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19/03/2016 10:33 CET | Actualizado 19/03/2016 10:33 CET

Ocupaciones colectivas: laboratorios de vivienda ante la oleada de desalojos

desahuciadosPara la PAH y grupos similares, la ocupación de bloques de viviendas vacíos va más allá de la mera consecución de una vivienda para los afectados. Los bloques de viviendas ocupados suponen un experimento social sin precedentes en el Estado: son laboratorios de autogestión de la vivienda.

Uno de los principales síntomas de la crisis económica en el Estado español ha sido un gran aumento de los desahucios por impago de la hipoteca. Como respuesta, las personas afectadas y los grupos de apoyo promueven, desde 2013, la iniciativa de ocupar edificios de viviendas vacías para evitar que las familias desalojadas se queden sin hogar.

El colectivo solidario más conocido es la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). La PAH recoge entre su ideario la ocupación de edificios en desuso, propiedad de los bancos, como una manera de gestionar la vivienda social en casos extremos, cuando las familias desalojadas no tienen a dónde ir.

Para la PAH y otros grupos de activistas similares, la ocupación de estos bloques trasciende más allá de la mera consecución de una vivienda para los afectados. Los bloques de viviendas ocupados suponen un experimento social sin precedentes en el Estado: son laboratorios de autogestión de la vivienda.

Un procedimiento experimental

En un bloque de pisos vacío, de entre 10 y 20 viviendas de protección oficial congeladas (inmuebles en desuso pertenecientes a los bancos), se introducen núcleos familiares de distintas procedencias pero de idéntica condición actual: paro y situación económica precaria, seguida de un desalojo por impago inmobiliario.

Una vez liberadas las viviendas del bloque, partículas de activistas de apoyo facilitan la consecución de agua, electricidad y otras condiciones básicas de habitabilidad, como paso previo al reparto de pisos entre las familias necesitadas. Se agita vigorosamente la mezcla y se calienta, con cuidado de no sobrepasar la temperatura de ebullición, también conocida como temperatura desencadenante del fin de la paz social.

A continuación, se añade lentamente una disolución de soporte mutuo y unas gotas de prácticas asamblearias como catalizador para la generación de una consciencia colectiva entre los ocupantes. Esta reacción genera una fuerza hasta entonces inexistente, que capacita al nuevo sujeto para la negociación con el Gobierno y entidades bancarias.

La mezcla se mantiene en agitación hasta que se observa la desaparición de las últimas gotas de inaccesibilidad por parte del Ayuntamiento o la entidad propietaria del inmueble, indicación ésta del comienzo de las negociaciones. Entonces, sobre el crudo en reposo, se añaden 20 ml de reivindicaciones: dación en pago, alquiler social y realojo, a poder ser en el propio bloque ocupado.

Con ayuda de una varilla de vidrio, la terquedad inicial de los bancos se rompe en trozos pequeños, los cuales se filtran a vacío y se dejan secar al aire de la impopularidad que genera la protesta durante varios días, tras los cuales, las reivindicaciones colectivas están listas para la victoria final.

Es importante notar que, en todo proceso de estas características, la sociedad civil organizada ha de adelantar a las instituciones tomando la iniciativa, sin limitarse a esperar respuesta o ayuda alguna de éstas.

  • JOAN ALVADO
    Activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ( PAH) protestan en Barcelona frente a la sede del Partido Popular para exigir la aprobación de una ley parlamentaria que redefina las políticas de desalojos hipotecarios en España.
  • JOAN ALVADO
    Oficial de la Policía Municipal acordona la zona de un nuevo edificio ocupado para dar refugio a 12 familias en el barrio de Torre Baró (Barcelona).
  • JOAN ALVADO
    Después de la ocupación de un bloque vacío, los vecinos de Torre Baró escuchan las condiciones de distribución de los pisos para las familias desalojadas. Torre Baró es uno de los barrios con mayor tasa de inmigración y desempleo en Barcelona. ​Un porcentaje significativo de sus residentes está bajo amenaza de desalojo.
  • JOAN ALVADO
    Elisabeth García (37 años) perdió a su casa de alquiler en Barcelona después de no poder pagar la mensualidad, y se encontró sin hogar. Fue realojada en un piso social ocupado por activistas en el distrito de Nou Barris (Barcelona).
  • JOAN ALVADO
    Elisabeth García (37), con sus hijos Alex (14) y Alba (15). La familia fue realojada, junto con otras tres, en Insula Utopia.
  • JOAN ALVADO
    Ocupación pública de un edificio vacío en el centro de Barcelona para dar cobijo a las familias desalojadas.
  • JOAN ALVADO
    Alba Martín (15) vivió con su madre, abuelo y un hermano en Insula Utopia, un proyecto que duró desde marzo 2013 hasta mayo 2013.
  • JOAN ALVADO
    Jóvenes activistas en uno de los pisos de Insula Utopia.
  • JOAN ALVADO
    Elisabeth García y su padre, Manolo, pasaron la noche en la calle con todas sus pertenencias después del desalojo policial de Insula Utopia.
  • JOAN ALVADO
    Activistas de la PAH de la ciudad de Sabadell (Barcelona) cambian la cerradura de cada piso después de ocupar un edificio vacío con capacidad para 40 familias, una propiedad del banco malo, SAREB.
  • JOAN ALVADO
    Después de perder su casa por impago de la hipoteca, Miguel Ángel ha sido realojado por los activistas de la PAH Sabadell en un bloque ocupado en un nuevo barrio de la ciudad. Sus hijos viven ahora muy lejos de la escuela, pero las familias y activistas gestionan un conjunto de 40 viviendas en muy buenas condiciones.
  • JOAN ALVADO
    Reunión de los activistas PAH Sabadell con las familias afectadas en el espacio común de un edificio ocupado. Las solicitudes para entrar se evalúan en asamblea semanal colectiva, para entregar viviendas a las familias que realmente lo necesitan.
  • JOAN ALVADO
    La PAH Sabadell imparte un taller de apoyo para ayudar a las personas afectadas a estudiar las condiciones de su contrato de vivienda.
  • JOAN ALVADO
    Abdellah, de 53 años, es un bereber de Marruecos. Llegó solo a Barcelona en 2003, y consiguió trabajo en el sector de la construcción como yesero. En 2008 se compró un piso en Sabadell y trajo a España a su esposa y sus dos hijos. Después de algunos años, los empleos empezaron a escasear y el banco les ordenó que dejaran su hogar. No tenían casi ingresos ni a dónde ir. La PAH Sabadell los rescató y los instaló en el tercer bloque ocupado de la ciudad. Ahora, Abdellah acude a las acciones de la PAH para devolver algo de la solidaridad recibida.
  • JOAN ALVADO
    Vista del tercer bloque ocupado en Sabadell por la PAH , con capacidad para 40 familias, que es propiedad del banco malo, SAREB.