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25/04/2014 07:04 CEST | Actualizado 24/06/2014 11:12 CEST

Tú decides tu futuro (y el de 500 millones de personas más)

El mandato del próximo Parlamento europeo será crucial. Tendrá en agenda temas como las políticas sociales, el marco migratorio, la equidad de género, la justicia fiscal, la regulación financiera, las políticas climáticas y energéticas, o la construcción del mundo después de 2015.

Tienes que hacer una inversión importante. Pongamos que decides comprarte un coche o un piso (aunque no sea el mejor ejemplo en estos tiempos). ¿Qué haces?

a) Me informo de las ofertas, miro precios y condiciones, consulto opiniones antes de tomar mi decisión.

b) Todos los coches son iguales, dejo que otros decidan por mí.

Nunca elegirías b), verdad?

Esto funciona para todas las decisiones importantes que afectan a nuestras vidas o a las de las personas que nos rodean. Las que exigen una inversión económica son un ejemplo evidente, pero lo mismo pasa si te planteas iniciar un negocio o cuando se trata de elegir colegio o pediatra para tus hij@s.

Son decisiones que no dejamos en manos de nadie. Nos parece tan relevante que nos informamos de las opciones disponibles, y sólo cuando creemos que tenemos una base, tomamos la decisión.

¿Qué pasaría si sabes que tu decisión afecta directamente a 500 millones de personas, e indirectamente a muchas más? ¿qué pasa si lo que eliges hoy podría condicionar tu futuro y el de las generaciones venideras?

Pues eso es lo que se juega el 25 de mayo: una elección que deberá orientar el rumbo de Europa en los próximos cuatro años y marcar la deriva de sus políticas para los siguientes.

Ese día se celebrarán elecciones en 28 Estados para elegir a los 751 miembros del Parlamento Europeo. Una Eurocámara que ha multiplicado por dos su poder legislativo: de las 126 competencias en las que actúa la Unión Europea, 100 son responsabilidad directa de la Eurocámara.

Aunque parezca un tema lejano, en Europa se decide sobre nuestras vidas: cada año se aprueban entre 50 y 70 directivas europeas que todos los Estados miembro tenemos que incorporar a nuestras legislaciones. Desde la emisión de gases de efecto invernadero a los etiquetados de nuestros productos, los acuerdos sobre pesca o la política migratoria de nuestros paÍses ¿Qué tipo de políticas quieres que sean?

Es una decisión que no podemos dejar a otros, porque los resultados de estas elecciones podrían suponer el alejamiento definitivo de la Europa basada en derechos que conocimos un día, o reorientar el rumbo hacia una Europa Sociallibre de pobreza, exclusión social, desigualdades y discriminación.

El sueño europeo se construyó sobre los valores fundacionales de democracia, solidaridad, igualdad, justicia social y derechos humanos. Estos valores nos hacían sentir orgullo de lo construido y han sido plasmados en la documentación y la legislación marco europeas.

Pero en los últimos tiempos aumenta el descrédito de la Unión. En 2007 el 57 % de la ciudadanía de la Unión confiaba en las instituciones europeas. Hoy, esa cifra ha caído hasta el 33%, y el desapego crece con cada decisión sobre economía, sobre intervenciones de bancos o Estados, sobre retrocesos en derechos, sobre migraciones, etc.

Este dato muestra una crisis de legitimidad y un fracaso de las políticas y del discurso institucional y político europeo de los últimos tiempos, que nos hace elegir entre la recuperación económica y la protección social. La excusa de la crisis está sirviendo para erosionar nuestros sistemas educativos y sanitarios, nuestra cultura, nuestro medio ambiente, los avances en la igualdad de género y los derechos humanos, y nuestro mismo papel como ciudadanos y ciudadanas.

La gente se da cuenta de que esos valores que nos identificaban están siendo dejados de lado en la práctica política y económica de la Unión, y que las políticas de austeridad y el desmantelamiento de los sistemas públicos de protección social están aumentando la pobreza y la desigualdad. En 2008 el 17% de la población Europea vivía en pobreza y exclusión. En 2012, casi el 25%.

El resultado de estas políticas es bien conocido: son las mismas que en los 80 aumentaron la pobreza y la desigualdad en América Latina y África. Las cifras macroeconómicas que encajan para el Banco Mundial, el FMI y los deudores destrozan la vida de muchas personas y comprometen la protección social de las futuras generaciones.

Por eso, el mandato del próximo Parlamento europeo será crucial. Tendrá en agenda temas como el blindaje de las políticas sociales, el nuevo marco migratorio, la equidad de género, la justicia fiscal, la regulación financiera, las políticas climáticas y energéticas, o la construcción del mundo que queremos después de 2015.

Es una decisión para tomársela muy en serio. Yo en tu lugar lo pensaría, de aquí al día 25. Más allá de quién es "el candidato" de tal o cual partido, empezaría por leer los programas de los partidos que se presentan. De todos, sí, o al menos de todos los que en principio creas que podrían defender mejor tus posiciones ideológicas. Como si fueran los folletos de los coches que te planteas comprar. Y los leería atentamente, que al leer la letra pequeña te puedes llevar sorpresas. Aquí tienes una pista para empezar a meterte en el tema.

Pero la cosa no acaba en el momento del voto. Lo que decidas en base a los contenidos de los programas electorales debería tener cuatro años de garantía. Es la responsabilidad de nuestros representantes políticos mantener sus compromisos, y la nuestra, vigilar que lo hagan.

Es nuestro derecho y nuestro deber exigir a nuestros representantes electos que construyan una estrategia eficaz para luchar contra la pobreza, la exclusión social, las desigualdades y la discriminación, dentro y fuera de nuestras fronteras. Que el Parlamento Europeo haga suyo el objetivo de reducción de la pobreza y vigile que las políticas económicas no pongan en peligro los Derechos Fundamentales y no generen más pobreza y más desigualdad. Que se implique en serio en fortalecer la democracia y la participación de la sociedad civil.

Es nuestra obligación, si creemos en los valores europeos de solidaridad y justicia social, exigir que las políticas migratorias se construyan bajo criterios de respeto a los Derechos Humanos. Que en toda Europa se respete el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. Que se reconozcan los servicios sociales y sanitarios como una de las principales características del modelo social europeo y que se asegure su financiación, garantizando la justicia fiscal e imponiendo una tasa a las transacciones financieras en la Unión.

La ciudadanía tiene una voz potente. Estas elecciones son una oportunidad para hacer que las instituciones la escuchen y despierten a lo que importa a la gente real. Para exigirles que pongan nuestras prioridades por encima de los intereses de las grandes empresas y de unos mercados sin rostro.

Tenemos voz y la usamos todo el año. El 25M, además, tenemos voto.

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