15-M

Sociedad paciente, sociedad pasiva

Sociedad paciente, sociedad pasiva

Hay una fuerte creencia en la democracia en sí. Como valor en sí mismo, estableciéndose un débil vínculo entre sus instituciones, con sus reglas y funcionamiento, y la propia democracia. Una adhesión a la democracia que arrastra una falta de cultura democrática, en la que la paciencia se hace sinónimo de pasividad. Una sociedad paciente, en cuanto sociedad pasiva, con sus pros y sus contras.
¡Decide!

¡Decide!

Dos años después del 15M las ideas que este movimiento inspiró están más fuertes que nunca: hasta un 78% de los ciudadanos opina que tiene razón. Iniciativas como Ahora Tú Decides, nacidas al calor de sus valores, quieren dar un paso más y poner sobre la mesa un proceso de decisión abierto a la ciudadanía.
El 15-M, mucho más que una protesta

El 15-M, mucho más que una protesta

Han despertado a miles de personas, y siguen sumando. Cada vez son más los que alimentan otros valores, apuestan por la cooperación frente a la competencia, por la justicia frente a la limosna, y por la libertad frente a la sumisión. Han conseguido unir conciencias, sumar esfuerzos.
El 15-M no es un pin

El 15-M no es un pin

La privatización de la realidad y del pensamiento (no podemos permitirnos ya bienestar y el empleo es un privilegio) es un proceso ya muy avanzado; frente a este, numerosos sectores de la ciudadanía amenazan con construir un mundo propio en las mismas instalaciones del espectáculo cotidiano.
"Pero ¿qué ha conseguido el 15-M hasta ahora?"

"Pero ¿qué ha conseguido el 15-M hasta ahora?"

El 15-M ha conseguido, sobre todo, existir. Está interiorizado (que no asimilado). No nos damos cuenta, pero ya es imprescindible. Como una utopía cuántica, está en todas partes y en ninguna, y adopta múltiples nombres. ¿Qué ha conseguido hasta ahora, dices? Especifica: día, país, ciudad, barrio...
Es la hora del cambio

Es la hora del cambio

Hace dos años nuestra indignación despertó de forma masiva y comenzamos a exigir en las calles un cambio. Pero a la hora de ponernos de acuerdo para determinar por qué futuro queremos luchar y cómo queremos hacerlo la cosa es más difícil. Lo primero es ser conscientes de que sí podemos.
Son ustedes los que escrachan al pueblo

Son ustedes los que escrachan al pueblo

Criticar, señalar, pitar en el portal de un político, no es violencia, es pura protesta. Es legal. Pacífico. No usan armas, sólo pegatinas. Es desobediencia civil, jarabe democrático prescrito por el pueblo. Los tachan de violentos, los señalan como terroristas, y pretenden que nos quedemos mirando el dedo. Vuelven a equivocarse: ellos no son los violentos.
La dignidad en la protesta

La dignidad en la protesta

Las protestas surgen como actos simbólicos que lo primero que reclaman es razón y dignidad, más allá de las exigencias materiales. Por ello, son eficaces desde el primer momento. En primer lugar, para quienes se movilizan. No es cierto que no sirvan para nada. Al menos, sirven para poder seguir mirándose en el espejo.
Nuestra parte del cambio

Nuestra parte del cambio

"Las cinco de Sol" dan un gran paso. Nos reafirman, nos ilusionan, nos comprometen. Son aire fresco. Y eso no podrán pararlo. Cada vez somos más los indignados. Y seguiremos sumando. Y cambiando. Con pequeños actos, si los sumamos, podemos cambiar muchas "cosas". Empecemos cada uno por hacer nuestra parte.