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16/08/2018 06:59 CEST | Actualizado 16/08/2018 15:18 CEST

Rosalía: la exportación musical española más importante de 2018

GTRES
La cantante Rosalía, en Madrid el pasado 12 de julio.

Estoy brillando con highlighter
¿No lo ves?
Un clavel en mi melena
¿No lo ves?
He subi'o quince Stories
¿No lo ves?
Mira que quiero ser buena
¿No lo ves?

'Brillo', J Balvin & Rosalía

La primera vez que escuché a la sensación española Rosalía fue la colaboración que hizo con J Balvin. Lo recuerdo perfectamente: fue en un viaje en taxi hace tres meses durante la madrugada madrileña. Le pregunté al taxista si sabía quién era, se encogió de hombros y procedí al Shazam (una app que te dice el nombre de la canción y el artista). Llegué a casa, cansada, pero intrigada y fui envuelta por el universo de esta niña. Los videos me cautivaron de una forma que la música pop no había hecho desde Die Antwoord en 2012. No podía decir si me gustaba, pero supe que era una de esas joyas pop que probablemente el tiempo y la comercialización arruinarían. Tantos tópicos maravillosamente encapsulados eran un deleite audiovisual.

Toda España ya la conocía, pero el mundo apenas se está poniendo al corriente. Y es que aunque se rechace la idea desde aquí, los hispanohablantes del otro lado del mundo no estamos tan "al loro" (pendientes) de lo que pasa de este lado del charco. Las cosas han estado cambiando los últimos años, pero esto ya no es La Movida, y España no parece exportar e importar tantas propuestas musicales como en aquellos mozos años. Rosalía sí importa.

Si Esmeralda del Jorobado de Notre Dame fuera una jovencita en 2018, seguro escucharía Rosalía una y otra vez en su Spotify.

Sí, ya sé, se me puede acusar de ignorante ya que mi acercamiento con las cantaoras se resumía a Lola Flores. A Rosalía ya la acusan de apropiación, una cosa que realmente mi cerebro no alcanza a comprender. Para mí la apropiación es como acusar a Picasso al hacer un mural llamado Guernica, después de tanto criticar a Diego Rivera. Ignorante soy, pero la cultura gitana es un misterio para esta latinoamericana. Sin Hijo de la Luna de Mecano no sabría que los no gitanos somos "payos".

Ver los videos de Rosalía me supuso varias conclusiones: la primera es que al fin entiendo quién carajos compra ropa en Bershka. La segunda, que si Esmeralda del Jorobado de Notre Dame fuera una jovencita en 2018, seguro escucharía Rosalía una y otra vez en su Spotify. Por último, que por más que digan, esto no es mercadotecnia... Es pura posmodernidad.

Esta semana una de las Kardashian subió una Instastory con la canción Malamente. El dolor de la música flamenca, la base del disco Los Ángeles de Rosalía, terminará por banalizarse. Mientras escribo esto alguna jovencita en Estados Unidos escucha sin entender... Le gustará y el gitaneo terminará en la enfermiza rotación del top 40, quemándose y privándole de significado. Igual que el ZEF que Die Antwoord terminó llevando al mainstream musical. Solo espero que el trabajo de Rosalía nos despierte curiosidad al resto del mundo con respecto a la amplia aportación cultural de los gitanos. Sé que al menos yo estoy intrigada.

Todo el mundo sabe que ya hay suficientes estrellas pop felices, y que nos hace falta música que refleje la angustia de ser una mujer joven en 2018.

No sé si me gusta tu música o concepto, Rosalía. No sé si eres gitana de verdad, no me importa. Pero ojalá que la fama que vas a tener no arruine la auténtica tristeza que parece desprenderse de tus canciones. Me gusta que velada y superficialmente ataques las preocupaciones machistas propias de nuestra época y generación. Todo el mundo sabe que ya hay suficientes estrellas pop felices, y que nos hace falta música que refleje la angustia de ser una mujer joven en 2018.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' México.

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