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09/07/2014 07:14 CEST | Actualizado 07/09/2014 11:12 CEST

América Latina y la Unión Europea: una cooperación para el progreso

Este año se celebra entre la Unión Europea y América Latina el decimoquinto aniversario de una asociación estratégica birregional marcada por el esfuerzo mutuo. En este marco de asociación, la cooperación al desarrollo de la UE ha sido un pilar fundamental.

Estos relativamente modestos esfuerzos de cooperación han contribuido significativamente a la destacable lucha de América Latina contra la pobreza. Desde 2002, 60 millones de personas de una población de 580 millones de habitantes han salido de la pobreza, encontrándose la región en una coyuntura única en la historia que ofrece la oportunidad de acabar definitivamente con la pobreza.

La UE es el mayor donante de Ayuda Oficial al Desarrollo del mundo y seguirá siendo el donante líder en América Latina en el futuro. El comisario europeo de Cooperación al Desarrollo, Andris Piebalgs, anunció recientemente la concesión de 2.500 millones de euros para cooperación al Desarrollo con la región para el periodo 2014-2020.

Excelente noticia para nuestra asociación, ya que la cooperación europea ha sabido alcanzar resultados tangibles y duraderos en América Latina. Entre 2009 y 2013, el programa AL-INVEST apoyó en sus esfuerzos de internacionalización a 30.000 pequeñas y medianas empresas. Sólo en México y Centroamérica, ayudó a crear negocios por un valor superior a 77 millones de euros.

En la región andina, miles de pequeñas y micro-empresas se han integrado en la economía formal, reduciendo así la precariedad laboral y mejorando la protección social de los trabajadores.

El programa EURO-SOLAR ha facilitado el acceso a la electricidad a más de 300.000 personas en ocho de los países menos avanzados de América Latina. En Bolivia, la UE ha contribuido a la creación de más de 84.000 puestos de trabajo.

Y por último, pero no por ello menos importante, gracias al apoyo de la UE Paraguay dispone ahora de educación gratuita para niños de hasta 12 años de edad.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo nuestra cooperación puede marcar un antes y un después en la vida de las personas. Y queremos ser aún más eficaces en el futuro a través de nuestra Agenda para el cambio, gracias a la cual hemos adaptado nuestra cooperación a los tiempos actuales.

La Agenda para el cambio enfatiza la importancia de erradicar la pobreza en un contexto de Desarrollo sostenible y se centra en la buena gobernanza, el crecimiento inclusivo y duradero, y el desarrollo humano. Se trata de maximizar el impacto de las estrategias de Desarrollo con los recursos de los que disponemos concentrándolos allí donde más se necesitan y donde tienen una ventaja comparativa y verdadero valor añadido, con el fin de ayudar a las personas a salir de la situación de pobreza de manera estable.

La Agenda para el cambio está transformando de manera definitiva el modo en el que la UE enfoca la ayuda y lucha contra la pobreza. En América Latina no sólo seguiremos cooperando significativamente con aquellos países que más lo necesitan, sino que potenciaremos asimismo nuevos modelos de cooperación con el creciente número de países latinoamericanos de renta media, cuyos retos pendientes obstaculizan el progreso socio-económico y político del continente.

Aunaremos todos los esfuerzos para crear crecimiento económico sostenible e inclusivo; para reconciliar crecimiento y sostenibilidad medioambiental en una región muy susceptible de sufrir los efectos del cambio climático y los desastres naturales; y para mejorar el Estado de Derecho y el respeto a los Derechos Humanos con el fin de alcanzar una América Latina más segura para sus ciudadanos y avanzar hacia el fin último de erradicación de la pobreza y una mayor cohesión social.

Guiados por los principios internacionales de la eficacia de la ayuda - incluidos el de apropiación y el de mutua rendición de cuentas en una gestión orientada a los resultados - haremos mayor uso de instrumentos novedosos como la cooperación triangular, la evaluación de pares, el twinning y el blending, y buscaremos alianzas fructíferas con nuevos socios como el sector privado.

Reforzaremos igualmente los vínculos con otros instrumentos de las políticas de la UE como el programa de cooperación académica Erasmus+ y nuestro abanderado programa de investigación, desarrollo e innovación Horizonte 2020.

Hoy, pasados quince años, la relación estratégica que une América Latina con la Unión Europea brilla con más fuerza que nunca. Eventos como el Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe que tuvo lugar esta semana son vitales a la hora de reunir los actores clave de la región para analizar cómo potenciar los resultados trabajando juntos. Deseamos trabajar con la OCDE para contribuir a esbozar nuestra cooperación futura y construir una asociación aún más cercana, aún más amplia y eficaz, que sirva para asentar el progreso en aquellos sectores beneficiosos para todos y para el mundo en su conjunto.

La Semana de Desarrollo de la OCDE se ha celebrado en París del 30 de junio hasta el 3 de julio 2014. El evento ha reunido a dirigentes políticos, expertos internacionales y directores generales de empresas de países miembros y no-miembros de la OCDE. El objetivo era debatir sobre temas de desarrollo bajo un contexto de globalización y para encontrar soluciones prácticas para un crecimiento inclusivo y sostenible a un nivel global, regional y nacional. El desarrollo de América Latina, la cuestión de la igualdad de géneros y de la innovación estuvieron en el centro de los debates.

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