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05/11/2018 13:04 CET | Actualizado 05/11/2018 15:04 CET

Tenemos que hablar del otro mensaje de la foto de Pablo Casado en el McDonald’s

Pablo Casado, junto a Juanma Moreno en el McDonald's de Sevilla.
@pablocasado_
Pablo Casado, junto a Juanma Moreno en el McDonald's de Sevilla.

Vale. Se ha ido a Sevilla y, en lugar de comer jamón, salmorejo o pescaíto frito, ha preferido merendar en una cadena de comida rápida y lo ha compartido orgulloso en redes sociales.

Mal por Pablo Casado. Y mal también por su anfitrión, Juanma Moreno, que bien podría haber elegido algún otro restaurante, bar o cafetería de la ciudad para llevar a sus invitados en lugar de agasajarles con hamburguesas, refrescos y patatas fritas.

Mal por no haber sabido proyectar una imagen mejor de la gastronomía andaluza (deben estar que trinan en el sector de la hostelería), pero mucho peor si cabe por el otro mensaje que indirectamente están lanzado los dos líderes del PP. El mensaje de la salud.

Casado y Moreno comparten mesa con sus esposas, Isabel Torres y Manuela Villena, todos mayores de edad. El problema es que junto a ellos están los cuatro hijos de ambos (falta un quinto, no sabemos qué pasó). Cuatro pequeños que no superan los 10 años, que son todavía esponjas que absorben todo lo que ven, y que son potenciales víctimas de una de las principales epidemias sanitarias que asola a Europa, la obesidad, y que en España a día de hoy afecta a un 18% de los menores, según la Organización Mundial de Salud (OMS). Y si sumamos los datos de sobrepeso, la cifra se eleva al 40% de los niños españoles.

No decimos que esos niños de apariencia saludable tengan esos problemas ni los vayan a tener (Dios nos libre), pero involuntariamente están ayudando a su padre a proyectar una imagen sobre la importancia que le da a la salud. Una imagen con un mensaje muy diferente al que probablemente estaba buscando.

Porque seguramente el aspirante a presidente de España buscaba mostrar dos familias de libro (de su libro) felices disfrutando de una tarde de domingo, pero se equivocó en las formas. Mucho.

A juzgar por la foto, a Casado le importa poco el gran problema de obesidad de los españoles. Un niño obeso tiene entre un 30 y un 40% más de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y casi seguro se convertirá en un adulto obeso (ocurre en un 80% de los casos). Y un adulto obeso tiene más riesgo de sufrir hipertensión, diabetes, ataques cardíacos, algunos tipos de cánceres... ¿Seguimos?

Bueno, sí, una cosa más: el sobrepeso también tiene consecuencias en las arcas españoles. Los costes directos e indirectos asociados a la obesidad representan el 7% del gasto sanitario total, esto es, 2.500 millones de euros al año. Y estos, en su mayoría, son gastos evitables.

¿Cómo? Pues, educando. ¿Cuándo? Desde el principio. Predicando con el ejemplo. Dándolo en casa y fuera. Porque que un político presuma alegremente de una tarde de hamburguesas, refrescos y patatas fritas dice mucho de lo poco que le preocupan las cuestiones sanitarias.

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