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25/10/2015 09:53 CET | Actualizado 25/10/2016 11:12 CEST

Nepal, seis meses después: la transformación en riesgo

A pesar de la espectacular capacidad de resistencia del pueblo nepalí, la situación puede empeorar en los próximos meses a causa del invierno. Muchas zonas afectadas están a más de mil metros de altitud, y las temperaturas caerán muy pronto por debajo de cero. El cobijo que se ha podido ofrecer a la población es frágil para una situación tan extrema. 1,4 millones de personas siguen necesitando ayuda alimentaria, y más de dos millones necesitan agua y saneamiento.

Dil Bahadur, de 12 años, se sienta junto a un tanque de agua en el pueblo de Burunchili en Katmandú el pasado 30 de agosto/ SAM TARLING/OXFAM.

No lo hemos olvidado. Hace seis meses, un terremoto de 7,8 grados afectó gravemente a un tercio de la población de Nepal (ocho millones de personas). Hubo 8.857 muertos y más de 20.000 heridos. El terremoto destruyó o dañó 850.000 casas y afectó a los medios de vida de más de dos millones de familias y de cinco millones de trabajadores. Casi un millón de personas cayeron bajo la línea de pobreza. Y la vulnerabilidad de las personas ante cualquier crisis económica o natural, se incrementó hasta alcanzar al 70 % de la población.

Desde el primer momento, las organizaciones humanitarias presentes en el país pudimos comprobar la impresionante capacidad de resistencia y recuperación del pueblo nepalí, incluso en una situación dramática como ésta. Sin embargo, sus fuerzas, que hemos podido comprobar a lo largo de los más de veinte años de cooperación de Oxfam en el país, están al límite, y se ven amenazadas de nuevo a los seis meses del terremoto, justo cuando llega el invierno.

Muchas zonas afectadas están a más de mil metros de altitud, y las temperaturas caerán muy pronto por debajo de cero. El cobijo que se ha podido ofrecer a la población es frágil para una situación tan extrema. 1,4 millones de personas siguen necesitando ayuda alimentaria, y más de dos millones necesitan agua y saneamiento. Aunque el Gobierno ha ofrecido 150 dólares a cada familia que perdió su casa, poco más de la mitad han recibido esa ayuda, y la reconstrucción se ve frenada por la subida del precio del combustible.

Mujeres, ancianos, niños y minorías se vieron afectados de forma desproporcionada por el terremoto, y permanecen seis meses después en una gran vulnerabilidad en términos de seguridad, protección y acceso a medios de vida.

Ante la tragedia, la respuesta de la ciudadanía fue masiva. Miles de personas aportaron hasta 2,7 millones de euros a Oxfam Intermón, y nos permitieron responder con la acción humanitaria de forma rápida, contando con nuestra presencia previa en Nepal. Con el esfuerzo de todos los afiliados de Oxfam, hemos llegado a casi medio millón de personas, con agua, saneamiento, higiene y alimentos desde cinco bases en los siete distritos más afectados por el terremoto. Recuperar los medios de vida y defender los derechos de las mujeres es parte esencial de nuestra tarea, hoy y en el futuro.

Seguiremos acompañando a la población y a las organizaciones nepalíes para fortalecer su capacidad y para exigir juntos que la reconstrucción no reproduzca la misma vulnerabilidad social, sino que sea transformadora e inclusiva. Que se haga asegurando cambios en las viviendas, los medios de vida y la preparación ante el riesgo de desastres, de forma que ningún terremoto futuro tenga un efecto tan devastador. Sin olvidar el terremoto diario de la pobreza y la desigualdad que sufren millones de nepalíes.