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19/10/2018 07:24 CEST | Actualizado 12/11/2018 12:35 CET

"Abróchense los cinturones, la cuarta revolución industrial ya está aquí"

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Empecemos por el principio, primero debemos entender cómo hemos llegado hasta aquí:

De la primera a la cuarta revolución industrial

Las revoluciones industriales han logrado nuevos niveles de productividad gracias a que han cambiado los distintos paradigmas productivos de cada momento, y en muchos casos, también han originado cambios en la sociedad. Han generado periodos de gran crecimiento, a escala global y en intervalos de 50 a 60 años cada uno.

La primera revolución industrial se produce en Inglaterra a mediados del siglo XIX, se inicia en la industria textil, y se produce gracias al uso de la máquina de vapor, en primera instancia aplicada en los telares. Aquello que hacían treinta y tantas personas, lo pasó a producir una máquina. No es de extrañar que los modelos sindicales que conocemos hoy tengan sus orígenes en la Inglaterra de la primera revolución industrial.

La segunda revolución industrial se produce en Estados Unidos a principios del siglo XX, y tiene nombre propio. Gracias a Henry Ford, el modelo productivo incorpora la producción en masa, que de forma secuencial y procedimentada permite organizar la "producción en línea". El modelo T de Ford (único diseño, en un único color, negro) fue el primer gran logro de este cambio de paradigma, que se extendió por el planeta a todas las industrias posibles, creando nuevos escenarios en los que se volvía a producir más y mejor.

La cuarta revolución industrial se sustenta en la Industria 4.0, que aprovecha la versión 4.0 de Internet en esa "hiperconexión" de las cosas

La tercera revolución industrial se produjo recientemente, a finales del siglo XX. La automatización en los modelos productivos, la robotización, la aparición de los ordenadores, y en concreto, de los ordenadores personales, de nuevo generaron mayor productividad, permitiendo gestionar de forma ágil procesos robotizados, en cadena y muy eficientes.

El nacimiento de Internet

Más o menos en este momento se produce el nacimiento de Internet, y de lo que podemos llamar el nacimiento de la Web, en su primera versión. Internet 1.0 sólo permite leer (read only), pero da acceso a una cantidad ingente de información que podía ser procesada en consecuencia.

La versión 2.0 es aquella que permite interacciones entre diferentes personas (read-write), en diferentes ubicaciones, a través de diferentes interfaces, pero que alteran las mismas cosas: páginas, fotos, vídeos, etc. De esta forma nace el concepto de "participación", haciendo que los usuarios se sientan parte activa.

Internet 3.0 permite que diferentes servicios soporten la existencia de flujos de información multidireccionales y que estos sean parte integral de otros procesos (read-write-execute). Aparece el concepto web-service que permite estas interacciones y que ayuda a controlar los flujos de información (datos) que se intercambian de forma automática entre diferentes sistemas. Así se integran en sus propios procesos, facilitando la conexión entre diferentes sistemas y protocolos, reduciendo inconsistencias, mejorando tiempos de reacción, corrigiendo errores y gestionando capacidades de producción o productos almacenados.

La IA, no solo procesa los datos para nuestro uso, sea el que sea, sino que aprende de ellos y de los eventos que suceden después

La versión 4.0 es aquella que permite que las "cosas" se conviertan en "cosas inteligentes", no siempre porque lo sean ellas mismas, sino porque se conectan a Internet, y son capaces de dar y recibir información de 'la nube', y tras un procesado de datos avanzado 'la inteligencia artificial aprende' para mejorar en cada iteración.

La 4ª revolución industrial

En este contexto, la 4ª revolución industrial se sustenta en la Industria 4.0, que aprovecha la versión 4.0 de Internet, en esa "hiperconexión" de las cosas: maquinaria, instalaciones, vehículos, productos, etc. Podemos destacar tres elementos esenciales: la sensorización, por la que se espera un crecimiento exponencial en cuestión de meses en los ámbitos productivos, la capacidad de almacenar e intercambiar información de forma remota, pero constantemente accesible, y por último, la incorporación de procesos de gestión y tratamiento de datos en una cantidad y con una precisión sin precedentes, gracias a la inteligencia artificial. La IA, no solo procesa los datos para nuestro uso, sea el que sea, sino que aprende de ellos y de los eventos que suceden después, mejorando el tratamiento futuro de datos y eventos similares.

Ahora sabemos como hemos llegado hasta aquí, y cual ha sido el contexto histórico para que la Industria 4.0 sea hoy una realidad. Próximamente desgranaremos algunos de sus elementos esenciales.

Seguiremos...

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