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El debate fallido

El debate fallido

Que me lapiden ya los apóstoles de la nueva política: a mí lo que me gustaba del bipartidismo eran los cara a cara. Muero por ver a la astuta Hillary Clinton lidiar con el energúmeno de Donald Trump, por ejemplo. Un debate a dos puede ser intenso, agrio o aburrido, pero es directo y elemental, como la tele. Un debate entre cuatro candidatos y las triangulaciones que genera puede volverte tarumba en cuanto pierdes mínimamente el hilo.