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05/02/2019 07:25 CET | Actualizado 05/02/2019 07:25 CET

48.121

P. Eoche via Getty Images
San Mamés, en una imagen de archivo.

Aprovecharos, que no me veréis en otra. Hablando de números y de fútbol, dos de los asuntos en los que, digamos que no me manejo con soltura, amén de que no me gustan en absoluto y muy a menudo me crispan.

Pero es que la noticia merece la pena. 48.121 espectadores han asistido a un partido de fútbol femenino en el estadio de San Mamés en Bilbao, que al parecer, es todo un templo del deporte rey (os habréis dado cuenta de cómo manejo los términos), y que tiene capacidad para algo más de cincuenta mil. Vamos, que lo han llenado, y algo así no se consigue con los padres, los hijos, las abnegadas parejas o el grupo de amigas de la Universidad.

Ya estoy viendo las sonrisas de condescendencia, o directamente el comentario de qué sabrá esta, comparando con las decenas de miles de personas que cada fin de semana abarrotan los estadios patrios y de cualquier parte del mundo, que esto es universal; y habrá hasta quien eche mano de estadísticas para recordar esos históricos encuentros transmitidos por satélite y seguidos por decenas de millones de entusiastas.

Pues con su pan se lo coman, que a mi ganas me dan de besar una por una a las 48.121 personas que han dado lugar a una noticia, la mejor, para normalizar una situación que debiera ser normal hace mucho y que, como siempre que anda la testosterona por medio, perjudica a las mujeres.

48.121 espectadores han encontrado una razón de peso para asistir a un espectáculo deportivo que ha dejado, como el coñac y tantas otras cosas, de ser cosa de hombres.

Por una vez, no tenemos que leer o escuchar que han abucheado a una árbitra, o que la han mandado a fregar, o que los grandes clubes mandan de viaje a los equipos masculinos en primera, y a los femeninos, en turista; o que el premio es un ramo de flores para las chicas, y un cheque para ellos. Que lo seguirá habiendo, faltaría más, pero estos datos tendrán que convivir, sí o sí, con el del San Mamés petado de gente para asistir a un encuentro de fútbol femenino. Lo de las nóminas, la posibilidad de conciliar con otro trabajo, no digo ya nada de la vida familiar, quedará para más tarde, pero llegará.

Cuesta creer que aún nos sorprendamos por noticias como ésta, cuando en España tenemos sobradas muestras de la excelencia de nuestras deportistas. En deportes colectivos, como el fútbol con la selección española femenina: campeona del mundo y de Europa Sub-17, campeona continental Sub-19 y subcampeona del mundo Sub-20; en baloncesto, en waterpolo y hasta en hockey en hierba. Si nos vamos al terreno individual, creo que hay pocos en los que no encontraremos a una mujer española defendiendo un deporte y ganándolo. Del kárate a la natación, de la halterofilia a la gimnasia, del tenis al motociclismo, el bádminton y hasta en el Dakar, que dicen es para hombres muy hombres.

Pues eso, que da gana de decir soy mujer, ¿a qué queréis que os gane? Y más allá de ganar o perder, 48.121 espectadores han encontrado una razón de peso para asistir a un espectáculo deportivo que ha dejado, como el coñac y tantas otras cosas, de ser cosa de hombres.

Este post se publicó originalmente en el blog de la autora.