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15/03/2019 14:03 CET | Actualizado 15/03/2019 14:03 CET

El renacer de la godello de Valdeorras

Viñedo de Godello de Rafael Palacios, en Valdeorras.

Cuando un animal se encuentra en peligro de extinción, la sociedad se moviliza para evitar esta pérdida de la biodiversidad del planeta. No es tan común que esto ocurra con una variedad de uva, blanca y gallega, para más señas. Y menos, que culmine con su exitosa recuperación.

Su majestad la godello se ha convertido en un flechazo para los amantes de los buenos blancos, entre los que me encuentro.

Es posible que esta variedad fuese introducida en esta región de Orense durante la época romana, que poseía colonias allí asentadas por las productivas minas de oro. Pero en la década de 1870, con la llegada de la filoxera, insecto de procedencia americana que devoraba las raíces de las cepas, la godello prácticamente desapareció. Se daba por extinguida, cuando el plan Revival, liderado por Luis Hidalgo, el eminente investigador de viticultura del Ministerio de Agricultura, junto a Horacio Fernández Presa, jefe de Extensión Agraria de O Barco de Valdeorras (y luego fundador de la bodega Godeval), impulsaron su recuperación. Se calcula que a mediados de la década de 1970 tan solo quedaban unas 200 cepas dispersas en zonas remotas: cinco en un bancal del monte entre rocas de granito, media docena en otra loma entre una mar de la productiva palomino.

En 1975 se elaboró el primer vino experimental y fue un éxito por su arrebatadora personalidad: con cuerpo, sabroso y de gran equilibrio de sensaciones. Pero a pesar del vigoroso renacer, se encontraba ninguneada por su noble vecina de Rías Baixas, la albariño, con su elegante despliegue aromático. Unos años más tarde, Pepe Hidalgo el hijo del prominente investigador, llegaba a Valdeorras a la bodega Finca La Tapada. Allí revoluciona la elaboración de los vinos de godello, incorporando la última tecnología con sistemas de frío, limpieza desconocida hasta entonces en la región, así como controlando la madurez de la uva en el viñedo.

Los buenos aficionados a los vinos han encontrado en los blancos de godello, una enorme fuente de placer, posicionándola como la mejor variedad blanca española. Pepe Hidalgo comenta: "la principal característica de la godello es que no es tan frutal como la albariño, pero tiene una boca más equilibrada y con menos acidez; con una gran capacidad de envejecimiento del vino en la botella". Esto es algo que solo cumplen los grandes blancos del mundo, como los borgoña.

Hidalgo afirma también: "los vinos de godello pueden ganar en botella de 8 a 10 años", y "no hay ninguna variedad española blanca que madure tan bien en la botella como los blancos de esta uva", que él bautizó como "la chardonnay española". Además es un vino que se adapta muy bien a la mesa, por no ser una uva acida en general. En Finca La Tapada también fueron pioneros en elaborar el primer vino sobre lías de godello, el Guitian Lías, ganado volumen en boca.

Pepe Hidalgo, que fue profesor de la Escuela de la Vid y el Vino de Madrid, nos cuenta una jugosa anécdota. Como siempre iban buscando botellas viejas de Guitian en los restaurantes y disfrutando de su buena evolución, decidieron elaborar en la bodega un vino con más de 4 años de madurez en botella, pero sin crianza en la barrica, pues el roble no le va bien a la godello.

Los buenos aficionados a los vinos han encontrado en los blancos de godello, una enorme fuente de placer.

Lanzaron al mercado el Guitian 50 meses en botella (ver foto), que reposa en la oscuridad de la bodega, al abrigo de la luz, y a temperatura constante. Su primera elaboración fue la añada de 2004. Pudimos disfrutar de una botella de 2014, con una espléndida nariz de hierbas balsámicas y mentoladas, muy frutal, con cuerpo y gran mineralidad, que muestra su arrolladora personalidad. Este vino es un ejemplo del buen envejecer del godello en botella.

Valdeorras no deja de atraer a grandes talentos, enamorados de su agreste entorno, sus pobres suelos graníticos y pizarrosos, con viñedos plantados en el valle del Sil o en valles próximos a cierta altitud (entre 500 y 850 metros). Rafael Palacios, perteneciente a una famosa familia del vino riojana, revoluciona la comarca donde llega, y tras elaborar excelentes blancos en su tierra natal, dio el salto a esta región del interior de Galicia, enamorado de la godello. Sus vinos han alcanzado un distintivo estilo, que ha servido para afianzar una comarca, y cada año nos depara nuevas alegrías.

No tenga miedo en dejarse seducir por los godello de Valdeorras. Estoy seguro que tras un primer trago se convertirá en un adalid de sus virtudes.

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