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16/05/2018 08:15 CEST | Actualizado 16/05/2018 08:15 CEST

Leer solo opiniones iguales a la nuestra y otros factores que propician las 'fake news'

Getty Images/iStockphoto
Las 'fake news' no son nuevas, pero gracias a Internet se dispersan y multiplican como cucarachas en un día caluroso.

Las fake news no son nada nuevo. Así es, ese término que literalmente en español significa "noticia falsa" o la llamada posverdad no es cosa exclusivamente de nuestro tiempo. Lo que sí es nuevo es que gracias al Internet esas fake news se dispersan y multiplican como cucarachas en un día caluroso.

Tuve la oportunidad de presenciar el foro organizado por El País, "Fake news: Cómo combatir las noticias falsas en Europa" y fue iluminador en muchos sentidos.

En primer lugar, porque es un tema complejo y escabroso, pues regular la información puede prestarse a la opresión. También me deja claro que la autorregulación de plataformas y medios es un tanto utópica. Si bien existen medios con rigor periodístico (como los periódicos que organizaron el evento y forman parte de la asociación LENA), el click bait responde a un modelo de negocio de los medios. El click bait deja dinero porque nosotros, los usuarios mordemos el anzuelo y los anunciantes pagan por eso. Nos quejamos de esas tácticas, pero caemos; encima nos quejamos si existen laspaywalls y nos rehusamos a pagar por nuestra información.

También está el gran problema del Internet: queremos leer solo lo que respalda nuestras opiniones, realidades, preocupaciones e ideales.

Antes se compraba un periódico o una revista, que en efecto tenían una línea editorial, pero al final del día no estaba hecho a nuestra justa medida. Bajo esos parámetros funcionan las plataformas tecnológicas y las redes sociales. Nuestro consumo de información respalda eso que queremos pensar y subraya lo que tal vez sean prejuicios/ideas preconcebidas (eso se llama information bubble).

Como matiz, es importante decir que las fake news no son las culpables enteramente de las tragedias geopolíticas recientes (Donald Trump, Brexit, etcétera). En esta época electoral en México es imposible cuantificar que son las responsables de que uno u otro candidato gane. PERO, como dijo Antonio Caño, director de El País, si no defendemos la verdad y los hechos irrefutables, nuestra democracia peligra.

Finalmente me gustaría llegar a tres ideas que deberíamos contemplar: los jóvenes debemos involucrarnos en la discusión de los fake news. Esfuerzos como "Verificado 2018" son un gran paso, pero como ciudadanos debe importarnos qué información estamos consumiendo y cómo nos está llegando. La segunda: tenemos que ser conscientes de que nuestro morbo por el "¡A qué no adivinas la número seis de esta lista!" y reticencia a pagar por las noticias tiene sus consecuencias. La tercera: debemos exigir como usuarios a las plataformas (Google, YouTube, Facebook y Twitter) que asuman responsabilidad sobre lo que vemos. Igual que bajan partidos de fútbol por violar los derechos de autor, deben cuidar que no se disperse que la NASA reconoció la veracidad de la Biblia.

¡Cayeron! ¡Click bait!

Este artículo se publicó originalmente en El HuffPost México

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