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30/09/2015 06:56 CEST | Actualizado 29/09/2016 11:12 CEST

El futuro de Marte

marteEn unos momentos en los que sufrimos de tantas pesadillas económicas, sociales y políticas, parece un tanto frívolo pensar en la colonización de Marte. Y sin embargo, en el futuro no tan lejano quizás las más fantásticas oportunidades se den fuera de nuestro planeta. La confirmación de la presencia de agua en estado líquido abre todo un nuevo abanico de posibilidades.

Foto: EFE

En unos momentos en los que sufrimos de tantas pesadillas económicas, sociales y políticas, parece un tanto frívolo pensar en la colonización de Marte. Y sin embargo, en el futuro no tan lejano quizás las más fantásticas oportunidades se den fuera de nuestro planeta.

La confirmación de la presencia de agua en estado líquido abre todo un nuevo abanico de posibilidades. Si existe (o existió) vida en Marte, podemos dejar por sentado que no nos encontramos solos en el universo. Es más, la llamada Hipótesis de la Tierra Rara quedaría definitivamente refutada, abriendo la posibilidad de que exista o haya existido vida, y muy probablemente vida inteligente, en muchos lugares del universo.

Imagínense el revuelo político, filosófico, religioso y místico que se produciría. Pero pensemos también en el impacto económico. En primer lugar, se abriría todo un nuevo horizonte para la emigración. En segundo lugar, el desarrollo de la tecnología necesaria para llevar a cabo ese trasvase humano y para sostener su presencia en Marte traería grandes avances en la ciencia espacial, la propulsión, la alimentación, las comunicaciones y la medicina, por mencionar solamente algunos de los campos más prometedores. Y en tercer lugar, se crearían numerosos puestos de trabajo y una expectativas enormes en los mercados de valores. Sencillamente me encantaría estar vivo para poder presenciar esa revolución económica y tecnológica.

Me imagino que la literatura y todas las artes tendrían un momento de esplendor a tenor de lo épico de una colonización humana de Marte. La filosofía también pasaría por una nueva edad dorada, buscando nuevas maneras de entender el ser humano en un contexto inter-planetario.

La última vez que se abrió un nuevo horizonte de similar envergadura, en términos relativos, fue con el descubrimiento (para los europeos) de las Américas. El mundo de la época se transformó rápida e inexorablemente.

Conviene, no obstante, alertar sobre los peligros. La colonización de las Américas puso en marcha también uno de los mayores desastres de la historia, es decir, el tráfico de esclavos. Me imagino que la colonización de Marte también podría generar efectos muy indeseables. Lo que está claro es que transformaría la sociedad, la economía y la cultura que hoy llamamos humana.