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13/11/2018 07:25 CET | Actualizado 13/11/2018 07:25 CET

Barcelona a la carta: dónde reservar, con quién y para qué

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Barcelona.

Una ciudad para todo tipo de viajeros es también una ciudad para todo tipo de foodies. Porque sabemos que no es lo mismo disfrutar de un restaurante en familia que con tus amigos, dibujamos el mapa gastronómico definitivo que incluye no solo dónde comer, sino con quién hacerlo. El giro definitivo.

Granja Elena, donde llevar a tus padres: Sabiendo que es muy posible que hayas probado todas y cada una de las paellas de la Barceloneta para tener contento el paladar familiar, nuestra propuesta se aleja del omnipresente arroz, y también de la vera del mar, para ponernos cómodos, es un decir, porque el local es más bien pequeño, en cualquiera de las escasas mesas de Granja Elena. La historia de este establecimiento, más parecido a una casa de comidas que a un restaurante, se remonta a 1974 cuando comenzó su andadura gastronómica como una granja y charcutería. Pero cuando Olga (la pionera, la matriarca, la inspiración, la líder...) empezó a cocinar, se sentaron las bases para el delicioso presente que han consolidado a base de platos como la ensalada de crestas, puerros, escarola y trufas, el tartar de tomate con anguila asada o la langosta aliñada a la mostaza. Con la honestidad como bandera, hoy es Borja, el hijo de Olga, quien gobierna los fogones de esta dirección casi secreta en Barcelona que supone una inteligente vuelta a los platos de cazuela frente a tanta modernidad gastronómica. (Passeig de la Zona Franca, 228. 933 32 02 41).

Con la honestidad como bandera, hoy es Borja, el hijo de Olga, quien gobierna los fogones de esta dirección casi secreta en Barcelona

Bar Cañete, donde comer solo: No exageramos al confirmar que se trata de una de las barras más codiciadas de la Ciudad Condal. Y es que en el Bar Cañete llevan años aplicándose el cuento de que la alta cocina también se sirve en espacios sin mesa y mantel y en los cuales poder disfrutar en solitario (que no en soledad) al más puro estilo all by myself. La felicidad como disciplina, solo hay que ver a sus camareros, y el buen producto como principal mandamiento, de los fogones del bar Cañete salen cada día platos como el tartar de atún suave con mascarpone y huevas de trucha, el canelón de pularda rustida y bechamel de foie o los chipirones de playa con judías de Santa Pau. Todo el pescado y marisco procede de las lonjas catalanas y las verduras son de proximidad en uno de los restaurantes de moda de Barcelona cuya historia comenzó con el abuelo Manolo y su mujer, 'la Mari', que era la cocinera y no sabía ni freír un huevo, aunque acabó siendo una maestra de la cocina española. La fama que ostenta el Cañete es buena prueba de ello. (Carrer de la Unió, 17. 932 70 34 58).

Su historia comenzó con el abuelo Manolo y su mujer, 'la Mari', que era la cocinera y no sabía ni freír un huevo, aunque acabó siendo una maestra de la cocina española

Casa Leopoldo, para gastrónomos nostálgicos: No fueron pocos los que en 2015 lloraron el cierre de Casa Leopoldo, uno de los restaurantes con más solera de Barcelona. No nos extraña, ya que si nos remontamos al año 1929, entenderemos la importancia de que Leopoldo Gil creara en pleno barrio del Raval una bodega que con el tiempo daría pie al legendario Casa Leopoldo, el lugar de batallas del pintoresco detective Pepe Carvalho, el personaje de la primera novela de Manuel Vázquez Montalbán. Regresamos ahora finales de 2017, momento en el que nostálgicos y gourmets celebran la vuelta de Casa Leopoldo, que ha devuelto la cocina popular catalana al Raval, y a toda Barcelona, abriendo de nuevo sus puertas al público. Su plato estrella, cómo no, pertenece al elenco de una de esas recetas míticas, el cap i pota (plato típico de casquería) "Pepe Carvalho". Le acompañan el lenguado a la Meunière, el rabo de toro –casi liquidado de las cartas de la ciudad-, los fideos a la cazuela, las albóndigas con sepia, los arroces, el fricandó... En resumen, algunos de los garantes más significativos de la cocina popular catalana. Merece la pena dejar sitio para el postre, ya que Casa Leopoldo es uno de los escasos restaurantes de la ciudad que siguen elaborando deliciosas crepes Suzette preparadas en la sala 'com il faut', todo un lujo en los tiempos, a veces excesivamente rápidos, que corren. (Carrer de Sant Rafael, 24. 934 41 30 14).

