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14/10/2012 10:10 CEST | Actualizado 11/10/2013 11:54 CEST

De Rodríguez en Isla Rodrigues

Aprovechando pues que los mauricianos de todas las confesiones son muy devotos de Ganesha y celebran su nacimiento me escapo unos días a Rodrigues (Rodrig en créole), la segunda isla en importancia de la República de Mauricio tal y como comenté en un post recientemente.

Existe una aportación de indudable valor de las religiones al bienestar colectivo: los días festivos. Aprovechando pues que los mauricianos de todas las confesiones son muy devotos de Ganesha y celebran su nacimiento me escapo unos días a Rodrigues (Rodrig en créole), la segunda isla en importancia de la República de Mauricio tal y como comenté en un post recientemente.

Mi viaje empieza con mal pie, al parecer hay un problema con una de las hélices del ATR72 que conecta Mauricio con Rodrigues (una hora y media de vuelo) y salimos con casi diez horas de retraso: a día de hoy Air Mauritius no me ha ofrecido aún compensación alguna. A menudo las agencias de viajes locales ofrecen paquetes interesantes de vuelo y hotel, pero como ya comenté viajo solo, así que prefiero ir a Chez Jeanette, un Bed and Breakfast (y cabe añadir and dinner) que según tengo entendido ofrece al viajero un ambiente familiar, y no me equivoco. Jeanette es una guapa mulata que vive con su hijo Gibert, con Sandrine, su ayudante y mano derecha y con Arnaud, que oficia de chófer. The Islander, la revista de Air Mauritius de septiembre menciona a Jeanette, de quien se explica que fue la mujer empresaria del año en Rodrigues en 2011: un buen presagio. Jeanette es muy parlanchina, así que al que le contará la historia de su premio y de su vida al que le pregunte.

La isla tiene forma de pez y es pequeña (18 km de largo por 8 de ancho), mi idea inicial era recorrerla en bicicleta pero el trayecto en el taxi de Arnaud entre el aeropuerto y Chez Jeanette me disuade: Rodrigues es muy montañosa y mis piernas no son ya lo que eran, así que alquilaré una moto. El paisaje, además de muy escarpado, es más seco que en Mauricio, la isla es además bastante ventosa, sobretodo en la costa este. Retomando categorías kantianas, podemos decir del paisaje mauriciano que es bello mientras que el paisaje de Rodrigues es sublime. Pero aún más que el paisaje es de agradecer la amabilidad y saber vivir locales. Además de ser muy sonrientes, el viajero se dice que los rodriguenses deben de ser muy deportistas, puesto que un alto porecentaje de la población de ambos sexos viste a diario con chándal y zapatillas deportivas.

Riviera Banana, en Isla Rodrigues. Foto: Dunog. Wikicommons.

El scooter que alquilo tiene averiado el velocímetro, lo que debe marcarme el tono del viaje: Rodrigues es conocida como la isla "anti-stress". Le pregunto a Jeanette si la gente me sabrá indicar el camino a su casa si me pierdo. "Tou dimoun kone" es decir, todos me conocen, me dice, y constataré en breve que así es. Los que no conduzcan siempre podrán recorrer la isla en autobús, que en Rodrigues no tienen número sino que tienen nombre (el Supercopter, Le Solitaire, el King of the Road, etc).

Foto: IO.

Abunda por toda la isla el ganado suelto, vacas incluidas. Aunque en Rodrigues no sean sagradas (casi el 98% de la población de Rodrigues es católica según el último censo oficial, lejos pues del melting pot mauriciano), cuando una vaca se cruza en mitad de la carretera la actitud de los locales es de una encomiable paciencia, puesto que dicen que "las vacas estaban antes que la carretera".

Foto: IO.

Cuando se viaja solo, en ciertos momentos tiende uno a cuestionarse a uno mismo y las razones por las que se viaja. Dichos momentos no abundan sin embargo en Rodrigues, ya que prácticamente en cada curva el paisaje ofrece la respuesta.

Foto: IO.

La cocina local es muy buena y el marisco es por fortuna más fácil de encontrar en los menús que en Mauricio.

Foto: IO.

En Chez Jeanette ceno una especie de salpicón muy rico y un pescado al grill muy parecido al lenguado. Jeanette sienta a cenar a todos sus huéspedes en una misma mesa, lo que favorece el intercambio entre viajeros. Es temporada baja y en la mesa estamos sólo yo, Hervé y Gwen, un par de franceses muy simpáticos de la isla de la Reunión y un director de recursos humanos de una empresa de Mauricio y su mujer, que afortunadamente mañana se habrán ido. ¿Los directores de recursos humanos, nacen o se hacen?, me pregunto mientras el mauriciano explica, ante la mirada de admiración de su esposa, que ha amenazado a sus empleados de Rodrigues con el despido cuando éstos le reclamaban una subida de sueldo: querían cobrar como los mauricianos.

A los rodriguenses no les gustan los mauricianos: en las elecciones de 1967, las que decidirían la independencia de Mauricio del Reino Unido, más del 90% de los rodriguenses votaron por el PMSD de Gaëtan Duval, quien da nombre al aeropuerto de Rodrigues y era contrario a la independencia. Y no me extraña, mejor ser gobernado por los ingleses que por gente como el mauriciano que tengo enfrente. Pero dejo para otro post posterior la historia de la independencia de Mauricio, más de actualidad en nuestro país de lo que quepa pensar a primera vista.