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29/09/2018 10:30 CEST | Actualizado 29/09/2018 10:31 CEST

Irene Villa: "Me partieron el cuerpo en dos, pero mi obsesión fue no repetir curso"

J. T.

En octubre de 1991 pasó lo que la mayoría vimos en la televisión. Irene Villa y su madre sufrieron un atentado de ETA yendo de camino al colegio. Durante el desayuno su madre, que trabajaba en una comisaría, le restó importancia al ruego de su hermana y ella de que no fuera a trabajar ese día: "No somos tan importantes". Minutos antes y también durante el desayuno escucharon a escasos quinientos metros la explosión de otra bomba. Mató al teniente Francisco Carballar, de 47 años.

Las ambulancias que acudieron a socorrer al teniente fallecido en el acto socorrieron a Irene y su madre en cuanto estalló su Seat 127 rojo en un semáforo del barrio de Aluche. Gracias a la cercanía de estas se salvaron, como reconoce en el seiscientos de Autoentrevistas la hoy campeona olímpica de esquí, madre de tres hijos y felizmente casada, Irene Villa.

Desde el primer momento su obsesión fue seguir con sus compañeras el curso siguiente y su empeño hizo que pasara de curso. Sus compañeras le llevaban los apuntes y los profesores iban al hospital, donde estuvo ingresada siete meses, para ayudarla en lo que fuera. Consiguió superarlo y, desde entonces, cualquier obstáculo o barrera en su vida lo supera sí o sí. No te pierdas a una mujer diez con un corazón tan grande como ella y su fundación con la que ayuda a personas con una discapacidad que lo necesitan.

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