Regresamos ahora finales de 2017, momento en el que nostálgicos y gourmets celebran la vuelta de Casa Leopoldo

Quimet & Quimet', para los sábados de vermut: No es un ritual gastronómico al uso, ni siquiera una nueva moda o una tendencia; el acto de tomar el vermut responde a una de las más antiguas liturgias que, tras algunos años de decadencia, remonta el vuelo y suma más adeptos que nunca. Y nosotros lo aplaudimos. Sifón, piel de naranja, hielo y una buena bebida a base de vino, hierbas y ajenjo, forman el aperitivo perfecto a mediodía en la Ciudad Condal. Si llegas a Barcelona y se te ocurre pedir a alguien que te recomiende un lugar donde tomar el vermut, es probable que un alto porcentaje de las respuestas te dirijan al Quimet & Quimet. Este local con alma de bar y cuerpo de bodega es uno de los lugares más míticos de la ciudad donde seguir la tradición de tomar el vermut en su vertiente más clásica. Lo primero que sorprende al llegar a este establecimiento es que es pequeñísimo, y lo segundo es que está siempre lleno. No hay que preocuparse; la eficiencia de la ya cuarta generación de Quimets está más que acostumbrada a lidiar con esto y con mucho más. Aquí hay que probar, por supuesto su vermut y sus ricos montaditos. También sus tablas de quesos y sus conservas de altísima calidad son de bocado obligado. El local es tan incómodo como auténtico y, una vez dentro, no esperes grandes dosis de sofisticación (en realidad no esperes ninguna); no pasa nada, todo se compensa con el primer vaso de su vermut de grifo en la mano. Prometido. (Carrer del Poeta Cabanyes, 25. 934 42 31 42).

Lo primero que sorprende al llegar a este establecimiento es que es pequeñísimo, y lo segundo es que está siempre lleno

Caelis, para gourmets: Instinto, atrevimiento, vanguardia y sobre todo, producto. Una estrella Michelin y la alabanza de crítica y público para Romain Fornell, quien tras años al abrigo del hotel Palace renace ahora en plena Vía Laietana (hotel Ohla) con una rejuvenecida propuesta gastronómica, eso sí, sin estridencias. Tres menús degustación (87€, 132€ y 90€ respectivamente), uno de ellos vegetariano, en un espacio compuesto por dos zonas; por un lado, la sala, y por otro, la famosa mesa del chef en forma de "U" donde caben hasta 14 privilegiados comensales que presencian en directo todo lo que acontece tras los fogones en esta especie de pasarela gastronómica. Por ella desfilan platos como la anguila con miso de foie gras, ciruela y cítricos, la lubina au beurre blanc con salvia y mini verduritas o la Ostra de Joël Dupuch y foie de pato en escabeche. Pero estas son solo algunas de las especialidades de este chef de alma francesa y espíritu valiente elabora en este rincón gourmet, donde los corsés no están permitidos, de la Ciudad Condal. (Via Laietana, 49. 933 41 50 50).

Una estrella Michelin y la alabanza de crítica y público para Romain Fornell, quien tras años al abrigo del hotel Palace renace ahora

Cecconi's, nos vamos de brunch: Algo que agradeceremos eternamente a los americanos es el hecho de haber inventado esta especie de desayuno tardío, o comida temprana, que celebran cada fin de semana llamado brunch. Más que asentado ya en la cultura foodie europea, lo difícil en una ciudad como Barcelona no es encontrar un lugar donde disfrutarlo, sino el mejor donde hacerlo. En este caso, Cecconi's es sin duda uno de los mejores. Situado en la planta baja del Soho House, el famoso club privado de Londres que recientemente ha abierto sus puertas en Barcelona, Cecconi's es la única parte del edificio que está abierta al público, ofreciendo a los simples mortales un rápido vistazo al exclusivo mundo de los pisos de arriba. Lo más destacado de la semana es, que para eso hemos llegado hasta aquí, su brunch del domingo, donde de 12 a 5 de la tarde y por 40€ por persona, ofrece un espectacular bufé con todo tipo de delicias como embutidos, fruta, zumos, etc., además de una interesante carta de huevos, pastas o platos elaborados al carbón (el ossobuco es simplemente delicioso). A tenor del éxito de los últimos meses en la ciudad, parece que la cosa funciona. (Passeig de Colom, 20. 932 20 46 40).

Cecconi's celebra cada fin de semana el llamado 'brunch', más que asentado ya en la cultura 'foodie' europea

Gresca Bar, una cena con amigas: Es la perfecta noche de chicas en Barcelona y queremos cenar bien, claro, pero también un ambiente que combine con las ganas de divertirse, algo informal y, si es posible, que tenga un punto canalla. Existe en Barcelona el sitio donde se cumple todo lo anterior, y se llama Gresca Bar. Si además se logra una reserva, la ecuación es perfecta. Este local es la penúltima aventura del cocinero Rafa Peña, que es propietario también del restaurante Gresca (ubicado justo al lado de Gresca Bar). Peña no es un chef al uso; predica con el ejemplo y cumple a rajatabla con su filosofía de cocina mediterránea, basada en esos grandes productos y técnicas poco invasivas para dar vida a unos platos que triunfan por su intenso sabor. Y es que en Gresca Bar se apuesta por un consumo responsable basado en una cocina de alimentos de cercanía, lo que garantiza una trazabilidad absoluta del producto. Y para muestra, su carta, donde encontramos platos soberbios, elaborados en una cocina completamente abierta al comensal (no tembléis, chicas, no hay problema de olores en el local), como el bikini de lomo ibérico con queso Comté o su medio bocadillo de cerdo. Una cocina sencilla y directa que marida a la perfección con una más que interesante oferta de vinos con, no solo muchas referencias, sino muy buenas. Justo lo que queríamos para brindar por la perfecta noche entre amigas. (Calle Provença, 230. 934 51 61 93).

En Gresca Bar se apuesta por un consumo responsable basado en una cocina de alimentos de cercanía, lo que garantiza una trazabilidad absoluta del producto

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