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13/12/2015 09:56 CET | Actualizado 13/12/2016 11:12 CET

Cinco medidas latinoamericanas contra el cambio climático

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Imagen: EFE

Como en casi todas las esferas de la vida, son los más vulnerables quienes sufren los peores impactos de cualquier eventualidad externa, llámese crisis económica, desempleo, desastres naturales, contaminación ambiental o discriminación social. Y lamentablemente, la cuestión del cambio climático no escapa a esta lógica injusta pero implacable.

En este caso, son las regiones en desarrollo las que se verán más afectadas por el calentamiento global, aunque sus emisiones de gases de efecto invernadero no representan ni 1/5 del total.

América Latina, por ejemplo, es responsable del 12,5% de estas emisiones, pero el calentamiento global seguirá cambiando los patrones ambientales y esto provocará más lluvias e inundaciones en algunos países y más sequías en otros; erosión marina y aumento del nivel del mar (algunos países del Caribe incluso podrían desaparecer); o reducción de la producción agroindustrial.

Pero a pesar de estos malos presagios, no hay que desesperarse, porque no todo son malas noticias. De los diez países con mayor diversidad biológica, cinco son latinoamericanos: Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú. Además, la región posee las reservas de bosque y agua dulce más extensas del planeta, entre las que podemos destacar la Amazonia (o las grandes extensiones de manglares costeros), que constituye el pulmón de la región y del mundo, ya que actualmente absorbe el mayor porcentaje de dióxido de carbono generado a escala global.

Estas son algunas de las razones por las que América Latina tiene un papel muy relevante en la estabilidad ambiental. En los próximos años tendremos que seguir evitando la deforestación, fomentando el uso de energías limpias y aplicando la eficiencia energética -especialmente en las ciudades- e implementando soluciones más resilientes al cambio climático en la agricultura y ganadería.

A continuación enumeramos 5 avances que se desarrollan en América Latina para paliar y adaptarse a los peores efectos del calentamiento global:

• Acceso a financiamiento climático

Para migrar a economías bajas en carbono y resilentes al cambio climático, es imprescindible financiar una transición a sistemas productivos menos contaminantes y apostar por el crecimiento verde. En la región, CAF -banco de desarrollo de América Latina-, junto a bancos de desarrollo nacionales y fondos internacionales como el GEF, el Fondo de Adaptación y el Fondo Verde para el Clima, son actores clave en el financiamiento verde, así como en la generación de conocimiento y apoyo técnico a los países para formular políticas y estrategias climáticas. En el proceso de movilización de fondos verdes los bancos de desarrollo tenemos un papel importante: dar seguridad y apoyo a inversiones públicas y privadas y crear modelos financieros que permitan minimizar riesgos.

• Elaboración de planes climáticos nacionales

La mayoría de países latinoamericanos están incorporado transversalmente el tema ambiental en sus políticas públicas, desde las referentes al transporte y la movilidad urbana, las energías renovables y la eficiencia energética, la gestión del agua o el impulso de ciudades sostenibles. En este sentido, en el marco de las Acciones Nacionales Apropiadas de Mitigación, los países avanzan por buen camino en materia de adaptación y mitigación.

• Desarrollo de energías renovables

A nivel mundial, las energías renovables representan el 13% del consumo total y el 20% de la generación de energía eléctrica. En América estas cifras casi se triplican, ya que suponen el 66% de la generación y el 30% del consumo de energía total, según la Agencia Internacional de Energía. En Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, por ejemplo, los programas de energía renovable (hídrica, solar, eólica, biomasa) de bajo costo hoy en día ya pueden competir con las alternativas termoeléctricas.

• Elaboración del Índice de vulnerabilidad al Cambio Climático

En Lima, La Paz, Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Quito, Guayaquil, Loja, Fortaleza, Recife o Cali, se creó este índice para evaluar el riesgo de exposición al cambio climático y a fenómenos extremos, que sirve para medir la capacidad de los países para adaptarse a los impactos potenciales del cambio climático. Los datos son esenciales para paliar y monitorear los efectos del calentamiento global.

• Mitigación y adaptación

Entre las medidas más exitosas contra el cambio climático en la región están las siguientes: mejora las infraestructuras para que puedan superar desastres ambientales más intensos; desarrollo de una mayor variedad de cultivos y sistemas productivos que resistan sequías, inundaciones y altas temperaturas; monitoreo de los cambios climáticos; fortalecimiento de la conservación y restauración de bosques (Latinoamérica ha logrado hacerlo más que cualquier otra región) y freno de la deforestación; conservación de la biodiversidad; refuerzo de la legislación destinada a evitar los efectos del calentamiento global y sistemas de verificación de cumplimiento de la misma; desarrollo de sistemas de transporte público sostenibles.

Los países de América Latina avanzan por buen camino. De todas formas, paralelamente a lo que suceda en la COP21 de París, en los próximos años deberemos redoblar esfuerzos en las poblaciones más vulnerables para que no sean víctimas de las peores consecuencias del calentamiento global.

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