Los perros suman y no restan: Muji, Vinçon, Casa del Libro...

Los perros suman y no restan: Muji, Vinçon, Casa del Libro...

Queda bastante para que se acepte -como ya ocurre en Francia, Bélgica y otros países europeos- que humanos y perros pueden convivir en espacios urbanos, que unos y otros ganan con esa relación siempre que se respeten unas normas.

Es aún una curiosa tómbola. A veces me miran extrañados y dicen, "por supuesto, ¡claro que sí!" Otras, igual de sorprendidos pero apartándose ligeramente, "pero, ¡claro que no!"

La pregunta es siempre la misma: "Perdona, ¿se puede entrar con perro?"

Y, conste que no se me ocurre hacerla en lugares donde legalmente está prohibida la presencia de los canes, como en supermercados, tiendas de alimentación o en muchos centros comerciales.

 

Cada día me llevo sorpresas. Desde tiendas de ropa con aire moderno y gafapástico en las que me han mirado como si fuera a morderles la pierna (yo, no mi perro) a otras que eligen un can para su logo pero vetan la entrada de los de verdad.

Pero también lo contrario. Hay incontables negocios que son dog friendly, incluso grandes marcas. Será porque apuestan por una política más europea con respecto a las mascotas o porque, demostrando inteligencia empresarial, han comprobado que permitir la entrada de perros -atados, bien educados-, suma más que resta. Suma clientes, que al final es lo que importa, pero no solo eso.

 

Vinçon, por ejemplo, es dog friendly desde hace más de 30 años, bueno, de hecho ni recuerdan desde cuando. No han tenido quejas, no ha habido problemas o mordiscos e, irónicamente, según me aclararon, han limpiado más pises de niños que de perros.

En su experiencia, la presencia de canes genera buen ambiente. Otros clientes se acercan, sonríen, acarician al perro...

Así es también en Muji: en sus tiendas admiten canes y es fácil acabar de charla con cualquiera de sus empleados mientras paseas en pos de algún artilugio útil. De alguna manera el perro logra fomentar una conversación más amable.

 

También en Diesel puedes ir a comprar con perro. Y en Zara, algo que muchos desconocen, incluso en las propias tiendas -donde te suelen parar en la puerta aunque la política de Inditex es clara, por mucho que no la proclamen a los cuatro vientos: No está prohibido entrar en sus establecimientos con mascota.

Casa del Libro, otro estupendo ejemplo que nos facilita la vida a los que paseamos por la ciudad con perro: Salvo que en algún momento alguna esté muy llena, puedes entrar con tranquilidad en cualquiera de sus librerías. No es algo que se hayan planteado como política de empresa, simplemente les parece lo normal.

 

Lo cierto es que en España de normal tiene poco. Queda bastante para que se acepte -como ya ocurre en Francia, Bélgica y otros países europeos- que humanos y perros pueden convivir en espacios urbanos, que unos y otros ganan con esa relación siempre que se respeten unas normas y se tenga un poco de sentido común y otro poco de educación. Los canes suelen tener la inesperada virtud de conseguir que la vida en la ciudad sea más humana.