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17/09/2018 07:13 CEST | Actualizado 17/09/2018 10:06 CEST

Trucos para comer más verdura incluso si no te gustan

Pixabay

¿Eres de los que no te gustan las verduras pero sabes que son una parte indispensable de tu dieta o quizás tus hijos se niegan a probar nada que tenga color verde? Que sepas que no estás solo, afortunadamente ahora puedo decir que como de todo, o casi, pero de pequeña había muchas cosas que oponía terminantemente a comer, entre ellas el tomate natural, el aguacate, el brócoli o la coliflor por ejemplo. Hoy en día es en consulta donde muchos de mis clientes me plantean esta situación.

Pues bien, no os vayáis muy lejos que aquí traigo unos truquillos para ayudar incluso a los más tozudos a comer más verduras.

1. Mezcla las verduras en otras comidas

Si un bol de brócoli al vapor no te atrae, entonces ¡no empieces con un bol de brócoli! Lo que si puedes hacer y te resultará más atractivo, es añadir un puñado de brócoli cocinado a tu plato de pasta, sírvelo con una salsa sabrosa como una salsa marinera de tomate, queso rallado, así el brócoli se convertirá en una pequeña parte de una comida deliciosa.

María Llamas

2. Juega con los sabores

Siempre lo digo, hierbas, especias, salsas son una parte esencial de la cocina y puede hacer que el sabor de un plato sea totalmente diferente, especialmente cuando hablamos de verduras. Si estás pensando en que no te gustan las coles de Bruselas, prueba a aliñarlas con un chorrito de vinagre balsámico, o ásalas unos minutos con aceite de oliva y sal, para después servirlas con albahaca, cebollino o perejil picado o prueba a servirlas con una salsa de cacahuete para añadir una explosión de sabor.

3. Prueba diferentes métodos de preparado y cocinado

Para mí, este es el punto clave, no es lo mismo comerse un brócoli cocido durante 15 minutos, que crudo en forma de cuscús, el sabor y la textura son totalmente diferentes. Por eso, si de pequeño te hicieron comer tomates pastosos y ahora no puedes ni pensar en ellos o quizás la kale cruda no sea lo tuyo, prueba métodos diferentes de cocinarlos, pues te darán diferentes sabores y texturas de las verduras. Saltear las verduras de hoja verde como las acelgas o la kale las hacen más tiernas y blandas, mientras que asar verduras como las coles de Bruselas o la coliflor les da una deliciosa y crujiente textura que no consigues cuando las cueces o las haces al vapor, y además revela el lado dulce de estas verduras.

Maria Llamas

4. Experimenta con sabores dulces

Aunque estamos habituados a consumirlos como opciones saladas, un montón de verduras emparejan perfectamente con sabores dulces. Añadir canela o sirope de arce a ciertas verduras (va genial con zanahorias y calabaza) hará que incrementes el consumo de verdura además de satisfacer tu lado más dulce.

5. Sé creativo

A menudo las verduras pueden ser sustitutos increíbles para otras ingredientes como carne o noodles en clásicos como la pizza, la pasta o las hamburguesas. Utilizarlas de esta forma te permitirá comer más verduras mientras prácticamente ni te das cuenta de que están ahí. Prueba a hacer una lasaña de berenjena o una hamburguesa de coliflor.

Como siempre digo es cuestión de reeducar el paladar, poco a poco conseguirás que un alimento te disguste menos y en cuanto menos te lo esperes, ¡lo estarás adorando!

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