BLOGS
15/10/2015 07:05 CEST | Actualizado 15/10/2016 11:12 CEST

¡Ahí están las mujeres rurales! Emprender en el Pirineo, donde (casi) nadie lo hace

paisajeEscuchando a estas emprendedoras -con un nivel de formación alto y medio alto- que se instalaron en el Pirineo y comenzaron una actividad vinculada con el turismo rural a finales de la década de los noventa, pude comprender que su sueño tenía mucho de locura y escasa consistencia, y que gracias a su tesón y a su inasequible desaliento, comenzaron a asentar las bases de esta nueva sociedad rural del siglo XXI .

Sus madres las empujaron a abandonar los pueblos, se sacrificaron y trabajaron duro para darles una buena formación lejos de las montañas, a las que debían volver tan sólo de visita. Pero la persecución de sus sueños e inquietudes las hizo volver, quedarse, aferrarse a la tierra que les vio nacer o buscar un lugar en el Pirineo aragonés para ser ellas. ¡Y lo consiguieron!

Hablo de las mujeres emprendedoras de este medio rural que, por primera vez, han visto recogido su voz y su esfuerzo en mi tesis doctoral sobre El papel de las mujeres emprendedoras en la implantación y desarrollo del turismo rural en el Pirineo aragonés, 1990-2013, (Universidad de Zaragoza). Así, después de catorce meses de trabajo de campo, casi diez mil kilómetros recorridos, cuatrocientas horas de grabación recogidas y casi mil folios transcritos, obtuve la máxima calificación académica, y pude conocer una realidad hasta hoy desconocida en boca de sus protagonistas.

Escuchando a estas emprendedoras -con un nivel de formación alto y medio alto- que se instalaron en el Pirineo y comenzaron una actividad vinculada con el turismo rural a finales de la década de los noventa, pude comprender que su sueño tenía mucho de locura y escasa consistencia, y que gracias a su tesón y a su inasequible desaliento, comenzaron a asentar las bases de esta nueva sociedad rural del siglo XXI que, en los últimos cincuenta años, ha avanzado desde una funcionalidad esencialmente agraria hacia otra pluriactiva, multifuncional y sostenible del territorio que ha conseguido aumentar la variedad de recursos que puede ofrecer y, por consiguiente, la diversidad de demandas que puede atender.

Las horas de investigación me han desvelado, entre otros muchos secretos, que en el 67% de los casos, las mujeres fueron pioneras en municipios y núcleos dónde, por no haber, no había casi ni vecinos (una docena), y donde la carretera -una pista forestal- tenía su punto final, inaccesibilidad que lejos de ser un hándicap, les ha servido como reclamo para ofrecer un trozo de paraíso en la tierra, donde poder alojarse con las mayores comodidades y saborear productos del entorno (slow food, Km. 0...), tras realizar un paseo en un entorno privilegiado como es el Pirineo. Es más, en la actualidad, el 48% de las emprendedoras todavía siguen siendo las únicas que en sus núcleos -algunos de dos fuegos solamente- han apostado por el turismo rural en forma de alojamiento, producto agroalimentario, artesanía o empresas de servicios.

Las mujeres han dejado de ser invisibles en el medio rural y han contribuido directamente a romper y eliminar los estereotipos de género y caducos clichés del medio rural que las representaba siempre sometidas y en segundo plano ganando en independencia personal y económica.

Su hipotético aislamiento lo han superado gracias a las nuevas tecnologías. Y su conexión y acceso a internet les ha permitido ser parte de lo global desde lo local y competir en igualdad de condiciones con productos similares, excepción hecha de un 7% de emprendedoras, mayores de 65 años, para quienes "Internet lo han inventado demasiado tarde", según me comentaron las propias emprendedoras, al calor de un té de roca recién cortado y con cierta tristeza en sus palabras. Es más, un 40% de las emprendedoras son multiactivas en Internet -están prácticamente en todas las redes sociales-, consiguiendo así resituar el medio rural.

En las horas y horas de agradable conversación, constaté que instalarse en un territorio que ostenta el triste récord de ser la provincia con el mayor número de núcleos deshabitados, no significó que estuvieran solas en esta aventura. Contrarrestaron la falta de gente con un alto índice de asociacionismo (83%), lo que que les ha servido para estar mejor posicionadas en la red de redes y ser más visibles, eso sí, a través de la creación de unas asociaciones propias y a la carta a través de las cuales defienden sus intereses y buscan solventar sus necesidades, puesto que ni las tradicionales de mujeres, ni las globales sectoriales les sirven, "aunque creamos que son útiles y válidas para otros sectores y para otras mujeres", como bien me aclararon.

Entre la montaña de conclusiones a las que llegué, y gracias a su emprendimiento, el trabajo de investigación me llevó a constatar que las mujeres han dejado de ser invisibles en el medio rural y han contribuido directamente a romper y eliminar los estereotipos de género y caducos clichés del medio rural que las representaba siempre sometidas y en segundo plano ganando en independencia personal y económica, aunque desconozcan el término empoderamiento (94%). Unos estereotipos que no sólo rechazan para ellas, sino que a su vez, están educando a sus descendientes en la superación de los mismos desde la cuna. Y es que, son mujeres del medio rural, sí, pero del siglo XXI.

Por último, pero no menos importante, descubrí, cuantifiqué y constaté que la presencia y actividad de las emprendedoras no sólo es importante en cuanto al mantenimiento de la población, frenando el éxodo del campo a la ciudad, sino que también éstas mujeres supusieron un ejemplo a imitar, un referente para otras mujeres que empezaron a plantearse la posibilidad de vivir y trabajar en y desde el medio rural. Prueba de ello es que del grupo de doce mujeres que en los años noventa ofertaron las primeras casas de turismo rural en el Pirineo, hoy en día este territorio cuenta con alrededor de quinientas puertas abiertas.

En definitiva, casi me atrevo a afirmar que, con ésta apuesta de las emprendedoras por el Pirineo aragonés, de la anterior sociedad rural a la actual, sólo queda el paisaje: han cambiado los actores, se han incorporado las actrices y la sociedad cerrada y aislada de antaño ahora forma parte de lo global y lo universal en un mismo espacio en el que cabe la modernidad y el futuro, junto con la recuperación de las tradiciones ancestrales que nos permiten seguir recordando de dónde venimos.

Fue una mujer de la mitología griega, la diosa Pirene, hija de Atlánte, quien dio nombre a este territorio. Y, han sido las mujeres, las de ahora y las de todos los tiempos, las que lo mantienen con su firme apuesta por él. Y así seguirá, siempre y cuando la Administración no se empeñe en lo contrario.