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14/03/2018 18:38 CET | Actualizado 14/03/2018 18:38 CET

Una oportunidad perdida… O no

EFE

Uno puede preguntarse sobre la oportunidad de celebrar un pleno del Congreso dedicado a las pensiones cuando la Comisión del Pacto de Toledo todavía ni a ha avanzado por dónde pueden ir los consensos y las propuestas que está llamada a hacer. Si tanto poder y precedencia propositiva le damos a la famosa comisión, lo lógico es que esperamos a ver por dónde respiran los consensos, que parece, se están mostrando esquivos. Quizá por eso.

El debate, animado y con alternativas, ha sido malo. Entiéndaseme, ha sido malo porque apenas ha habido intercambio lógico y constructivo de (iba a decir) ideas y una buena parte de lo que se ha dicho carecía de sustancia o la traía más vista que el TBO. Pero, si en España la política no fuese tan doctrinaria como lo es, los titulares de los medios deberían ser del tipo "el Gobierno gana el debate por goleada". Y lo digo en serio.

En España, desde hace años, se ha puesto de moda inaugurar dos veces, al menos, la misma estación de metro o la misma terminal aeroportuaria

Con diferencia, los mejores datos (es verdad que acompañados de medias verdades, o, si lo prefieren, de la mitad de la verdad, hasta donde esta se puede establecer), los más serenos argumentos, y los más sólidos, los proporcionó el presidente del Gobierno, además de la mejor retórica, con diferencia, que pudo escucharse.

Ya saben que, en España, desde hace años, se ha puesto de moda, ¿cómo lo diría?, inaugurar dos veces, al menos, la misma estación de metro o la misma terminal aeroportuaria. En el plano que nos ocupa, eso significa que casi nada nuevo emergió en el debate. Vale, "aplicaremos medidas fiscales para mejorar las pensiones más bajas". Esto ya lo dijo el ministro Montoro, pero con las florituras que él acostumbra a utilizar.

Vamos, vamos, a qué esperamos. No más anuncios, háganlo de una vez, o al menos, dígannos cuándo lo van a hacer

Vale, "pensaremos cómo reformar las pensiones de supervivientes" (viudedad y orfandad). Pero esto ya venimos escuchándolo desde hace tiempo... que si declararlas "no-contributivas" (qué aberración, por Dios), que si sacarlas de la Seguridad Social y meterlas en los presupuestos generales, como si los más de 20 mil millones que cuestan se quemasen más lento en el segundo que en el primer horno.

Vale, "que vamos a avanzar en la compatibilidad de ingresos por trabajo y pensión". Pero vamos... que ya es hora y lo han dicho varias veces. De hecho, en octubre de 2017, la Ley de Autónomos incluía un gran paso adelante en este sentido. Vamos, vamos, a qué esperamos. No más anuncios, háganlo de una vez, o al menos, dígannos cuándo lo van a hacer.

El Gobierno se ha mojado declarando alto y claro que las reformas de 2011 y 2013 no se revertirán en ninguno de sus elementos esenciales. No es totalmente nuevo, pero es muy importante

Vale, "que no daremos un paso atrás en las reformas de 2011 y 2013"... esperen, esperen, que esto, si no es totalmente nuevo, es muy importante.

Sí señores, solo por esto, ha merecido la pena este debate. Puede que al final no se haya perdido del todo la oportunidad, al menos la de decir exactamente esto. Se echaba de menos y, desde luego en mi opinión, ya iba siendo hora. Al final, más que materializar las propuestas de la Comisión del Pacto de Toledo, porque, sencillamente, no hay nada que materializar todavía, el Gobierno se ha mojado declarando alto y claro que las reformas de 2011 y 2013 no se revertirán en ninguno de sus elementos esenciales. Read my lips.

Está muy bien, además, que, oficialmente, se vinculen ambas reformas como complementarias, como en verdad lo son. Por si a alguno se le ocurre que una es la buena y la otra la mala. En este punto, debo manifestar mi frustración, porque, o yo me despisté siguiendo el debate, o no hubo ocasión, y me quedé con las ganar de saber por qué el Partido Popular no apoyó la reforma de 2011, tal y como anunciaba el presidente Rajoy al inicio del debate, que explicaría más adelante. Me quedé con las ganas.

Claro que hay pensiones bajas, como hay salarios bajos, y habrá que buscar la manera de complementarlos todos, pero fuera del sistema de pensiones si no queremos matar el incentivo a cotizar. Creo que, al final, el Informe del Pacto de Toledo va a concentrarse en encontrar estos recursos necesarios para salvar la situación hasta que azote el vendaval de la jubilación de los babyboomers, antes que en las directrices de una nueva reforma estructural de cuya ausencia ya tendremos ocasión de lamentarnos más adelante. Pero el debate, que conste, lo ganó el Gobierno por goleada.

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