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14/06/2013 08:25 CEST | Actualizado 13/08/2013 11:12 CEST

El mito de la dieta blanda

Recuerdo a mi madre atacarme con una manzanilla o un té que odiaba, o ponerme aquel arroz blanco hervido sin nada que le disfrazara su ausencia de gracia, o el pescado de plástico al vapor para que no coja sabor tampoco. ¿Qué se pretendía con esta dieta, rematarme?

Soy mayor pero no tuve a bien disfrutar de la temporada aquella que daban aceite de ricino u otros purgantes para todo malestar digestivo. Sí recuerdo, cuando era peque, despertar a media noche con vomitona por haber cenado en exceso o con esa cagalera que no daba tiempo a llegar a ningún sitio decente. Recuerdo a mi madre después de estos accidentes atacarme con una manzanilla o un té que odiaba, o ponerme aquel arroz blanco hervido sin nada que le disfrazara su ausencia de gracia, o el pescado de plástico al vapor para que no coja sabor tampoco. ¿Qué se pretendía con esta dieta, rematarme?

En estos meses de verano y sobre todo cuando empiecen los colegios en septiembre, nos saluda con todo su ímpetu la diarrea o gastroenteritis o cagalera o popós frecuentes; como se quiera llamar. Se caracteriza por deposiciones múltiples al cabo del día con dolor de tripas y quebrantamiento general, a veces vómitos también, y se suele presentar familiarmente, es decir, no solo el nene que es quien la trae a casa, sino también papá y mamá compiten por abrazarse a la taza del vater. Las gastroenteritis en nuestro medio son casi todas víricas, autolimitadas y curan sin dejar rastro entre uno y cinco días. Por cierto, se pierde peso, pero no sirve como dieta de adelgazamiento.

Pregunta: ¿Qué hay que hacer ante una diarrea?

Respuesta: Salir corriendo a urgencias o al médico.

Nooooo. La diarrea suele ser un proceso leve y solo tiene una complicación: la deshidratación. Excepto en los bebés de menos de tres meses, de los que hablaremos después, la recomendación es aportar líquidos y reposar en casa.

Pregunta: ¿Cuándo acudir al médico?

Respuesta: Nunca, para lo que te va a hacer.

Nooooo otra vez. Si es menor de 3 meses y cuanto más pequeño peor, la posibilidad de deshidratarse es más alta. Unido al calor ambiental o a la posibilidad de fiebre por la viriasis, hace muy sensibles a los bebés chiquitos, por lo que hay que consultar y vigilar los signos de sequedad de piel, depresión de la fontanela y sobre todo decaimiento que nos obligaría incluso a ingresar para poner un suero intravenoso. Si es mayorcito habrá que consultar, si han pasado 48 o 72 horas y a pesar de los cuidados no solo no mejora, sino que cada vez se encuentra peor.

Pregunta: ¿Cuál es el tratamiento?

Respuesta: Dieta blanda.

Que noooooo, ¡es que ni una! Todavía se oye eso de la dieta blanda o dieta astringente. Hoy día se recomienda no modificar la dieta y aportar líquidos para compensar las pérdidas en cantidad proporcional. Cuando se está muy malito no apetece comer, esa es la dieta, reducir las cantidades y no forzar al niño. Cuando se encuentre mejor demandará más cantidad, mientras tanto dar líquidos cualesquiera: agua, zumos, caldos, leche, cualquiera vale. Sí, sí, leche, que hay otro mito de que no se pueden tomar lácteos en una diarrea aguda. Ahora bien, si el asunto se pone feo, muchas deposiciones (10-12) en un día, mucho decaimiento, entonces nos ponemos serios y tomamos sueros bebidos de esos de la farmacia que vienen en polvo o los otros que ya vienen preparados en brik y con sabores o incluso las modernas gelatinas. Las bebidas isotónicas y preparados caseros no aportan la seguridad de los sueros, son otras bebidas alternativas al agua, pero no mejores.

Para los mayores solo añadir que debe uno abstenerse de alcoholes y fritangas, que los prudentes niños todavía no toman.

Nuestro organismo es muy sabio y si por exagerar le sometemos a un encharcamiento acuoso reaccionará orinando todo lo que pueda o produciendo más diarrea, así que no pasarse con el agua, que os vais a volver ranas.

Pregunta: ¿Se puede prevenir?

Respuesta: Sí. Esta sí que me la sé.

Bien. Claro que sí, lo pondría en grande y con foto.

Lavado de manos.

Es el mejor método para prevenir el contagio. Básicamente se transmite por las manos, en las escuelas infantiles, sobre todo por los cambios de pañal. Se debe usar guantes desechables para cambio o lavarse las manos correctamente cada vez que tocamos un pañal antes y después. Si es muy largo el artículo olvidad lo primero, pero quedaos con el lavado de manos. En los comentarios podemos detallar algo más al respecto.

#CuandoElDescansoEsUnSueño