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20/05/2018 11:49 CEST | Actualizado 20/05/2018 11:49 CEST

¿Me gusta realmente mi vida?

Getty Images/iStockphoto

Vida. ¿Me gusta realmente mi vida?, ¿quiero que algo cambie? Piensa si te has hecho estas preguntas alguna vez. Si reflexionas seriamente sobre ellas, a veces pueden dar miedo pues las respuestas te podrían llevar a sitios desconocidos o cuando menos incómodos.

Alguien normal, que lleva una vida corriente, con sus momentos felices y sus problemas, como todos. Cada día es diferente, aunque haya una rutina de fondo que, por un lado es un poco aburrida y por otro aporta una estabilidad deseable y tranquilizadora. Todo marcha por unos cauces aceptables. Ante la pregunta ¿eres feliz? La respuesta, con dudas, es un ¡psssi! Afirmativa, pero con un deje de "no me lo creo del todo".

Podemos estar describiendo a una gran parte de las personas de nuestro entorno que llevan una existencia tranquila y ... ¿anodina?. No tienen grandes metas, salvo llegar a fin de mes, tomarse unas cañas, no olvidarse de determinados cumpleaños, mantener el trabajo, ....

Los miedos a perder esa estabilidad, tan costosamente conseguida, nos atan al NO cambio, a la renuncia y al conformismo

Hasta ahí, probablemente no emergería ningún problema aparente. Esta persona continuaría su existencia en una supuesta calma. No habría una llamada de atención, no pediría ayuda terapéutica, no se pondría a explorar su interior ni a cuestionarse su vida. El más que probable vacío interno y falta de metas en la vida, se pueden tolerar mucho mejor que algunos miedos que, cuando aparecen disturban a la persona y a su entorno. Por esto se aceptan calladamente y la existencia continúa.

Los seres vivos tienden a la estabilidad. En aras de mantener ese estado estable, cuando se consigue, es difícil que queramos mover algo que haga peligrar lo conseguido. En muchas ocasiones esa estabilidad se logra dejando atrás sueños, avances en la vida, salud, disfrute, deseos de mejora, crecimiento, .... Los miedos a perder esa estabilidad, tan costosamente conseguida nos atan al NO cambio, a la renuncia y al conformismo.

Otro grupo de personas sí que acuden a buscar una ayuda de diferente índole. Saben que les pasa algo, aunque no sepan qué. Necesitan que algún profesional les acompañe a encontrar una paz que ahora perciben que está muy lejos. Ya sea a través de síntomas físicos, psicológicos o emocionales, aparecen alteraciones en su presente, llamadas de atención que, en este caso al menos, no han sido tapadas con un parche y olvidadas. En este caso actúan y piden ayuda profesional. Así, inician un proceso de psicoterapia que les ayudará a tomar las riendas de su vida y resolver los conflictos del pasado, que estaban marcando la dirección y los contenidos de sus vidas. Llevo muchos años dirigiendo el Instituto Galene de Psicoterapia y he visto muchos casos en los que el proceso de psicoterapia humanista integrativa ha llevado a muchas personas a tener una vida plena y feliz.

La reflexión que como personas podemos hacernos es ¿qué quiero para mi vida?, ¿tengo la vida que quiero para mí?, ¿soy feliz con mi vida tal cual es?, ¿me gusta realmente mi vida?, ¿quiero que algo cambie? La mayoría de personas si llegan a cuestionarse de esta manera, taparían las respuestas con un ...."cuando consiga ese trabajo...", "si me tocara la lotería...", "cuando sea madre o padre...", "cuando tenga una pareja....", u otras frases con condicionales en futuro que vendrán mágicamente a cambiar mi vida. Eso no pasará. El cambio no llegará por sí solo. Desafortunadamente somos como somos y si queremos cambiar de verdad, tendremos que realizar un proceso tan profundo y complejo, que la mayoría de las veces solo se consigue con ayuda profesional.

Este artículo se publicó originalmente en el blog del autor