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21/02/2019 12:59 CET | Actualizado 22/02/2019 07:31 CET

El humanismo de la compasión

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Cuando se bloquea la concha, la mejor forma de conocer el contenido es penetrar de un golpe en su interior.

Dicho Tibetano

El exceso de autocrítica, el reproche y la culpa exterminan la poca humanidad que nos queda. Olvidamos que somos meramente humanos y necesitamos recordar las cualidades inherentes que nos constituyen. La exigencia impide que seamos merecedores, confiar y estar en paz con la vida.

El filósofo Andre Comte Sponville en su libro El pequeño tratado de las grandes virtudes dice que «La humanidad, como virtud, es casi un sinónimo de la compasión. Carecer totalmente de compasión es inhumano, y sólo un hombre (y una mujer, añado) puede serlo».

Vivimos tiempos de un alto nivel de neurosis; la ansiedad y el distrés (estrés negativo) están en cotas disparadas. La Psicología Positiva es un parche y los cursos express en lo personal, educativo y organizacional tan sólo señalan la entrada en la madriguera. ¿Quién está dispuesto a profundizar? Estamos demasiado en el "yo, yo, yo, rápido, rápido rápido". Sobre-estimuladas, sobre-estimulados de hedonismo lo prioritario es aprender a humanizarse.

¿Qué tal si empiezas por ser más amable, contigo y con los demás, cuando las cosas se ponen difíciles? Admitir que todos pasamos por malos momentos te acerca a la realidad. Ten en cuenta que si no ves el dolor como algo natural, sufres. Pretender que la vida sea placer en exclusiva es una visión paradisíaca e infantil, así pues, deja de huir o de macharte y aprende a tratarte bien cuando duele.

¿De qué se está hablando cuando se habla de compasión?

La compasión tiene "mala prensa". La palabra cargada de condicionantes pone "los pelos de punta". Si compadecer es "padecer con", ¿quién puede estar interesada/o en sentir eso? Compasión no es ¡Ay, pobre! ¡Qué penita me da!, como si el que lo dice fuera más capaz o superior al otro.

Antes de comprender de qué se habla cuando se nombra a la compasión, conviene que liberes el peso de la palabra, que sueltes el lastre de las connotaciones y neutralices cada letra de creencias envenenadas por la historia, la cultura y la memoria.

Según la RAE la compasión es un sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien. ¿En qué mundo vivimos? ¡Hasta la RAE necesita actualizarse! La definición que ofrece la Real Academia Española para compasión se queda corta, habla más bien de empatía. Lo que diferencia a la compasión de la empatía es que la compasión tiene la motivación de aliviar el sufrimiento, es decir, no sólo se trata de estar con el otro en su sentir, sino de llevar a la acción el propósito de liberarlo.

En Psicología, Goetz dice que la compasión es el sentimiento que surge al presenciar el sufrimiento de otro y de uno mismo y que conlleva un deseo de ayudar. Es una motivación capaz de orientar la vida con 2 elementos clave:

  1. Sensibilidad al sufrimiento de los otros.
  2. Compromiso de aliviar el sufrimiento.

Si tu profesión es ayudar a los demás, tal vez quieras llevar tu atención a esta palabra. Si te dedicas a otros asuntos, no la menosprecies a la ligera porque va a retar a tu mente a que comprendas la auténtica naturaleza de tu desdicha. Comprender el origen de tu aflicción y desorden, te llevará a la liberación, la paz y la tranquilidad, además de hacer posible que emerjan otras cualidades que hasta ahora desconoces por estar más latentes que activas. Lo he visto cientos y cientos de veces en sesiones cuando acompaño a personas y grupos en los asuntos del vivir.

¿Cuáles son las motivaciones que te llevaron a acompañar a otros a liberarse del sufrimiento? Recuerda que no hay compasión hacia otro de forma completa si no se ha hecho un profundo trabajo de autocompasión. La motivación de convertirnos en un tipo de persona que atiende desde un "yo compasivo" con el ferviente deseo de engalanarse por dentro con toda la sabiduría, firmeza y compromiso posibles produce un cambio neurofisiológico que facilita el cambio del acompañado a un nivel de frecuencia más elevado.

