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14/12/2018 07:17 CET | Actualizado 14/12/2018 07:17 CET

Homer Simpson y la próxima revolución

El Internet de las cosas, o quizás se entiende mejor cuando decimos las cosas están conectadas a Internet, puede darnos información y recibirla, y según estén o no capacitadas esas cosas, actuar en base a nueva información, ya sea porque son dirigidas en remoto, desde 'la nube', o porque tienen capacidad de decisión.

Intentemos entender un poco más en profundidad de qué se trata, y como es de esencial y de determinante a la hora de llevar a cabo una transformación industrial hacia el 'nivel' 4.0, el de empresa híperconectada, para ser parte activa de la 4ª revolución industrial.

Retomemos algunos conceptos: el Internet de las cosas permite añadir sensores a las cosas, lo que se llama la sensorización, y conectar la infraestructura 'inteligente' existente al resto de recursos de la empresa industrial, generando flujos de datos e información, complementando con tecnología todo tipo en objetos, vehículos, maquinaria y productos para una mejor, mas continua y, sobre todo, más controlada toma de datos, generalmente bajo un modelo gestión remota y descentralizada de flujos de información. Pero lo más importante quizás es que se trata de cosas y mercancías, pero sobre todo de personas.

Añadir sensores simplemente, o su conexión a Internet, no permite de por sí aprovechar las capacidades que nos brinda hoy la tecnología. Añadir una capa de inteligencia en cambio, permite gobernar todos esos elementos de forma que permitan alcanzar nuevos niveles de eficiencia, efectividad, productividad y conciliación, buscando en todo caso un aumento de satisfacción de los clientes, y de nuestros 'socios' en la cadena de valor.

Para explicar qué aportan algunas soluciones IOT de algunos desarrollos ya disponibles hoy, utilizaremos algunas imágenes de los Simpson, que seguro muchos guardáis en la retina! Aquella en la que Homer, que trabaja en la fábrica de energía nuclear se enfrenta a varios momentos críticos, entre ellos:

El momento en el que al salir corriendo del trabajo, a lo loco, haciendo el 'ganso', y 'por descuido' se lleva a casa, un 'lingote' de uranio en los pantalones.

El momento en el que la fabrica automáticamente se cierra ante una emergencia, y a él le pilla en la sala de mandos, sin saber que hacer.

Momentos muy concretos, ¡a la par que divertidos!, con soluciones tecnológicas disponibles hoy en España, bastante estandarizadas por cierto, y de rápida puesta en marcha.

De esa primera imagen evocada, surge inmediatamente una pregunta:

¿Cómo evitar que Homer salga de la fábrica con un lingote de uranio en los pantalones? Podría ser peligroso...

A pesar de las medidas de seguridad tan avanzadas que se llevan años utilizando en la industria nuclear, en la que trabaja 'nuestro querido' Homer Simpson, esta tecnología para la gestión de la seguridad ha mejorado y se ha democratizado mucho. Ahora cualquier industrial puede montar sistemas versátiles de acceso y gestión de identidades inteligentes (smart). Permitiendo que aquellos proveedores, clientes, contratistas y empleados puedan de forma autónoma, y dentro de los protocolos y flujos validados previamente moverse de forma independiente y en todo momento por las zonas reservadas a su nivel de acceso dentro de las instalaciones.

Se reducen costes, a la vez que aumentan la eficiencia de los procesos de entrada, salida y gestión de mercancías, mejorando los flujos logísticos. En esos procesos de control podríamos añadir uno para Homer, que asegurase todos los días que se da una 'ducha' descontaminante antes de salir de la central a casa, y que verifica su ropa para no sacar nada 'peligroso' de la central.

De la segunda imagen surge otra pregunta:

¿Qué es lo ideal, centros de mando automatizados o con inteligencia?

Otra de las imágenes icónicas de Homer, es aquella en la que está leyendo el manual de uso de la Central Nuclear, cuando esta se clausura automáticamente tras una incidencia, mejor dicho una emergencia. Hoy en día los centros de control, con sus consolas de gestión, no solo nos permiten acceder a todo tipo de información a través de un interfaz intuitivo y fácil de interpretar, sino que también nos ayudan a analizarla, a encontrar patrones en la sucesión de eventos, para predeterminar comportamientos y prevenir sucesos que pudieran impactar los procesos productivos. Incorporando un mayor nivel de inteligencia y automatización en la toma de decisiones. Y facilitándole la vida 'al ser humano'.

Desde los centros de control poco se podía hacer cuando una máquina se averiaba en plena producción, que generaba perdidas y desperdicios, hablamos de malgasto de tiempo, de materiales, y a veces de instalaciones, como le sucedió al 'espabilado y querido' Homer en varias ocasiones en la central nuclear, ahora hay soluciones de mantenimiento predictivo, especialmente orientado a prevenir errores de funcionamiento de maquinaria que pudiera resultar en desechos de materia prima o incluso producto terminado, daños en las instalaciones, y sobre todo que generan distracción. Ahora podemos anticiparnos a esos fallos y poner remedio antes de que sucedan, aumentando así la productividad, clave en cualquier proceso industrial.

En cada caso, el uso de la tecnología permitirá a la empresa industrial adaptarlo a sus necesidades, y trazar una hoja de ruta (un plan de acción) para incorporar aquellos elementos que le permitan ser mas competitiva, mejorando su producto y su propuesta de valor, fortaleciendo procesos y relaciones con el resto de actores de 'su cadena de suministros' específica, es decir ayudando a los distintos 'Homer Simpson' de la vida que hay en los distintos eslabones de la cadena de valor, conectándose así no solo interna sino externamente.

Seguiremos...

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