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10/10/2018 19:51 CEST | Actualizado 10/10/2018 19:51 CEST

El verano es 21 días más largo que antes en Castilla-La Mancha

Playas llenas de bañistas en octubre.
EFE
Playas llenas de bañistas en octubre.

El cambio climático nos acompaña día a día, y, además, sin que casi nos demos cuenta, va a más cada año. Seguramente todavía haya gente que piense que sólo afecta al hielo del Ártico o que sólo lo nota un oso polar a varios miles de kilómetros, pero la verdad es que la realidad es muy distinta.

Por primera vez, una Comunidad Autónoma de ha propuesto analizar los impactos constatados del cambio climático en su territorio y la verdad es que algunas cosas pueden llegar a asustar. Tras dos años de trabajo y con la participación de más de 70 investigadores, profesionales y expertos, en Castilla-La Mancha hemos publicado el Estudio sobre efectos constatados y percepción del cambio climático en el medio rural de Castilla-La Mancha, un documento que muestra cómo el verano se ha extendido por la primavera y por el otoño, comiéndose poco a poco las estaciones intermedias.

Un dato muy curioso, es que cada década, el verano dura 7 días más; es decir, que desde 1981 el verano actual dura 21 días más, lo que llevado a nuestras familias, quiere decir que nuestros padres sufren unas temperaturas cálidas que duran casi un mes más que cuando eran jóvenes.

Se evapora más agua, en meses que antes eran lluviosos ahora no llueve, los bosques son más vulnerables a los incendios, cambia la floración de las plantas...

Lejos de parecer una buena noticia, pues todavía se puede creer que esto beneficia a las piscinas y los chiringuitos, conlleva consecuencias muy duras: se evapora más agua; en meses que antes eran lluviosos ahora no llueve; los bosques son más vulnerables a los incendios debido a la sequedad; cambia la floración de las plantas; cambia el gasto energético para refrigeración... pero es que además se ha constado cómo el número de heladas se reduce de forma rápida y cómo el número de días con temperaturas por encima de 30ºC no deja de aumentar. Los inviernos son menos inviernos que antes y eso provoca que multitud de insectos no mueran, por lo que algunos de ellos, vectores de enfermedades, se multiplican o pueden venir de otras zonas del planeta sin morir, otro riesgo que habrá que asumir en los próximos años.

Tendremos destinos turísticos de interior que pueden no ser apetecibles en los próximos años debido al calor, e igualmente tendremos que ver cómo el número de alérgicos sigue aumentando debido a que las plantas tienen que afrontar este fenómeno y la contaminación.

Tener las playas llenas a principios de octubre no es lo mejor, pero sí lo es pasear bajo el paraguas

Seguiremos dando vueltas en la cama porque no podemos dormir debido al calor, y es que las noches tropicales tampoco dejan de aumentar año a año. Las tormentas también aumentan en algunas zonas, dejando importantes daños y pérdidas, algo que los agricultores conocen muy bien y que es muy probable que en unos años suframos todos con el alza de precios de algunos productos.

En distintos capítulos de este trabajo: clima, humedales, naturaleza, infraestructuras, agricultura, ganadería, salud, percepción... se pueden ir corroborando de la mano de los mayores expertos estos nuevos fenómenos.

La palabra "veroño" se utiliza desde hace tiempo para referirse a estos otoños cálidos y soleados que todavía hay quien califica de "buen tiempo", pese a que se trata del peor tiempo posible, porque que el "buen tiempo" es el que toca en cada época. Tener las playas llenas a principios de octubre no es lo mejor, pero sí lo es pasear bajo el paraguas. Porque beber, bebemos todos.

Puedes descargar el informe completo en este link

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