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11/06/2014 12:02 CEST | Actualizado 10/08/2014 11:12 CEST

La lucha por la vida

luchavida

En ocasiones hay imágenes que te impresionan. Es lo que me pasó una mañana hace algo más de un año en uno de los embarcaderos del Chao Praya, el gran río poderoso y turbio que rodea Bangkok. Ahí vendían bolsitas de comida para alimentar a los peces. Para los budistas es un acto piadoso. Donde los viajeros arrojaban los trocitos amarillos de comida, el agua desaparecía sustituida por una masa de peces que saltaban desesperados unos encima de otros para conseguir ese alimento.

Disparé mi cámara muchas veces. Cuando después vi el resultado -fogonazos de luz y color- me pareció que esa lucha dramática de los siluros por la comida era casi una metáfora de la lucha que todos tenemos por la vida. Después de algunos meses volví a Madrid con cierta mala conciencia, porque en ese largo viaje había recibido mucho de Asia, y no estaba seguro de haber devuelto yo a cambio un precio justo.

Cuando me propusieron hacer una exposición de esta serie que titulé La lucha por la vida me pareció que regalar estas imágenes a Médicos del Mundo era una manera de ir pagando esa deuda. La podéis ver desde hoy en el hotel AC Palacio de Retiro (c/ Alfonso XII, 14, Madrid).

¿Por qué a ellos? Médicos del Mundo es una organización que pone un esfuerzo que admiro por trabajar de manera callada y efectiva en conseguir un mundo más solidario, más justo, con más oportunidades para todos. Y lo hacen no sólo en destinos exóticos, sino en un discreto día a día también en España: luchan, por ejemplo, porque los inmigrantes reciban una atención médica, como antes de esta crisis implacable. Por eso les he ofrecido este trabajo como un minúsculo grano de arena que aportar a su preciosa tarea. Por eso me atrevo a pediros que miréis con simpatía estas imágenes y os animéis a contribuir a su esfuerzo.

Estas son algunas de ellas. Técnicamente me interesa resaltar que no he usado Photoshop o programas similares, que me parecen pelín tramposillos. Sólo he jugado con encuadres muy cercanos, con velocidades más bien altas y con alguna modificación de rangos de color para resaltar la violencia de lo que había capturado el obturador.

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