BLOGS
02/11/2012 12:53 CET | Actualizado 02/01/2013 11:12 CET

Frankenweenie y la naturaleza de la ciencia competitiva

Especialmente en tiempos de crisis, hay que ser capaces de repensar la realidad de tal modo que nuestros centros de investigación nunca pierdan la capacidad de competir. La ciencia de excelencia es internacional y no conoce fronteras.

En julio de 2007, el prestigioso diario alemán Die Zeit sacaba como titular "El éxodo de cerebros". La entradilla apuntaba "El pionero de la genética, Erwin Wagner, emigra. Un ejemplo más del fracaso austríaco en materia de investigación".

El articulo se refería al hecho de que el científico austríaco Erwin Wagner trasladaba su grupo de investigación "al prestigioso (citando la calificación usada en el articulo) Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas en Madrid, donde además iba a dirigir un nuevo Programa de Investigación". El reclutamiento de Erwin Wagner a la ciencia española, en el que tengo el orgullo de decir que participé activamente como vicedirectora entonces del CNIO como parte de mi tareas de apoyo al anterior director, Mariano Barbacid, no fue el único. Prestigiosos científicos extranjeros provenientes de países que tradicionalmente nos han superado en materia de ciencia, se han incorporado durante los últimos 5 años a dirigir grupos de investigación en España, muy particularmente en lo que hoy denominamos Centros de Excelencia, incluyendo el CNIO, el CNIC, el CRG o el IRB en Barcelona, por citar algunos en el área de la Biomedicina.

La ciencia de excelencia es internacional y no conoce fronteras. Los mejores científicos son atraídos a aquellos países que apoyan la investigación de manera firme, y que son capaces de hacer ofertas competitivas. Esa es la clave del éxito de la ciencia estadounidense, que ha sabido beneficiarse del éxodo de científicos de todo el mundo buscando un sitio donde poder investigar y desarrollar sus proyectos más creativos. España, por primera vez en nuestra historia ha pasado de ser un país de éxodo a un país elegido por los mejores cerebros para hacer investigación. Y esto ha sido el resultado de un apoyo decidido y sostenido por los distintos Gobiernos de nuestro país desde los años 80 del siglo XX.

La investigación científica es la base del desarrollo y riqueza de los países. Pero también es la base del bienestar de los ciudadanos. En el caso de la biomedicina, nos enfrentamos a un mundo futuro en el que la enfermedad estará cada vez más arrinconada gracias al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas. Mr. Rzykruski, el profesor de ciencia del colegio de "New Holland", el pueblo donde viven el pequeño Victor Frankenstein y su perrito Sparky, en la película Frankenweenie del director Tim Burton, comenta de los habitantes del pueblo, después de que estos consiguieran expulsarlo del colegio, "they like the things that science gives them, but they don't like the questions that science asks" ("les gustan las cosas que la ciencia aporta, pero no les gustan los interrogantes que la ciencia plantea").

En el CNIO estamos muy orgullosos de haber sido capaces de seguir trayendo talento al centro en momentos de austeridad y de ajuste, y esto ha sido gracias a la aportación muy generosa de Fundaciones privadas como la Fundación Seve Ballesteros que nos ha permitido financiar la incorporación al CNIO de Massimo Squatrito del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, quien dirigirá un grupo de investigación en tumores del sistema nervioso central dentro del Programa dirigido por Erwin Wagner desde 2007; o el generoso apoyo de la Fundación CRIS Contra el Cáncer y de la Asociación Española Contra el Cáncer, que nos han permitido incorporar a David Olmos al CNIO, quien dirigirá una unidad clínica de tratamiento del cáncer de próstata en el Programa dirigido por Manuel Hidalgo.

Esta semana, además, hemos recibido en el CNIO a los Profesores Robert Benezra, también del citado Memorial Sloan-Kettering de Nueva York, y Maria Sibilia, de la Universidad de Viena, que han elegido el CNIO para realizar sendos sabáticos, en este caso gracias a la generosa aportación de la Fundación Jesús Serra.

Cito estos ejemplos como prueba de que, especialmente en tiempos de crisis, hay que ser capaces de repensar la realidad de tal modo que nuestros centros de investigación nunca pierdan la capacidad de competir.

En el CNIO tenemos una misión y visión claras: estar entre los mejores centros de investigación y tratamiento del cáncer del mundo; pero también fomentar la cultura y crecimiento de los científicos de nuestro país, quienes algún día serán líderes de nuestra sociedad y nuestra ciencia.

ESPACIO ECO