

Como Rafael Trabucchelli, Enrique Martín Garea o Alain Milhaud, Barcons fue uno de los reyes midas del pop español de los años sesenta.

“La relación con Joan era muy entrañable. En la discográfica Belter se vivía todo el tiempo juntos: ensayos, coger tonos, grabar, ruedas de prensa, era un no parar. Barcons decía que hacía arreglos hasta en el papel higiénico. No descansaba ni en los momentos de relax. Recuerdo que cuando Guarda tus besos para mí ganó el Festival de Eurovisión, al día siguiente él ya tenía el arreglo preparado para que grabáramos la versión en español. Nos anticipábamos a todo, eso es lo que tenía Belter que apostaba fuerte por conseguir éxitos. Con Congratulations pasó lo mismo: en la misma noche que se celebraba el festival, Joan estaba trabajando en los arreglos, a los tres días ya estábamos en el estudio grabando y a la semana el disco estaba en la calle. Confiábamos en un éxito y lo grabábamos antes de que llegara incluso la versión original”.

Belter, con sede en Barcelona, rivalizaba con Hispavox el resto de compañías, radicadas en Madrid, por convertirse en el buque insignia de la música española, con artistas en su repertorio tan variados como Manolo Escobar, Lola FloresJaime Morey, Los 5 Latinos o Cristina y Los Stop. Helena Bianco y sus compañeros Antonio “Toby” Pérez y Bejamín Santos habían llegado a la disquera catalana procedentes de la Columbia, donde habían editado algunos discos como Los Jolly’s. En el cambio, se impuso el cambio de nombre. Poco después llegó El puente, un clásico de los karaokes y de cualquier fiesta popular.

“Una buena canción debe tener magia y esa la tiene. En nuestro repertorio hay composiciones de Manolo Díaz y de muchos autores importantes, pero el público dijo no y fue no. En cambio, ‘El puente’ tenía mucha magia y además se lanzó en el Festival de Mallorca, que se había fundado para potenciar el turismo y en el participaban cantantes de media Europa. Cuando se cantó la primera vez y en los ensayos se vio que todo el mundo la tarareaba. Todavía la siguen cantando. Esto ocurre muy pocas veces”.

Hacia 1980, el cansancio empieza a hacer mella en Los Mismos, que quieren evolucionar hacia un estilo más personal, con canciones propias. Aunque Belter no ve con buenos ojos esa renovación, acepta grabar un disco. Poco después se disolvieron. La solista inició su propia metamorfosis.

“Los Jolly’s habían dado paso a Los Mismos, Los Mismos a Jara, Jara a Helena, Helena a Bianco y de ahí a Helena Bianco.  Por el camino muchos proyectos importantes, Rafael Alberti, el bolero, Mari Trini…”.

Helena Bianco no había hecho otra cosa en la vida que cantar. A sus padres les había llamado la atención que cantara mejor que hablaba. Con una beca llegó al conservatorio. Le concedieron otra para que ampliara estudios en Italia, pero la rechazó porque ya estaba actuando con Los Jolly’s. Disuelto el trío que le había proporcionado éxito y popularidad, Helena buscó nuevas formas de expresión. Tras protagonizar espectáculos sobre textos de Rafael Alberti o la historia del bolero, su última apuesta ha sido un sentido homenaje a Mari Trini.

“No la traté mucho en vida pero la admiraba. Era una mujer avanzadísima, comprometida, sus canciones me fascinaban. Mantuvimos sólo una relación profesional, coincidimos en algún sitio, en algún programa de televisión, echamos unas risas y fuimos cordiales. Por mediación de la presidenta de mi club de fans, acordamos hacer una comida. Cuando ya estaba todo organizado, la salud de Mari Trini empeoró. No llegamos a vernos. Yo creo que ella tiene que estar muy feliz por este tributo. El resultado ha sido una gran decepción por lo mal que lo han recibido en su ciudad y en su región. Pensé que este homenaje iba a hacer que todo el mundo reconociera a su paisana. Fuera de esa zona, ha ocurrido como con todo lo que yo hago: cuesta que se programe con facilidad pero ahí está, creo que tiene un gran nivel”.

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Miguel Fernández (Granada, 1962) ejerce el periodismo desde hace más de treinta y cinco años. Con 'Yestergay' (2003), obtuvo el Premio Odisea de novela. Patricio Población, el protagonista de esta historia, reaparecería en Nunca le cuentes nada a nadie (2005). Es también autor de 'La vida es el precio, el libro de memorias de Amparo Muñoz', de las colecciones de relatos 'Trátame bien' (2000), 'La pereza de los días' (2005) y 'Todas las promesas de mi amor se irán contigo', y de distintos libros de gastronomía, como 'Buen provecho' (1999) o '¿A qué sabe el amor?' (2007).