Crear un estado compasivo en nuestro foro interno no es algo nuevo, el budismo se apoya en ello desde hace años, pero no nos sentamos en nuestros despachos y gabinetes a acompañar desde ahí, lo hacemos desde un paradigma competitivo, enfocado en logros, resultados, poco conectado con los "tempos" que requieren el proceso de la modificación de los problemas en la mente.

"Hasta que permanezca el espacio, hasta que permanezcan los seres sintientes, yo permaneceré, con el fin de ayudar, con el fin de servir, con el fin de aportar lo que esté en mi mano". Oración budista tibetana.

El viaje a otras religiones abre perspectivas a las creencias que se incorporan por la cultura en la que se nace. Desde el budismo tibetano, en El arte de la compasión, el Dalai Lama define la compasión como el deseo de que los demás estén libres de sufrimiento y para ello se necesita:

  1. Contemplar el mundo desde la amabilidad, la empatía y la intimidad.
  2. Penetrar en la verdadera naturaleza del sufrimiento (que es similar en todas las personas).
  3. Corregir la distorsión de la percepción.
  4. Penetrar en el vacío, en la naturaleza esencial de la realidad.

En definitiva, aprender a mirarte a ti (autocompasión), a los demás y al sufrimiento que padecemos como las condiciones del círculo vicioso en el que nos dejamos atrapar.

¿Qué dice la psicología moderna de la compasión?

La Terapia Focalizada en la Compasión (CFT) es el ejemplo más remarcable de integración de la psicología evolutiva y del desarrollo, la terapia de comportamiento, la neurología y la sabiduría perenne para proporcionar un enfoque sistemático y científicamente sólido al problema del sufrimiento humano. En la más reciente oleada de terapias de modificación de conducta la perspectiva se acerca a un cambio real y permanente de la persona a superar definitivamente el malestar.

El psicólogo Paul Gilbert dice que es importante que conectes e instales una voz amable, comprensiva y cálida ante la situación que convierte el sufrimiento en reconciliación. La doctora Kristin Neff explica que no eres un bicho raro, que lo que te pasa, le ha pasado a millones de personas en todos los tiempos, antes de que tú nacieras, ahora y después de que dejes de estar en este mundo. Con esta cosmovisión, la realidad es más fácil de aceptar.

Aunque las evidencias científicas de la compasión están en proceso de investigación, según Neff se observan los siguientes beneficios:

  1. Disminuye el diálogo interno en el que no te tratas adecuadamente.
  2. Reduce las rumiaciones, los pensamientos recurrentes, los bucles de preocupación y autocrítica.
  3. Es inclusiva, los problemas no son individuales sino consustanciales a la naturaleza humana.
  4. Ayuda a percibir los sucesos neutros, lo que cambia es la interpretación de los mismos.

¿Interesa investigar en procesos sencillos y económicos capaces de aliviar el sufrimiento humano?O tal vez ¿Queremos perpetuar los viejos modelos? Cada vez se hace más urgente llevar la mirada a los principios básicos y fundamentales para despejar la compleja ecuación a la que hemos llegado: "yo, yo, yo, lograr, lograr, lograr". Toca hacer de la compasión ciencia, como en su día lo hizo el Mindfulness.

Empieza por conectar con la autocompasión y practica el MindTips: Merezco y confío.

Nos comportamos como adultos que arrastran niñas y niños (emociones no resueltas) con miedo a crecer libres. Para sentir una compasión completa es necesario pasar por la autocompasión, tener una relación consciente con una misma, uno mismo, y re-conocerse para re-conectarse.¿Cuándo nos vamos a liberar de los pesos que arrastramos? ¿Cuándo vamos a confiar en que lo merecemos?

El problema ahora es que la jaula está en el interior del pájaro. David Eloy Rodríguez.

La gran resistencia es que no nos creemos merecedores de que llevamos dentro un "yo compasivo" que nos libera del sufrimiento. Es necesario cambiar la mente, y ésto no significa cambiar los sentimientos negativos por otros más positivos, de lo que se trata es de cambiar la neurofisiología de los procesos mentales.

Necesitamos con urgencia sumergirnos en modelos disruptivos, romper de una vez y por todas con viejos conceptos, ideas y formas de vida y pasar a la acción con voluntad desde un ángulo renovado. Lo más disruptivo en estos tiempos es tomar el tiempo que haga falta. El tiempo no es sólo una línea entre pasado, presente y futuro, el tiempo es un proceso en el espacio que posibilita la compasión para alcanzar la reconciliación con lo vivido.

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