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23/09/2018 10:30 CEST | Actualizado 23/09/2018 10:30 CEST

La comedia o Betty White

Mario Anzuoni / Reuters
Alec Baldwin besa la mano de Betty White en la gala de los Emmys.

La 70 edición de los Premios Emmy, celebrada el pasado 18 de septiembre, será recordada no solo por la ratificación del éxito de Juego de Tronos y de The Marvelous Mrs. Maisel (o lo que es lo mismo, de HBO y Amazon Prime Video), ni tan siquiera por habernos hecho partícipes de la pedida de mano de Glenn Weiss a su pareja, sino por ser la noche en la que volvió a entregarse un galardón a Betty White.

Tener 96 años y obtener un Emmy, en realidad el octavo, es un privilegio que pocos pueden alcanzar. Pero Betty White (1922) no es una actriz cualquiera. La mayor y única superviviente de las Chicas de oro, aquella Rose naíf que desesperaba a sus compañeras de reparto por su ingenuidad, ha llegado a ser una intérprete nonagenaria sin perder un ápice del tesón y de la garra que le empujaron a convertirse en actriz radiofónica a los ocho años. Jamás pensó en retirarse y jamás lo ha hecho, al igual que muchos de sus coetáneos, como Angela Lansbury (93) o Dick Van Dyke (92), quienes saben que la actuación, a decir verdad, es el motor de sus vidas.

La comedia es algo muy serio, nos dicen, quizá la clave está en no tomársela a broma

White es una de las afortunadas intérpretes que gozan del cariño del público a lo largo de los años, un cariño que sucumbe ante la imagen de abuela entrañable, por encima de una gran comediante. Si han tenido ocasión de disfrutar de la serie documental Inside Comedy, conducida por el actor y director David Steinberg, sabrán lo dura que es la comedia. Durante treinta y seis episodios, repartidos en cuatro temporadas (2012-2015), los espectadores pudieron descubrir cuál es la génesis del humor, cómo nace y cómo puede encaminarse, si es que esto es posible. La comedia es algo muy serio, nos dicen, quizá la clave está en no tomársela a broma. Aunque algunos capítulos abordan una única figura del humor norteamericano (Chris Rock, Robert Schimmel), aquellos que resultan más interesantes son los que cuentan con la participación de dos figuras de la interpretación, normalmente hombre y mujer. Fue en estos episodios donde se pudieron escuchar a actrices cómicas (y algunas directoras y guionistas) como Lily Tomlin, Tina Fey, Jane Lynch, Ellen Degeneres, Bette Midler, Julia Louis-Dreyfus, Catherine O'Haara, Wanda Sykes, Carol Leifer o la propia Betty White.

Compartiendo episodio con Will Ferrell, White expuso entonces los entresijos de su vida como artista, aunque en su recorrido obvió la importancia radical que tuvo para la historia del entretenimiento, al convertirse en la primera mujer productora de una sitcom como Life of Elizabeth. También resultó fundamental para mostrar que la comedia podía tener nombre femenino, labrándose una carrera que ha incluido títulos cinematográficos como Historia de lo nuestro (1999, Rob Reiner), Se montó la gorda (2003, Adam Shankman) o La proposición (2009, Anne Fletcher), y otros relevantes los cuales rechazó, como Mejor imposible (1997, James L. Brooks).

Pocos saben que, tras su primer matrimonio, White estuvo a punto de abandonar su carrera interpretativa. Casada con Dick Barker en 1945, este trasladó la residencia de la pareja a su granja avícola de Ohio, donde White aguantó cuatro meses. Pasado ese plazo, no solo pidió el divorcio sino que regresó a Hollywood para continuar con su prometedor futuro como comediante. Con su segundo marido, el agente Lane Allen, no tuvo mejor fortuna. Presionada para que dejase su profesión en aras de su matrimonio, tras dos años de unión (1947-1949), decidió separarse y proseguir su camino. Fue en 1961 cuando conoció al que sería su gran amor, Allen Ludden, quien no solo le alentaría a seguir adelante con su trabajo, sino que se convirtió en el compañero de su vida, hasta la muerte de él en 1981.

Desde hace más de una década parecía que Betty White no tenía nada más que ofrecer

Después de tres matrimonios, vivir la gran depresión, la Segunda Guerra Mundial (donde sirvió de voluntaria) y de haber logrado la generalidad de los premios y reconocimientos existentes en el universo de la interpretación (incluidas todas las categorías cómicas de los Emmy, así como una estrella en el Paseo de la fama de Hollywood), desde hace más de una década parecía que Betty White no tenía nada más que ofrecer. Sin embargo, en 2010 sorprendió al mundo accediendo a la petición de un grupo de Facebook llamado Betty White To Host SNL ... Please?, que solicitaba su participación en el Saturday Night Life. Casi un millón de internautas arengaron a la actriz a que acudiese al programa, poniéndose en manos de Tina Fey para protagonizar un aplaudido sketch. En él pudimos ver la faz más hilarante de White, interpretando a una anciana solitaria que insistía en llamarse "Blarfengar Blarfengar", aunque su nombre se deletreara como "Lee Smith".

Por eso ahora, tras tantos años, una autobiografía titulada If You Ask Me (And of Course You Won't), algún que otro premio Guinness de los Records, centenares de miles de episodios, películas, programas, actuaciones y aplausos, este reconocimiento a Betty White se antoja del todo justo y conveniente. Que por muchos años podamos celebrar a Betty White.

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