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13/01/2016 06:59 CET | Actualizado 13/01/2017 11:12 CET

Por qué lanzamos el Frente Antifascista Femen 2016

femen_2016En toda Europa existe el riesgo de que lleguen al poder partidos fascistas, como PEGIDA en Alemania, el Frente Nacional en Francia, Amanecer Dorado en Grecia... Incluso en Estados Unidos hay que preocuparse por la creciente popularidad de un Donald Trump desbocado en su cruzada racista antinegros, antihispanos, antimusulmanes y antimujeres.

Porque ya se ha derramado suficiente sangre y porque, en respuesta, ya se ha malgastado demasiado odio.

Porque cada vez se extiende más la superioridad de ciertos individuos sobre otros en función de criterios totalmente aleatorios.

Porque, para algunos, la pertenencia a una religión se ha convertido en un criterio de definición del individuo.

Porque la seguridad no se consigue restaurando fronteras impenetrables o que excluyen a los refugiados.

Porque nuestros valores de libertad han tenido adversarios y se han visto traicionados.

Y porque hoy el odio tiene iconos, nombres, colores y portavoces:

FEMEN anuncia sus objetivos para el año 2016 y lanza un aviso a las formaciones identificadas del fascismo moderno (el islamismo y los partidos políticos de extrema derecha). Lanzamos el Frente Antifascista Femen 2016.

Imagen de David Kirchen

El islamismo ha reunido a las tropas para luchar contra la igualdad, la libertad, la convivencia, la emancipación y el progreso, juzgando estos valores como "occidentales" y, por tanto, en un reflejo racista y pavloviano, valores que hay que destruir. En cambio, nosotros defendemos su universalidad. Los islamistas utilizan los medios más bárbaros y medievales para aterrorizar a la población, reducir a las mujeres a la esclavitud, acabar con las minorías religiosas y sexuales, matar a los apóstatas... Sueñan con un califato basado en la Sharia, donde reinaría un sistema patriarcal sangriento y de todo menos igualitario.

Frente a esto, las mafias políticas de la extrema derecha, como es el caso del Frente Nacional francés, tratan de aprovecharse del clima de miedo para ganar votantes, seducidos por sus discursos viriles de luchar contra el islamismo. Armados con ideales sexistas, xenófobos, racistas, homófobos y cuyo pilar es una fantasía de supremacía cristiana, estas formaciones políticas son las representantes de un totalitarismo basado en la segregación y división de la sociedad para garantizar la superioridad de un grupo de individuos sobre otros.

El riesgo que conlleva que llegue al poder una serie de partidos fascistas aliados está presente en toda Europa (el movimiento PEGIDA -siglas en alemán de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente-, Amanecer Dorado en Grecia...). Incluso en Estados Unidos están preocupados por la creciente popularidad de un Donald Trump desbocado en su cruzada racista antinegros, antihispanos, antimusulmanes y antimujeres.

Es obvio que estas dos formas de fascismo -el islamismo político y religioso y la extrema derecha más tradicional- se realimentan entre sí. Si una de ellas prolifera, la otra saldrá reforzada.

Desde hace ya varios años, FEMEN ha identificado y ha fijado como objetivos estos dos extremismos religiosos y totalitarios. Movimientos reaccionarios, basados en textos religiosos arcaicos o en modelos políticos similares al del Philippe Pétain (el dirigente francés que colaboró con el nazismo). Estos movimientos son fuente de opresión hacia las mujeres, el colectivo LGTB y otras minorías. Femen lleva desenmascarándolos desde 2012 a través de múltiples acciones. Hoy son nuestros dos principales enemigos, pero, al contrario que ellos, no sentimos ningún odio personal hacia ellos, simplemente contamos con una determinación inquebrantable de luchar por nuestras ideas pacíficamente.

Este post fue publicado originalmente en la edición francesa de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros