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El TSJC le impone también una multa de 36.500 euros
El independentismo responde, por lo menos en parte, a un estado de ánimo, y coincido con ciertos analistas que creen que el fenómeno Podemos podría canalizar parte de esa frustración en otro sentido. Es por ello por lo que ERC, el único partido que siempre e inequívocamente ha sido independentista, tiene tanta prisa para lograr la independencia.
Los nacionalismos europeos han sido los causantes de los principales conflictos que ha vivido el continente en los últimos siglos, y, según probó hace poco el caso de la antigua Yugoslavia (y está probando ahora mismo Ucrania), se trata de un problema larvado, que puede aflorar en cualquier momento.
2014-09-12-catalunya.jpgLa naturaleza del problema que existe en Catalunya exige soluciones políticas y no ramplonas respuestas jurídico-legales que esgriman el respeto a la Constitución como único argumento o amenacen con el recurso a la Fiscalía del Estado para inhabilitar a los miembros del gobierno de la Generalitat de Catalunya.
2014-09-12-catalunya.jpgEspaña no puede continuar sin responder ante una reivindicación tan transversal como la de la sociedad catalana. O responde, o de forma más lenta de la que a algunos se les antoja, pero a poco a poco, la desconexión entre Catalunya y el resto del Estado se irá produciendo, haciendo irreversible el camino que se ha iniciado.
consultaTal vez millones de catalanes están pensando: para que en la política española comience a valorarse la incierta posibilidad de contemplar algunas eventuales reformas del modelo territorial, en Cataluña ha habido que montar un pollo del veinticinco, amenazar con romperlo todo, medio dinamitar el sistema, sacar más de dos millones de personas a la calle cuatro veces en tres años, organizar una consulta semipirata y alarmar a la Unión Europea. De lo contrario, no se siente la necesidad de cambiar nada.
Fue Platón quien dijo aquello de que conocer es recordar. Por ahí debe estar, entonces, remozada y coqueta, esperando que la recordemos, una metáfora nítida y luminosa, marmórea y emulsiva, opuesta al dichoso eslogan nacionalista del derecho a decidir. Con suficiente fuerza.
Don Artur ha acertado en cuanto a la necesidad imperiosa de los catalanes de votar, aunque sea en unos comicios de mentirijilla. Y es que la identidad nacional, cuando se enciende en tiempos de crisis y se agita como la bandera de la salvación, es casi imposible de apagar, y más cuando la otra parte no para de echar leña al fuego.