A Cien Millas de Manhattan

salamandraTic, tic, toc, golpean las gotas cada vez con m√°s fuerza sobre el parabrisas. Llegan las aguas de marzo. Puntuales. Y por estos pagos la lluvia, cuando el term√≥metro se digna por fin a colocar la aguja por encima de los cinco grados cent√≠grados, supone la se√Īal esperada por miles de anfibios para salir de su letargo. ¬°La Gran Noche! Ranas, sapos y salamandras, protegidos por un sirimiri que asegura en su piel la humedad constante que necesitan para sobrevivir, despiertan de su sue√Īo invernal bajo las piedras y se ponen en marcha
El Comit√© de √Čtica del Senado de EEUU acaba de dar luz verde para que se cuelgue en el Capitolio un retrato de Bernardo de G√°lvez, el malague√Īo alegre y sencillo que fuera gobernador de Luisiana, virrey de Nueva Espa√Īa, comandante en jefe de todas las fuerzas del Caribe y h√©roe de la independencia norteamericana con una talla equiparable al Marqu√©s de Lafayette.
Me alegro de tener la suerte de conocer a algunos de los locos enamorados de este inusual deporte -la navegación sobre hielo- que practican, con una naturalidad pasmosa, los seres humanos nacidos entre los 45 y los 50 grados de latitud norte.