amaia-egana

Si la política sirve, básicamente, para solucionar problemas, esta semana es decisiva para que nuestros políticos recuperen su maltrecha imagen encontrando la forma de evitar que cientos de familias pierdan su vivienda. Si lo consiguen, les felicitaremos, pero sin olvidar que ha sido la sociedad civil -los afectados, las asociaciones y plataformas que se han creado en torno a ellos y les han dado voz, los abogados y magistrados que se han movilizado por esta causa, hasta el policía y el cerrajero que han dicho ¡basta!- quienes han hecho posible el cambio. Eso es sociedad civil: eso es democracia.
Los desahucios son una verdadera catástrofe que, al igual que tornados, huracanes y terremotos, requieren de los gobiernos unas medidas inmediatas y eficaces que solucionen la situación de desesperación y absoluto desamparo de sus víctimas. Han hecho falta dos suicidios para que Rajoy diga "espero que paralicemos el lunes los casos de familias vulnerables", aunque viniendo de él esto puede significar cualquier cosa.