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16/06/2018 09:35 CEST | Actualizado 16/06/2018 09:35 CEST

Diario de una 'startup': la suerte y la incertidumbre (12)

Getty Images/Hero Images

Las startups siguen una implacable lógica evolutiva: la competencia es tan feroz y la tasa de superviviencia es tan baja que uno puede decir sin miedo a equivocarse que solo las más aptas sobreviven. Es decir, si una startup sigue viva dos años después de haber sido creada es seguro que está adaptándose correctamente a su ecosistema. Si en cambio los fundadores de una startup son unos ineptos, es seguro que el futuro que le espera a esa startup es el mismo que el de la mayor parte de las especies que han poblado alguna vez este planeta: la extinción.

Lo contrario no es cierto: es decir, hacer las cosas bien es una condición necesaria, pero no suficiente, y no garantiza la supervivencia de la startup, ya que éste depende también de otros factores de naturaleza incierta. Si queremos fotografiar una aurora boreal no basta con tener una buena cámara: hay además que estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.

En anteriores entradas de este blog yo he hablado de los riesgos de crear una startup, y es de hecho más que aconsejable ser capaz de computar los mismos para garantizar la supervivencia financiera de los fundadores de la startup en caso de que el éxito no se presente. Hace ya un siglo, sin embargo, Frank Knight explicó en su clásico Riesgo, Incertidumbrey Beneficio que el empresario no se mueve tanto en un entorno de riesgo como en un entorno de incertidumbre.

El mundo es incierto, y las "cartas" que se le presentan al empresario son aleatorias y sus probabilidades son desconocida

En su obra maestra, Knight explica que los riesgos son probabilidades que pueden cifrarse, como por ejemplo el valor medio de la mano de un croupier en el juego del blackjack, o la probabilidad de que el valor de la siguiente carta sea 10 en el mismo juego en función de las cartas que ya estén visibles.

Sin embargo, la metáfora del casino no es adecuada para entender el entorno en que se mueve un empresario, o solo lo es en parte, ya que el mundo no se parece a un casino. El mundo es incierto, y las "cartas" que se le presentan al empresario son aleatorias y sus probabilidades son desconocidas. Este entorno es el que Knight denomina incertidumbre: los fundadores de una startup solo conocen los costes (que pueden asimilarse a la noción de riesgo), pero los ingresos son inciertos.

Los beneficios, en caso de materializarse, son según Knight la prima que se paga al empresario por haber asumido los riesgos. En nuestro caso, los beneficios aún no se han materializado, lo que probablemente era solo lo que cabía razonablemente esperar.

Por otra parte, mi hermana y yo hemos tenido la buena suerte de ser beneficiados por una sentencia del Tribunal Supremo que nos ha descargado de ciertas obligaciones hipotecarias, con lo que nos podemos agarrar a este flotador lanzado por la justicia para seguir a flote. Además de este golpe de la providencia con el que no contábamos, personalmente no tengo la suerte de tener montones de liquidez, pero tengo la suerte de tener opciones, que valen por lo menos tanto (sino más) que el dinero.

La primera es pedir un segundo año de excedencia, opción que ya he ejecutado. La segunda es generar en paralelo a mis (inciertos) ingresos en nuestra startup algunos ingresos (ciertos) como freelance. La tercera y última es generar ingresos con la startup.

La tercera opción es la más incierta, y al mismo tiempo es la única que es escalable (es decir, el techo de mi salario o del número de horas que puedo vender en un año dado es de unos pocos miles, pero este techo no existe para Okakiben si nuestra idea llegara a tener pegada).

Y esperemos que la suerte nos acompañe, porque seguro que para sobrevivir a este segundo año la vamos a necesitar.

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